
17 de octubre de 2016
Una vez que en México se han autorizado las candidaturas independientes, que los partidos tradicionales traicionaron por años la confianza de la sociedad y que en Colombia se pretendía pasar de la guerrilla a las urnas, vemos un panorama muy distinto a como fueron las elecciones en el pasado. Es el caso del EZLN, ejército zapatista y del CNI, Consejo Nacional Indigenista, que ahora ha anunciado su intención de participar en las elecciones del 2018.
Antiguamente sólo los partidos políticos tenían derecho a contender y Televisa tenía la voz única para la propaganda proselitista. El 2018 será un parteaguas en la que se le conoce como democracia, aunque diste mucho de serlo. Hay más voces exigiendo ser escuchadas y más medios de difusión que no sean Televisa.
“Por ello, sin dar mayor detalle sobre cómo sería la participación de su candidata dentro de la estructura electoral gubernamental, subrayaron que harán un nuevo intento por buscar por la vía pacífica un cambio en el país” (Chiapas Paralelo).
Uno se pregunta si la resolución del EZLN de apoyar a una mujer indígena como candidata a la presidencia podría ejercer verdaderamente un cambio en los postulados de los demás candidatos o si solamente llegarán a robar cámara a los otros candidatos de fórmulas independientes, porque la guerra por habitar Los Pinos está ocupando muchos espacios mediáticos.
“Un debate necesario sobre el rumbo del país y el papel de las comunidades, barrios y pueblos indígenas en el proceso de definir ese rumbo…” (La Jornada).
¿Se trata de quedar dentro de la jugada solamente o se busca en realidad reivindicar los derechos indígenas? ¿Es una treta más de un sistema caduco con intención de diluir las propuestas anti priístas? No es fácil saberlo. El EZLN aparece sólo cuando hay elecciones y bien podrían estar jugando cartas más políticas que culturales o sociales; lo veremos con su movimiento próximo.
Lo cierto es que las opciones anti-sistema, anti-partidos, adversos a lo que representa la mafia política que actualmente nos gobierna, pudieran diluir su fuerza entre los votantes al no crear frentes comunes. Si realmente desean ganar un espacio que defienda sus intereses, la población debe crear frentes comunes. Lo único que este sistema hace a la perfección es dividir a los ciudadanos.
Del mismo modo como los miembros del EZLN dijeron en su convención reciente, es muy importante dialogar, y cito: “Hoy más que nunca nos necesitamos de estar unidos, campo y la ciudad. Nuestra trinchera de lucha, trabajo y organización, es donde vivimos en cada pueblo y luego en cada nación, en cada tribu, en cada barrio, como pueblos originarios” (comandante Moisés –Proceso).
Así es como deberíamos trabajar los ciudadanos junto con los pueblos originarios, campesinos, obreros, trabajadores, maestros, jóvenes, ancianos y hasta pequeños empresarios. Debemos contrarrestar el divisionismo inculcado por el sistema político.
La otra pregunta a responder es ¿por qué una mujer? Igualmente podrían postular a un hombre. ¿Es una estrategia para ganar adeptos por estar del lado de las mujeres? Si están a favor de la igualdad, del respeto, de la no discriminación, daría lo mismo postular a un hombre o a una mujer; se trata de elegir a alguien idóneo, quien pueda con un cargo de servicio a la población, eso lo pueden hacer unos y otros por igual. Por lo que no queda más que pensar que ellos lo ven más como una estrategia mercadológica de cara a conquistar corazones más que buscar las soluciones comunitarias.
Todos tienen derecho a levantar la voz para ser escuchados; no obstante, por el bien de todos, deberíamos unir fuerzas y no dividirnos. El enemigo está en Los Pinos, en la clase política corrupta. Las víctimas somos todos los demás, el pueblo, los ciudadanos y somos hermanos, una comunidad nacional única. Escuchémonos y vayamos juntos en contra de los saqueadores de nuestras riquezas, humanas y naturales.
Imagen: BlogSIPAZ-WordPress.com
Joe Barcala (@JoeBarcala) es novelista y activista veracruzano y poblano, autor de diversos éxitos editoriales.
