raymundo garcia.jpgMUJERES POBLANAS, LUCHA Y PODER
Raymundo García García*

Desde el año de 1975 en el cual se institucionalizó el 8 de marzo como fecha para dedicársele a hablar de la mujer, en concreto de las mujeres mexicanas, y junto con ello se impulsaron un sinnúmero de eventos reivindicatorios  encaminados  abrir distintas brechas para hacer valer un conjunto de derecho de las mujeres: 

en las instituciones de educación superior se llevó a cabo el impulso de los movimientos más significativos, por supuesto, en el  espacio del ejercicio de la inteligencia y la investigación, se maduraron importantes indagaciones y se hicieron propuestas novedosas , además de generar mujeres exitosas que brincaron del terreno de la academia, de la reflexión teórica, y la propuesta académica, al terreno de la lucha social. Así, desde el núcleo de la teoría crítica como referente teórico, salieron al terreno de la política partidista universitarias como: Amalia García, Marcela Lagarde, Rosa Márquez,  América Soto López, etc.

 

Una gran mayoría se fijó desarrollar la lucha liberadora en un papel protagónico dentro del mismo espacio universitario de la Universidad Pública, el alto porcentaje de mujeres en puestos administrativos de alto nivel de decisiones, de docentes en todos los niveles académicos, sin embargo, merece atención privilegiada, el importantísimo  número de mujeres universitarias poblanas que representan y enarbolan un liderazgo en el campo de la investigación; de esto dan cuenta las mujeres integrantes del padrón del SNI, y las docentes e investigadores universitarias que gozan de contar con perfil PROMEP.

Después de la universidad pública poblana, la lucha a favor de las mujeres originalmente fue una bandera de los partidos de orientación ideológica de izquierda, fenómeno que se refleja en el importante número de mujeres propuestas para desempeñar puestos de elección popular y además en el porcentaje  de integrantes de organismos de decisión partidista. Este ejercicio fue impulsado sin esperar la forzada y artificial decisión de las cuotas de género, que en los últimos procesos electorales federales y locales, han puesto al descubierto las decisiones misóginas de dirigentes partidistas para cumplir la ley únicamente como recurso para pedir el voto, e inmediatamente después sustituir a las mujeres por hombres, “las juanitas” de la LXI legislatura federal ratifica la distancia entre anhelos y realidad, sobre el papel de las mujeres en política, en esta primera década del siglo XXI.

Pero ¿qué sucede en la realidad del ejercicio del poder público poblano? los contrastes son interesantes,  en la cúspide el Poder Judicial, únicamente hay seis mujeres, seis Magistradas, que vienen a representar el 25%, de la autoridad colegiada;  en el poder político por antonomasia, que lo representa el Poder Legislativo, el porcentaje de mujeres es histórico, particularmente por un fenómeno político; que los partidos para cumplir con las cuotas de género, impulsan a mujeres en el status de suplentes, y ante diversas solicitudes  de licencia, la LVII legislatura local cerró su primer periodo ordinario de sesiones de su último año, con 15 mujeres diputadas de una asamblea de 41 representantes populares; lo que representa coyunturalmente una presencia importante del 36.58% de mujeres legislando, aun muy por abajo en un 15%, para representar al 52% de la población femenina poblana.

Lo lamentable lo representa el Poder Administrativo, cuyo titular desde el inicio de la presente administración con las acciones impulsadas “para darle su coscorrón a esa pinche vieja” - Lydia Cacho -, se mostró la concepción sobre el papel de las mujeres, y por lo mismo no es casual que muy a pesar de discursos, de buenos deseos, de muchas palabras, en la administración pública centralizada de Puebla únicamente sea  mujer la titular de la Consejería Jurídica; lo demás es parte de un discurso con olor a rancio.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.

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