contextos ciudadanos28 de febrero de 2015

* Alta recaudación fiscal se logra en juntas auxiliares urbanas, sin embargo el presupuesto de participaciones es casi nulo.

¿Qué pasa con el desarrollo urbano? Vamos a ejemplificar en el caso de Puebla: mientras que en un municipio chiquito como San José Chiapa, con 8 mil habitantes, se le entregan participaciones por 8 y medio millones de pesos, la junta auxiliar de San Baltazar Campeche, con 341 mil habitantes registrados, recibe mensualmente 80 mil pesos.

¡Esas son injusticiaderas!, ya que las juntas auxiliares de las grandes ciudades son los sitios de mayor recaudación y de menor asignación de dinero para cubrir las necesidades de infraestructura y servicios.

Conforme a la Ley Orgánica Municipal del Estado de Puebla, en su Artículo 9 establece que será considerado ciudad aquel centro de población que tenga un mínimo de 20 mil habitantes, que cuente con todos los servicios públicos, centrales de abasto, panteones, hospitales, desde jardines de niños hasta universidades. Pero a todas las demarcaciones que rebasan esas dimensiones no se les considera ciudad y el dinero no les llega proporcionalmente.

Tan sólo en la junta auxiliar de San Baltazar Campeche hay 30 fraccionamientos, 74 colonias y 32 Unidades habitacionales, tiene siete universidades, tres hospitales y una alta concentración comercial.

Hagamos una comparación: Tehuacán, la segunda ciudad con mayor población después de la capital, cuenta con más de 274 mil habitantes, y San Baltazar tiene 341 mil habitantes, es más grande y tiene más necesidades.

A Tehuacán se le entregan 411 millones de pesos, y a San Baltazar Campeche, para atender las necesidades ciudadanas se le dan 80 mil pesos.

Un municipio recibe participaciones, pero tiene también una asignación adicional que son fondos para obras y servicios conocidos como FISM y FORTAMUN.

Sólo las participaciones que recibe el municipio de Puebla, la capital del estado, son por ahí de los 606 millones de pesos. A parte el dinero para las obras de infraestructura. Y de ahí un 15% tiene que repartirse a las juntas auxiliares, pero ese dinero no llega.

Si bien es cierto que las juntas auxiliares están casi totalmente urbanizadas y que la marginación en el interior del país es muy alta, también es cierto que la recaudación en esta parte de la ciudad es de las mejores, y son muchísimas más personas. Así que bien podría pensarse en que sería conveniente establecer criterios distintos sobre la distribución de los recursos públicos.

Y, sobre todo, que cada centro de población -llámese junta auxiliar o municipio- sea el que asigne el dinero a lo que más le interesa y además ejecute localmente las obras. Las veces que así se hace el dinero alcanza más, puesto que pasa por menos manos y tiene más ojos encima para vigilar. Tal vez así los ciudadanos estemos cumpliendo mejor con la vigilancia de la transparencia, que tanto le preocupa al presidente de la república, Enrique Peña Nieto, y por su puesto a todos nosotros.

Porque ya saben lo que dice el dicho “Al ojo del amo enflaca menos el caballo”, ¿cómo que así no va?

Mireya Ramirez Martinez 4Mireya Ramírez Martínez, 38 años de ejercicio periodístico. Premio Estatal de Periodismo 2012 Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.