19 de febrero de 2015
Como del dicho al hecho hay mucho trecho, y ahora con los informes de los presidentes municipales uno ya ni sabe si lo que dijo no está bien, ni está mal, sino todo lo contrario. Aquí les ofrezco algunos datos para distinguir a los presidentes buenos de los malos.
Si el presidente cumplió con su trabajo y aplicó honestamente el presupuesto que tenía que administrar está bien. Si además logró invertir algo de las participaciones en obra pública, se puede decir que es todavía mejor. Y si gestionó a nivel federal dinero que llegara de manera directa al pueblo, pues ya es bastante bueno.
También hay que tener en cuenta que un presidente ya no es un candidato. Si en su discurso dice que todo lo hace para bien del pueblo, en realidad suceden dos cosas: si es real, ésa es su obligación y no habría nada que aplaudir (a poco a usted por llevar el gasto a su casa, su vieja lo recibe con fanfarrias).
Pero si el presidente municipal sólo dice que es defensor del pueblo y en los hechos no vemos claro como su acción personal sirva para mejorar las condiciones o peor aún todo sigue igual y son sólo intenciones. Eso es sólo demagogia.
¡Abusados, compadres! Hay que indagar cuanto le corresponde al municipio de participaciones, que es el gasto corriente, lo que se va a disponer para todas les necesidades de sueldos, gasolinas, papelería y composturas. Y luego, saber cuánto le toca al municipio en total de presupuesto para obras de infraestructura ( se llama Ramo 33, FISM, FORTAMUN, etcétera).
Si aplicó el dinero a las acciones que dijo y nos consta, ya tiene una estrellita, es un buen presidente. Pero si lo que cuesta un peso, nos dicen que vale tres -como que aquí lo puse y no lo encuentro-, o como pasa en Amozoc que los barrenderos son 6 y tienen en nómina 54, habrá que ir pensando en hacerle una auditoría.
Peor tantito si el presupuesto asignado, se duplica dos y tres veces. No den brincos de gusto. ¿De dónde creen que sale el dinero? Tanto a nivel federal, como estatal y municipal todo aquello que se gasta no es una donación de la virgencita de Guadalupe, no señores, los Proyectos de Prestación de Servicios, o PPS, diga lo que diga la ley, son créditos a 30 años que todos nosotros tendremos que pagar. ¡Eso viene del verbo ya me fregué! Sí, son préstamos, que ganarán intereses por el tiempo que se tarda en llegar el pago. Tal como pasa con los préstamos personales.
Total, el gobernante deja endeudado al pueblo y ya se va. Le creímos que era buen administrador porque hizo mucho y en realidad nos dio atolito con el dedo y nos dejó el jarro bien roto, sin fondo, para estar pague y pague. Pero ahí no para todo, qué creen, que el que viene después, el siguiente gobierno, también se tendrá que endeudar, porque dinero no hay, sólo para pagos al préstamo anterior, pues porque ¡por más agua que caiga de la alta peña, nunca podrá ser blanca la que es trigueña!
Mireya Ramírez Martínez, 38 años de ejercicio periodístico. Premio Estatal de Periodismo 2012 Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.