
24 de octubre de 2016
En Silicon Valley hay una revolucionaria casa de estudios llamada Singularity University y uno de sus más prestigiados docentes, de nombre David Roberts, señala que la humanidad tiene 8 grandes desafíos; cada uno de esos retos podrá resolverse en 20 años.
Los 8 grandes desafíos:
1) No será tarea de un gobierno, ni de un solo tipo de personas. El primer desafío es, sin duda, la alimentación de toda la población. El reto es claro, sin embargo, debemos pensar en una serie de problemas que trae consigo lograr superar este problema: la distribución inequitativa de los recursos económicos y materiales, la corrupción política, la dependencia petrolera y las guerras que traen consigo esa rebatinga de los territorios.
El planeta produce suficiente alimento para todos, sólo que no llega a muchos por los problemas que están planteados arriba. Se requiere solucionar primero el punto número tres, cuyos cimientos de conciencia a la población deben ser plantados previamente.
2) Acceso al agua potable de la población mundial. No veo cómo solucionar un problema de este tipo cuando en realidad estamos haciendo cada día un paso más hacia lo contrario. Ciertos gobiernos del mundo hacen esfuerzos por reparar los daños, pero son insuficientes. El agua potable sigue siendo contaminada por la gran maquinaria industrial, energética y minera.
Volvemos aquí también al problema de la corrupción política de autoridades criminales, empeñando el futuro de sus ciudadanos a cambio de grandes fortunas, paraísos fiscales, propiedades mal habidas y más.
3) Uno de los principales pilares que sostiene el cambio es indudablemente la educación para todos. En ello, David Roberts basa su apuesta a solucionar todos los problemas del planeta en sólo 20 años. En una entrevista al diario El País, señala que la mayoría de las universidades del mundo van a desaparecer. Explica que en la Singularity University están ofreciendo cursos sin requisitos de títulos o formación previa.
Romper el paradigma actual no será difícil. La escuela tradicional ya no cubre las expectativas. Hace 20 años no existían programadores web, hoy hay millones en el planeta. La mayoría no cursaron una universidad para aprenderlo.
Se requiere formar “líderes capaces de innovar y atreverse a romper las normas para alcanzar el ambicioso reto”, indicó. Así podrán usar la tecnología, redes, vasto conocimiento disponible, para alterar el destino de la humanidad. Eso, siempre y cuando miles de humanos acepten el reto y se capaciten para ir resolviendo estos ocho retos.
4) Llevar a la población los servicios sanitarios básicos. Tener drenaje y baño es todavía un rezago de dos siglos atrás en muchas viviendas del mundo. La tecnología, incluso los recursos para obtener estos servicios están disponibles, prácticamente en todo el planeta. Sin embargo, los mismos problemas de corrupción y de distribución injusta (que no el populismo de repartir el bienestar, sino de dar oportunidad a todos de conseguirlo), convierten a este problema en un reto a considerar.
5) La energía sostenible está al alcance de nuestra mano. Es vasta y tenemos la tecnología también para generarla con el sol, el agua, las mismas maquinarias que la consumen la pueden reproducir. Ya mencioné arriba que las guerras por el petróleo son serias, se invaden territorios de países con cualquier pretexto: terrorismo, por ejemplo. Porque las corporaciones petroleras del mundo, con mucho dinero y poder, compran a sus gobiernos y exigen que no se avance en este rubro de generar energía limpia, sustentable. Así no puede bajar tampoco el precio de esta tecnología.
6) Lo más difícil de equilibrar será la seguridad de las personas y naciones, el viernes pasado fuimos testigos de un ciberataque a la tercera parte del internet mundial, y por ello te recomiendo mi artículo Ciberataques en tiempo real donde explico cómo se atacan unos a otros en internet y te muestro una herramienta para conocer cómo suceden, al momento, en el mundo.
Algunos países, como los EUA, generan primero ataques terroristas para luego tener el pretexto de incursionar con guerras o intervenciones en otros países o para invertir en más armamento y policías para controlar más a su propia población. Ante tal tipo de mentes perversas, no va a ser imposible, pero sí muy difícil que en 20 años podamos tener solución a este gravísimo problema.
7) Otro enorme desafío es el cuidado del Medio Ambiente, debido a que la industrialización mundial está dejando exhausto al planeta. Claro está que la misma mecánica productiva, el día que algún suplemento o materia prima empiece a escasear de modo más dramático aún, y encarezca los productos que venden, estudiarán alternativas para suplirlas.
Sin embargo, esperemos que para cuando llegue ese día, no sea demasiado tarde para recuperar especies extintas tanto animales como vegetales, o se hayan causado pandemias del tipo cancerígeno que, debido a la ambición de unos cuantos magnates, dejen vulnerable al resto de la población.
8) El más difícil reto a combatir, según los puntos de David Roberts, es acabar con la pobreza: especialmente nos enfrentamos al desafío de mejorar la condición de vida de millones que no alcanzan los beneficios del desarrollo. Cuando iniciaba la carrera de la industrialización en el mundo, se decía que las personas no tendrían trabajo porque las máquinas los iban a suplir. También se comentaba que las personas iban a ganar más dinero. Ni una ni otra profecías se cumplieron.
Hoy el reto radica en la desigualdad de las clases sociales, que está convirtiendo a los pobres en esclavos de los ricos. Ese problema, sí que lo tenemos complicado. Mientras los estados y gobiernos del mundo no dejen su propia ambición de enriquecerse personalmente con la previsión de no quedarse pobres al salir de sus cargos, y se dediquen a proteger a los pueblos de los magnates, criminales y grandes corporaciones, no tendremos un futuro halagüeño.
Lo importante de todo esto es entender que no son otros los que deben resolver los desafíos que tiene la humanidad, sino cada uno de nosotros; esa participación social es vital para lograr superar los problemas que tenemos en común y que, de no afrontarlos, heredaremos a nuestros descendientes con fatales consecuencias.
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Joe Barcala (@JoeBarcala) es novelista y activista veracruzano y poblano, autor de diversos éxitos editoriales.
