24 de noviembre de 2016

En primer lugar suena muy interesante que los empresarios del país sean quienes proponen un aumento al salario mínimo de los empleados, trabajadores u obreros. Luego de dos años de debates sobre el tema y la corrección a la legislación para desprender al salario de otro tipo de mediciones como las multas, finalmente se pronunciaron por el incremento.

Queda claro que un distractor de este tipo toma por sorpresa a la sociedad mexicana a quienes desean dar una visión de mayor optimismo, aunque sepamos el impacto a la inflación y precios, lo que siempre perjudica a los mismos asalariados.

Debemos entender que la Coparmex, Confederación Patronal de la República Mexicana, en primer lugar, no agrupa a todos los empresarios del país; es apenas una parte “elitista” de los empresarios. Formar parte de sus filas implica un gasto anual de 4 mil pesos para las microempresas, y sube conforme crecen las posibilidades de la misma empresa interesada.

También es importante considerar la situación tan terrible que vive el país para comprender a fondo el tema que nos ocupa. Las cifras macroeconómicas que el gobierno maneja constantemente hacia la opinión pública, ha sido durante todo el aberrante sexenio de Peña Nieto, son siempre optimistas. Aunque no tengamos un crecimiento superior al 2.1% anual, mientras que la inflación acumulada de 14.4%, un precio del barril del petróleo por menos de 38 dólares y el dólar por encima de los $20 pesos.

Las cifras sobre el empleo son también terribles, pues la creación anual va en disminución. Cada vez menos empleos de calidad y los que se han generado son los de condiciones miserables. Hay, para aclarar, más empleos de salario mínimo y menos de profesionistas.

Para rematar, el mercado interno está paralizado. El cierre masivo de empresas pequeñas y medianas obviamente contrasta con el crecimiento de las grandes corporaciones, como la industria automotriz (porque venden al extranjero). Por ello, es urgente el aumento en el salario mínimo.

Pero, ¿qué empresarios están en posibilidades de hacer un incremento en el salario mínimo en un porcentaje del 20%? Hay miles de empresas que no podrán con ello, por lo que podría orillarse a un nuevo cierre masivo (que también les conviene). Se puede, al mismo tiempo, disparar la inflación lo que por lo general afecta más a las clases bajas que a las altas; de hecho, estas últimas terminan beneficiadas con la inflación al establecer los ritmos económicos de aumento de precios.

Las desigualdades sociales, con esta decisión, podrían dispararse. No es que no se desee un aumento en el salario mínimo, si por gusto se tratara, que lo dupliquen, mínimo. El problema no está en ello. Porque, si la Coparmex lo propone, ¿para qué? Que los suban y listo. Ellos son los patrones. ¿Por qué anunciarlo? ¿Qué buscan con ello? Si están en posibilidades, adelante, que empiecen por cumplir el pago de todas las prestaciones.

El problema no radica en el salario en sí, sino en el anuncio. Es una estrategia. Las demás asociaciones como la Concanaco, la Concamin y otras del gremio, podrían frenarlo sin mayor problema. Lo más seguro es que se vean más moderados y todo termine en un raquítico aumento como ya es costumbre.

Las preguntas quedan en el aire: ¿Por qué no luchan contra los monopolios? Eso beneficiaría a todo el país en todos los niveles: empleados, empresarios, industrias, gobierno. ¿Por qué no denuncian el gasto abusivo del gobierno? ¿Los saqueos y robos de los gobernantes? ¿Por qué no se quejan del incremento constante de impuestos, multas, permisos, licencias y más? ¿No será que los pactos entre los empresarios de élite se benefician con ello? ¿Por qué no trabajan por el apoyo a pequeñas y micro empresas para que la competencia sea justa?

Ahí está en realidad el problema. Los empresarios, justo es decirlo, velan por sus propios intereses y es válido. Sólo que la estrategia de los gobiernos es pervertida y ellos caen en sus garras. Si el país no tuviera tanta desigualdad, los empresarios no tendrían la necesidad ni de asociarse en cámaras como la Coparmex.

Si se agrupan es por necesidad, para defender sus intereses. Se dan cuenta que el mercado interno está paralizado y es necesario que se incremente el salario para reactivar la economía, lo que a final de cuentas les beneficia. No lo hacen por los empleados, sino por su supervivencia. Ya lo decía un político de renombre: “al menos el salario debería de ser de $150.-” y no de $89 como proponen ahora en la Coparmex.

Luego de los $150, suena patético el incremento a $89. Pero la noticia hoy suena como si la Coparmex se preocupara por los empleados. Obvio, tampoco es realista un incremento a $150.-, es un rollo político más. La verdadera bonanza del país legará cuando el gobierno deje de robar y haga su trabajo de equilibrar la balanza. Con la corrupción actual, imposible.

Imagen: posta.com.mx

Joe Barcala (@JoeBarcala) es novelista y activista veracruzano y poblano, autor de diversos éxitos editoriales.