10 de mayo de 2017

La tragedia ocurrida en la comunidad de San Isidro en el municipio de Chilchotla pudo evitarse.

Como otras tantas que han ocurrido.

En San Isidro murieron once niños y tres adultos.

Todo ese dolor de las familias era innecesario.

Los niños, mujeres y hombres no tienen que seguir bajo riesgo en cada festividad religiosa.

La solución es tan sencilla: prohibir de manera definitiva en todo el estado de Puebla el uso de pirotecnia en cualquier festividad.

Eso es todo.

Cero cohetones es igual a cero riesgos.

Y de esa forma la tragedia de Chilchotla no volverá a ocurrir.

Se dice muy sencillo, pero la realidad es otra.

Se trata de usos y costumbres en muchas poblaciones en donde la fe está por encima de la razón.

A los pobladores de muchas comunidades no les sabe su fiesta patronal si no hay cohetones, música y alcohol.

Es una combinación peligrosa, pero es una “costumbre”, y un gran negocio para los organizadores de las fiestas patronales.

La festividad religiosa no tiene nada que ver con la pirotecnia, así que el arzobispo, Víctor Sánchez, debería poner el ejemplo y llamar a sus sacerdotes para que en sus comunidades se invite a la población a cambiar sus “costumbres” de utilizar pirotecnia.

Ese sería un buen comienzo.

Pero Víctor Sánchez y la Iglesia Católica están en medio de una crisis mundial de credibilidad y tienen cada vez menos fieles y por eso no se arriesgarán a tomar una medida de tal naturaleza.

La Iglesia Católica no promueve el uso de la pirotecnia, eso es cierto. Pero sí puede influir para que dejen de usarla en sus festividades patronales.

¿Es tan difícil eso?

Tampoco.

Todo se trata de pensar, de razonar un poco, de entender que la pirotecnia es un sinónimo de muerte y dolor.

La tragedia de Chilchotla es un claro ejemplo de lo que puede ocurrir por culpa de la pirotecnia y de esa terca realidad de usarla para festividades patronales.

La única alternativa viable que queda es que haga a través de una ley que prohíba de una vez por todas, el uso de la pirotecnia en Puebla.

¿Qué diputado será el valiente?

Seguramente nadie se atreverá porque sería atentar contra los usos y costumbres de las comunidades que representan.

Pero lo que sí es una realidad es que mientras no se haga nada, las tragedias seguirán.

Y las muertes en Chilchotla no serán las únicas muertes que se lamentarán.

Carlos Gómez (@gomezcarlos79) es director del periódico ContrastesdePuebla.com