BOGOTÁ D. C., 22 de enero de 2021 — Agencia de Noticias UN-

Algunos de estos copépodos miden un poco más de 1 mm y habitan tanto en el agua dulce como en el mar y se pueden encontrar desde las zonas costeras hasta las grandes profundidades del océano.

Sus múltiples características ecológicas les permiten vivir cerca de la desembocadura de los ríos, por lo que pueden soportar la baja salinidad del agua, mientras que otros habitan las grandes profundidades del mar desarrollando modificaciones morfológicas que les permiten realizar largas migraciones verticales en busca de alimento y refugio.

Además, este grupo de organismos juega un importante papel en el medioambiente, ya que son la principal fuente de alimento de peces, cangrejos, moluscos e incluso arrecifes de coral, de modo que aún en las épocas de mayor escasez, los copépodos garantizan la alimentación, supervivencia y estabilidad de importantes ecosistemas marinos.

Así lo describe en su investigación el biólogo marino Fernando Dorado Roncancio, magíster en Ciencias – Biología del Instituto de Estudios en Ciencias del Mar (Cecimar) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) e investigador científico del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras José Benito Vives de Andréis (Invemar).

Entre 2013 y 2018 se realizaron siete expediciones oceanográficas, enmarcadas en los proyectos de exploración de línea base ambiental marina entre la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y el Invemar, en las que se colectaron datos oceanográficos y 140 muestras de zooplancton en cuatro rangos de profundidad, entre los 0 y 1.000 m.

Junto a una revisión sistemática de investigaciones previas, la información recolectada sirvió para determinar la distribución vertical y horizontal de estas especies en el océano del Caribe colombiano.

El proyecto vinculó a un equipo técnico integrado por profesionales de varias disciplinas, como biólogos marinos, oceanógrafos, geólogos, físicos e ingenieros pesqueros, entre otros, quienes analizaron de manera integral el “ecosistema costa afuera” del Caribe colombiano, con el fin de crear la línea base de conocimiento ambiental de dicho ecosistema.

“Estos nuevos 33 registros, que incrementan en un 15,52 % el conocimiento de la biodiversidad de este grupo, permiten conocer mejor cómo se comporta la estructura de la comunidad de copépodos que habita el ecosistema. Además aportan al conocimiento de la biodiversidad de este grupo, lo que abre una puerta a otras investigaciones y demuestra que con un monitoreo constante podemos encontrar mayor biodiversidad en ambientes poco explorados”, señala el investigador.

Aporte al ecosistema

Por ser tan pequeños, los copépodos se pueden agrupar en grandes cantidades, lo que permite encontrarlos de manera frecuente y abundante en el mar, pues en 1 m3 de agua se pueden encontrar hasta 3.000 individuos, capaces de alimentar a una gran cantidad de especies. Ellos se reproducen a gran velocidad, lo que los convierte en una fuente de alimento siempre disponible, brindándole al ecosistema una estabilidad a largo plazo.

“Un solo copépodo no hace la diferencia, pero cuando son miles vistos como materia orgánica viva para los peces de importancia comercial, se convierten en una cadena de valor económica importante que podría sustentar grandes economías, como ocurre en países como Chile o Perú, líderes en la producción pesquera de América Latina”, agrega el biólogo marino.

Por último, afirma que este estudio aporta información relevante sobre la riqueza, diversidad y densidad de individuos, como los copépodos, brindando información clave para describir los procesos ecológicos y las diferentes respuestas a los factores oceanográficos que los modulan en los ambientes costa afuera.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co