
7 de noviembre de 2016
En base a los más recientes hechos en los cuales se han reportado linchamientos y ejecuciones, por parte de la sociedad civil; acude a que existe una imposibilidad jurídica para la real aplicación del estado de derecho en la sociedad en la que vivimos, derivado de los altos índices de impunidad e inseguridad que existen en todo nuestro país, por consecuencia de un hartazgo de los ciudadanos ante la indiferencia de las autoridades.
Esto nos plantea varias interrogantes que trataremos de clarificar, se menciona en diversas muestras y encuestas a nivel nacional que este índice de impunidad fluctúa entre 96 al 98 por ciento de impunidad, principalmente por que los delitos no se denuncian, esto es porque se tiene nula confianza en las instituciones policiacas, fiscalías, y a su vez también en todo el sistema jurídico mexicano, a pesar de las reformas hechas en materia penal, que dentro de las justificaciones de la creación de esta ley era la pronta y expedita impartición de justicia.
Pero ¿Cómo se va a impartir justicia si no se denuncian los delitos?, pero aquí acudimos a una real problemática para ser atendido con respeto, honestidad y prontitud en las diversas agencias de los ministerios públicos (hoy fiscalías) lo que sucede cuando llegas a una fiscalía para ser atendido en primer lugar el hostigamiento del personal, y una revictimización por parte de estos. Así que ¿Cómo es posible esperar que la sociedad civil tenga a bien denunciar si no existe un trato digno por parte del primer respondiente (llámese policía o fiscal)?
En este orden de ideas es claro que nuestro país ya es un Estado fallido, toda vez que las instituciones a pesar de los escasos esfuerzos por parte de los gobiernos, en materia delincuencial, el Estado Mexicano ha sido sobrepasado en múltiples maneras, con policías corruptos, con fiscalías que presentan un deficiente funcionamiento, con un poder judicial local o federal sobresaturado e incompetente; pues es claro que los delincuentes organizados o no, tienen más poder y un mejor frente ante la sociedad civil, a la que, de manera personal yo haciendo una analogía, la veo dentro de un corral de ovejas siendo constante y sistemáticamente atacada por una jauría de lobos.
¿A dónde iremos a parar con estas instituciones y con un creciente número de justicieros anónimos, que hoy son aclamados como héroes en redes sociales por la real ineficacia, ineficiencia e ineptitud de las instituciones policiacas?
¿Existe una justificación jurídica para la existencia de estos justicieros anónimos?:¡NO, CLARO QUE NO! Lo que existe es una justificación sociológica de lo que el ESTADO por obligación tiene que ofrecerme, como bienestar y paz social, una aplicación real, justa, pronta y expedita; pero ésta no existe.
Como en el pasado, buscaremos como sociedad hacer justicia por propia mano.
Ya que este es un fenómeno que ha venido creciendo a pasos agigantados y parece dar mayor certeza y seguridad a la ciudadanía. No hay que perder de vista que aunque existan todas las justificaciones que queramos estos justicieros anónimos al actuar están cometiendo una serie de delitos que deberán ser investigados por las fiscalías y presentados ante los juzgados como presuntos infractores de las leyes penales aplicables.
Imagen: ReporterosenMovimiento/WordPress.com
Mario Javier Solís.