21 de diciembre de 2015

 

“Al fin y al cabo somos lo que hacemos...
para cambiar lo que somos”.
Eduardo Galeano.

Mi abuela -que en paz descanse- creía -firmemente y a fé ciega- en milagros...y cuando algún evento cambiaba la realidad, repetía: ¡milagro! ¡milagro!... ¡eso fue un puro milagro!... y le achacaba la culpa a Dios, a la Virgen, o a uno de sus santos.

Y es que un “milagro”, es un evento atribuido a la intervención divina, pues de acuerdo con el Diccionario “es un hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”. Tomás de Aquino define “milagro” como “algo hecho por Dios más allá de las causas conocidas por los hombres”. Es decir, el “milagro” sucede cuando la realidad se cambia y es Dios -como ser supremo quien tiene esa gran potestad de cambiar realidades. ÉL, es quien puede transformar una situación “A” en una “B”, donde -se supone- que la “B”, es mejor que la anterior.

La buena noticia es que con la Política Pública nosotros -pobres humanos mortales podemos tener ese mismo don: podemos cambiar la realidad... y más aún, no solamente la realidad de una persona, sino la realidad de toda una comunidad, de toda una colectividad o de todo un grupo de personas. De ahí la seria importancia -y gran responsabilidad- del enfoque de Política Pública, pues es con ella como podemos cambiar la realidad. Es decir -en palabras coloquiales- es con la Política Pública como podemos darnos el lujo de parecernos, asemejarnos y convertirnos en Dios, al tener esa gran oportunidad. Por eso, es que la responsabilidad de aceptar ese reto no es minúscula ni mucho menos: Es toda una gran responsabilidad, saber hacer “Políticas Públicas” Pero para estar a la altura de esta gran responsabilidad, no basta con sólo saber hacer (formular y poner en marcha) una Política Pública, es necesario, también, saber hacerlas en forma Efectiva, es decir, con Eficiencia y Eficacia, lo que representa dos procesos distintos pero muy complementarios entre si:

(1) hacer Políticas Públicas correctas (lo cual es eficacia) y

(2) hacer Políticas Públicas correctamente (lo cual es eficiencia)... y ello se logra involucrando, combinando y armonizando el “Marketing Social” en las tres dimensiones de la Política:

(1) en el Proceso de la Política: Politics,
(2) en el Resultado de la Política: Policy y
(3) en la Estructura de la Política: Polity.

Precisamente, eso es lo que tan acertada y atinadamente propone el Politing.

Y si Usted -apreciado lector- quiere tener aún más responsabilidad de la que ha heredado del Todopoderoso, basta con que recuerde las sabias palabras de Gregorio Marañón, quien solía decir: “El creerse protegido de Dios... corroe y destruye la tensión para el esfuerzo”. A hacer pues, “Políticas Públicas Efectivas”, mis queridos amigos...

Imagen: desarrollosustentable.social

Profesor Carlos Salazar Vargas
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