BOGOTÁ D. C., 01 de febrero de 2021 — Agencia de Noticias UN-

El biólogo Camilo Sánchez, investigador de un proyecto de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) que busca corroborar la supervivencia in vitro de especímenes y la presencia de cannabinoides en plantas del género Radula, revela que este trabajo sería el primero de ese tipo hecho con muestras colombianas.

“Los resultados de crecimiento y supervivencia en laboratorio fueron de 11 mm2 por semana. El trabajo se realizó con 9 muestras durante 10 semanas y todas tuvieron un incremento en tamaño, es decir, una supervivencia positiva”, indica el biólogo Sánchez.

Cannabinoides y humanos

La producción de cannabinoides no se restringe a las plantas; en el cerebro de los mamíferos se originan los endocannabinoides que tienen un efecto analgésico, de sedación, sensación de bienestar e incluso en el ritmo circadiano, que regula el ciclo del sueño.

“En el cuerpo humano se registran los receptores del tipo CB1 en los pulmones, el sistema vascular, los músculos y órganos reproductivos; CB2 en los huesos, brazos y piel; y CB1+CB2 en el sistema inmune, hígado, páncreas y medula ósea, y los tres tipos están presentes en el cerebro”.

Los cannabinoides más estudiados son el Delta-8-THC y el Delta-9-THC (tetrahidrocannabinol), reconocidos con efectos psicoactivos; también el cannabidiol y el cannabinol, que no son psicoactivos. El uso principal de estos compuestos es en aceites, drogas medicinales, fines cosméticos y para inducir efectos psicoactivos recreativos.

Los cannabinoides en Radula

Estos se denominan perrotetinenos y guardan gran similitud estructural con el THC. Los más importantes reportados son el bibenzyl cannabinoide perrottetineno, el bibenzil geranilado y el bibenzil iso-tetrahidrocannabinol, este último el más actual. “Los estudios en bibenziles datan de 1978 y los reportes de perrotetineno de 1994. Se han hecho estudios en 1999, 2003 y 2017, lo que evidencia que hace falta continuidad en esa área”, señala el investigador Sánchez.

A la fecha solo hay un estudio biológico en roedores con perrottetineno, de 2018, en el cual se encontró que aunque este es 10 veces menos potente que el THC sí tiene efectos antiinflamatorios, incluso su menor potencia sería beneficiosa en algunos casos, aunque el biólogo Sánchez asegura que el potencial es amplio.

Por eso es necesario adelantar más estudios que corroboren sus efectos en el cuerpo y permitan su uso seguro, y, más importante, investigaciones con muestras colombianas para ver su diversidad y usabilidad en la industria farmacéutica como antioxidante, antiinflamatorio, neuroprotector, en medicina paliativa y anticancerígeno.

Con miras a una posible explotación industrial, el investigador explica que las especies de Radula que se encuentran en suelo o en raíces de árboles tienen un crecimiento muy diferente a las expuestas en rocas, por factores como la exposición solar, y que si bien frente a la Cannabis sativa su tamaño es mucho menor, sería más aprovechable.

“En comparación con la Cannabis sativa, la proporción de cannabinoides es mucho mayor porque toda la parte estructural de la planta produce cannabinoides, mientras en el cannabis solo el cogollo produce esta sustancia”, enfatiza el biólogo Sánchez.

No es para fumarla

El investigador recalca que si una persona encuentra una Radula no debe usarla para buscar efectos similares a la marihuana, ya que, aunque sí pueden tener algún cannabinoide, al fumarlo o hacer infusión puede haber serios problemas de irritación. La investigación indica que para poder aprovechar los cannabinoides se necesitan más estudios periódicos sobre las moléculas, su efecto y las concentraciones en la respuesta del cuerpo humano.

Actualmente en el Herbario Nacional Colombiano hay 233 muestras de Radula sin identificar la especie; otras 34 especies están identificadas y muy pocas corresponden a las 32 estudiadas en el mundo con reporte de bibenziles, y no todas han reportado cannabinoides.

Por último, el investigador Sánchez señala que con este trabajo será posible pasar a una segunda fase, en la cual se buscaría la caracterización taxonómica de las muestras y de los cannabinoides que contengan.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co