2 de febrero de 2014
- Contextos Ciudadanos -
Esta semana nos enteramos que Enoc Díaz Pérez, alcalde de Pueblo Nuevo Solistahuacán, Chiapas, fue detenido por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) por encabezar actos delictivos, tortura y abuso de autoridad.
No es el único, otros 7 alcaldes también están detenidos por nexos con el crimen organizado: del Estado de Guerrero, José Luis Abarca de Iguala y Feliciano Álvarez Mesino de Cuetzala del Progreso; de Michoacán: Simón Vicente Pacheco del municipio de Charapan, Arquímedes Oseguera de Apatzingán, Jesús Valencia de Lázaro Cárdenas, Jesús Cruz Valencia de Aguililla, Dalia Santana Pineda de Huetamo; de San Luis Potosí José Ricardo Gallardo Cardona, presidente del municipio Soledad de Graciano Sánchez.
Estoy segura que por menos que eso usted estará pensando cómo llevar a la cárcel a su gobernante local por malversación de fondos y prepotencia.
Pero como dice el dicho y dice bien: no sólo peca el que mata a la vaca sino el que le detiene la pata. Y aquí quienes pusieron a los políticos al frente son los ciudadanos, sí: usted y yo, del verbo todos nosotros.
La partidocracia, oiga usted, nos ha partidocracia la vida.
Los partidos políticos y las campañas se convirtieron en una industria nacional que ofrece trabajo, con muy buenos sueldos, prestaciones y fuero, a unos cuantos.
Pero… por qué mejor le bajamos dos rayitas a la ira y PENSAMOS…
¿Valió la pena aceptar los 500 pesos por el voto a favor del candidato X?
¿En sonrisa amigable en la foto del candidato era garantía suficiente de honestidad? ¿era igual de pobre y bien intencionado que Benito Juárez?
O era mejor saber antemano, como decía mi abuela, que “el que mucho habla; mucho quiere sacar”, y en eso se parecen todos los candidatos de todos los colores.
Cómo lograron ellos llegar al lugar donde están, pues fácil: cuando llegan las elecciones si voto me conformo con decir que todos roban igual, o que le toca ya robar a otro, aceptamos regalitos del momento a cambio de hipotecar el futuro, a veces mejor ya ni voto, y con eso “creo” que ejerzo una democracia, aunque siempre la ausencia del voto lo único que hace es acortar el camino a la curul al que contribuyó a desalentar el voto; no conozco la ley, ni mis derechos, así que cuando alguien los pisotea con sus decisiones, yo ni siquiera protesto, no me defiendo, no peleo en instancias legales lo que me corresponde;
Y definitivamente, señores, las soluciones no pueden llegar hasta las próximas elecciones:
Así que hoy es necesario:
1. No ser indolente
2. Estar informado:
Conocer las leyes que tienen que ver con mi actividad y mi vecindad, mi ciudadanía. Todos los días se puede leer “20 minutos” dicen,
Además de estar pendiente de las actividades y proyectos de trabajo de mis autoridades y
3. Contextualizar lo que me dicen con lo que pasa en otros lugares.
No aplaudir sin conocer a fondo todo lo que el alcalde hace (es más: suprimir los aplausos de los actos públicos).
4. Compartir con otros ciudadanos: por Facebook, correo, mensaje, teléfono de manera directa, tanto lo que está pasando como lo que nos interesa como ciudadanos.
5. Fijarme antes de votar. Exigir que el funcionario cumpla sus promesas como candidato, o que se “arme la gorda”
Mireya Ramírez Martínez preside Periodismo en Alianza con la Sociedad, A.C.