27 de marzo de 2017

Lo ocurrido la tarde de este domingo en una plaza comercial de Xilotzingo, cuando tres hombres fuertemente armados privaron de su libertad a una mujer policía de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal no es casualidad.

Ya suman cuatro casos de ataques directos contra elementos de la policía de Puebla, de diciembre del 2016 a la fecha, que han dejado al descubierto que los uniformados no tienen la capacidad de reacción ante la delincuencia organizada.

Si los policías no pueden cuidarse a ellos, ¿qué podemos esperar los ciudadanos?

Lamentablemente los cuatro casos de ataques reflejan que la delincuencia ha ganado terreno en plena capital poblana, ya infiltró a la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal como ocurrió en el caso de los policías de Santa María Xonacatepec que protegían a los huachicoleros.

En diciembre del año pasado dos policías municipales fueron secuestrados, golpeados y abandonados en Santa María Xonacatepec por parte de huachicoleros, en respuesta por el aseguramiento de un hombre que transportaba una pipa con combustible robado.

Posteriormente en San Francisco Totimehuacán dos policías fueron sorprendidos, golpeados y los despojaron de sus armas de cargo.

Lo mismo ocurrió con dos policías cerca de la colonia Santa María que fueron golpeados por hombres armados.

Y ahora la mujer policía que estaba en una plaza comercial de Xilotzingo, fue sometida por tres hombres, la privaron de su libertad, la golpearon, la esposaron y después la abandonaron en una barranca.

Nada de lo anterior es casualidad.

En los primeros tres ataques hay indicios claros de que se tratan de las bandas dedicadas al robo de combustible en la zona del Triángulo Rojo.

El cuarto caso, el de la mujer policía, resulta extraño.

¿Por qué a ella?

¿Qué querían saber?

¿De parte de quién?

Y mientras los delincuentes levantan, golpean y desarman a los policías, en la SSPTM existen graves problemas de faldas.

Alejandro Santizo, titular de la SSPTM, debe recobrar el orden al interior de la Secretaría y demostrar que tiene la capacidad de reacción ante las amenazas y ahora ataques contra sus policías.

De milagro ningún policía ha muerto.

Pero está claro que los delincuentes ya no les temen.

Al contrario, los policías son los que andan asustados y se preguntan: ¿y ahora quién nos cuidará?

 Carlos Gómez (@gomezcarlos79) es director del periódico ContrastesdePuebla.com