22 de noviembre de 2016

Quizá pocos entiendan esta disputa cuasi universal sobre las teorías conspiranoicas y por ello explicaré un poco al respecto, antes de pasar a la relación que veo entre ellas y el gobierno mexicano.

El caso del asesinato del presidente de los EUA, John F. Kennedy en 1962, ha quedado en misterio por décadas. Surgieron infinidad de teorías para explicar la relación entre su asesino y diferentes grupos de poder que pudieron haber contratado a Lee Harvey Oswald para cometer el crimen. Muchas de ellas han sido consideradas “conspiranoicas”, es decir, una mezcla de paranoia y conspiración. Teorías que creen en poderes ocultos, obscuros, refugiados, al menos, en la clandestinidad.

El History Channel, trasmite, desde hace casi una década, una serie de documentales que pretenden demostrar que los extraterrestres son nuestros ancestros y se esmeran en serio. Sólo que hasta la fecha no tengan una prueba contundente y lo basen todo en conjeturas, pruebas que sólo dejan dudas, mas no han comprobado absolutamente nada. Eso es lo que se considera conspiranoico.

A diferencia de los fanáticos en busca de información que les permita confirmar datos de conspiraciones para explicar, por ejemplo, el ataque al WTC en septiembre de 2001 o aquellos temas de los que se alimentan las exitosas novelas de Dan Brown, hay también una serie de investigaciones que sí demuestran la existencia de grupos de poder a nivel mundial con el interés de instaurar, si no un Nuevo Orden Mundial (NWO por sus siglas en inglés), al menos sí de controlar en su beneficio a los gobernantes del mundo.

He sugerido una serie de libros en este artículo anterior donde se documentan detalladamente las acciones del Club Bilderberg y el Instituto Tavistock. Esas obras contienen nombres de las personas involucradas y la documentación de donde ha sido tomada la información con la que se descubre el manejo de dichas organizaciones. Es sí, una conspiración, en el entendido de que no se sufre una paranoia en busca de algo que no existe, sino de investigación válida en los estándares metodológicos.

Ahora, ¿el gobierno mexicano qué relación tiene con las teorías conspiranoicas, motivo de este artículo? En diversas ocasiones, los conductores de noticias y los actores políticos mexicanos han tachado a los aficionados a las redes sociales de conspiranoicos, aunque no usen el término específicamente, los consideran “legión de imbéciles” como lo dijo David Páramo1.

El problema para ellos es que las redes sociales se han vuelto un nuevo Quinto Poder que no pueden controlar. Es cierto que muchas noticias que circulan en internet son falsas. Algunas como el Deforma o el Bovocero, bien se sabe, son absolutamente mentiras. De ello a que la generalidad sean conspiranoicas, en busca de argumentos para desestabilizar el sistema político o destronar a la burguesía nacional, hay gran distancia.

Para empezar, los datos están ahí. Varios medios de prestigio reconocen la corrupción del presidente, incluso su fiel aliada Televisa ha llegado a aceptar que el presidente no actúa correctamente, se acepta el error de la casa blanca, de la ineficacia para localizar a los 43 estudiantes, para manejar la política exterior (invitar a Donald Trump), etc. Es decir, no es paranoia, la corrupción del PRI desde el presidente hasta sus gobiernos locales saqueadores, son una realidad; hablar de ello no es siquiera conspiración.

Desde luego, el interés está en hacer pasar como conspiranoico aquella información que les resulta adversa para seguir navegando con su “bandera de tontos” y conservar la posición privilegiada que les permite saquear la riqueza del país.

Así, cualquier rival que se ponga enfrente de ellos para repetir viejas fórmulas electorales y permanecer impunes o en la silla presidencial para el 2018. Escribí el artículo: El PAN, ¿la única opción del PRI para el 2018?, explicando cómo el PAN se enfila hacia los pinos para frenar el arraigo que hoy día conserva Andrés Manuel López Obrador, aunque no les guste e inventen cualquier tipo de manejo en la opinión pública (observación objetiva).

Si desean que el político tabasqueño no llegue a la presidencia, sería más sencillo que hicieran bien su trabajo, metieran a la cárcel a los políticos ladrones e incautarles los bienes que son de la nación, que transparentaran el manejo de recursos y disminuyeran sus agresivos salarios, como ejemplos de acciones eficaces en busca de verse favorecidos por un voto popular.

Obviamente no lo van a hacer. Son sus principios y no los cambian. Son rateros de marca registrada, no escuchan a la población, cínicos como los Duartes, Borges o Moreiras, y una larga lista. Prefieren contaminar el ambiente noticioso haciendo correr noticias falsas entre la gente, las redes o internet, para acusarlos después de conspiranoicos, legiones de imbéciles, incultos.

Si la nación tiene problemas con el conocimiento cierto de las cosas no es culpa de los maestros, sino, precisamente del interés gubernamental por conservar a la gente en la falsedad, educados de forma precaria, manipulados mediáticamente. ¿Crees que es una conspiración o realmente el gobierno desea desinformar a la población?

1SIPSE. “David Páramo defiende a Peña e insulta a usuarios de redes sociales”. Tomado de: http://sipse.com/mexico/periodista-david-paramo-usuarios-redes-sociales-gobierno-mexico-economia-226992.html el 22 de noviembre de 2016.

Imagen: quesopanyvino.wordpress.com

Joe Barcala (@JoeBarcala) es novelista y activista veracruzano y poblano, autor de diversos éxitos editoriales.