raymundo garcia.jpg10 DE ABRIL Y LAS REVOLUCIONES MEXICANAS
 
 
Raymundo García García*

Dentro de la teoría del ciclo de revoluciones burguesas, alimentadas desde la teoría social crítica, el presente año de 2010, ha sido considerado como simbólico para que en la presente coyuntura de crisis económica, desempleo, multiplicación de los conflictos sociales, la guerra en contra del crimen organizado, la desaparición del SME; los distintos movimientos armados mexicanos, que velan armas, podrían aprovechar la extrapolación de los problemas citados, como el caldo de cultivo para que este 10 de abril -conmemoración del asesinato de Emiliano Zapata- fuera aprovechado para hacer realidad la hipótesis de la acción revolucionaria mexicana en cada siglo.


En Puebla, un destacado nuevo diario, dirigido por un hombre talentoso que proviene de los grupos de la izquierda radical, hace alrededor de un mes, en un editorial anunció que la citada fecha serviría de referente  histórico para que en distintos lugares se pudieran hacer ejercicios y movilizaciones de grupos radicales organizados, con fines de iniciar un movimiento revolucionario, encaminado a derrocar al actual gobierno mexicano; el dato resulta interesante, ya que en la web, se han presentado preguntas sobre el particular y en la mayoría de las opiniones se concluye que no existen las condiciones sociales para tal acontecimiento.

Después de la guerra que el gobierno federal mexicano libra en contra del crimen organizado, las acciones de distintos grupos sociales o de movimientos sociales como el que pervive del SME y otros que se le han solidarizado, se llevan a cabo dentro de un Estado nacional, que por su propia naturaleza repele la socialización de la violencia, tomando en consideración que vivimos dentro de una sociedad administrada, con todos los defectos, con todas las críticas que se le puedan adjudicar, pero no existe duda del avanzado proceso de administración de la sociedad y sobre todo de la administración de esa parte de la sociedad que integran los millones de mexicanos que viven en pobreza y representan materia prima para una revolución.

Las exigencias de organismos internacionales presionando a los gobiernos nacionales, porque se apuesten a mejorar las condiciones de vida de su población, porque la educación sea instrumento de mejora individual y social, la exigencia de ofrecer salud universal, atención diferenciada a menores, madres y ancianos, no es un asunto de simple justicia social y desarrollo humano; es el ejercicio para la adopción de políticas públicas eficientes para administrar a la sociedad y controlarla, para programar a dicha sociedad y conducirla dentro de un rumbo previamente delineado. México ingresó dentro de esta línea de administración estatal hace tres décadas; y dos décadas atrás, sistematizó la aplicación de políticas públicas diferenciadas para atender pobreza, educación y salud, cuyo deterioro las convierte en fuentes primigenias de movimientos armados y revolucionarios.

Empero, lo más trascendente dentro de la presente coyuntura mexicana, ha sido el frente social y político a que ha dado lugar el entramado pragmático entre el gobierno federal, su partido político y otros partidos políticos de ideología de centro izquierda y radical; quiénes al conjugar el interés común de luchar en unidad para evitar el regreso del autoritarismo político que representa el PRI en las elecciones federales del año 2012, el discurso revolucionario mexicano se atempera, se disminuye, se enfría, y por ende impacta de manera contenedora contra quienes añoran ver en el 2010 mexicano, los albores de importante movimiento revolucionario. Sin embargo, será este 10 de abril, como lo ha sido, una fecha para revivir la memoria zapatista, para reivindicar reclamos a favor de los campesinos, de los que menos tienen, para impulsar con vigor la consulta en contra del presidente de la república y su dimisión, para que el SME siga en pie de lucha. Proclamas, acciones, movilizaciones y demás actos, todos necesarios para este 10 de abril; a final de cuentas con la finalidad de que la administración de la sociedad mexicana, no sea completamente mecanizada, ni los mexicanos seamos simplemente robotizados; para un equilibrio social es necesario el grito, la proclama, la amenaza, la disidencia.
 

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

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