30 de noviembre de 2020

 

Investigadores del Instituto de Química (IQ) de la UNAM, encabezados por Daniela Araiza Olivera, han descrito que moléculas derivadas de la planta Physalis nicandroides, una especie que pertenece a la familia de las solanáceas –como el tomate, tabaco, papa y chiles–, tiene efecto tóxico sobre células de cáncer de mama.

Trabajan con moléculas derivadas de Physalis nicandroides para tratar uno de los problemas de salud pública que en México constituye la primera causa de muerte en mujeres.

El grupo de investigación busca analizar moléculas sintetizadas de plantas capaces de modificar el metabolismo y señalización de células tumorales en diferentes tipos de cáncer, en este caso Physalis nicandroides, entre cuyas propiedades destaca su contribución a disminuir el colesterol, alto contenido en vitaminas A y C, caroteno, además de funcionar como antioxidante.

Se ha visto que, además de utilizarse para la alimentación, las plantas también se emplean para la elaboración de medicamentos o como agentes para quimioterapéuticos, tal es el caso de la especie en estudio.

Daniela Araiza señaló que dicha planta contribuye a disminuir el colesterol, porque tiene alto contenido en fibra, además de vitamina A, caroteno; todo ello promueve un efecto antioxidante, esto se ha visto que es de utilidad en pacientes diabéticos. Además, recientemente se ha estudiado que más de 50 derivados de ésta tienen efecto citotóxico, estos son los withanolides y sacarosas-esteres.

Como parte del proyecto “Derivados de plantas y su posible aplicación contra el cáncer”, a partir de Physalis nicandroides los investigadores estudiaron el efecto citotóxico de compuestos derivados de ésta en líneas celulares tumorales de pulmón, mama, colon y células sanas de riñón. Obtuvieron más de 20 derivados, de los cuales encontraron que el compuesto número nueve disminuye la proliferación de células tumorales, sin afectar aquellas células sanas.

Explicó que el cáncer es una enfermedad que se genera a partir de cambios en el material genético y ocasiona distintos tipos, los más comunes en hombres son: de próstata, pulmón, colon, estómago e hígado; mientras que en mujeres: de mama, cuello uterino, colon, estómago y pulmón, y en adolescentes las leucemias.

Existen factores de riesgos asociadas a este padecimiento, como el sobrepeso, consumo de tabaco y alcohol, falta de actividad física,  dieta,  exposición ocupacional, hormonas, así como la exposición a rayos ultravioleta, a diferentes contaminantes ambientales y algunos fármacos.

Detalló que hay diferentes opciones de tratamiento para el cáncer: cirugía, radioterapia, inmunoterapia o terapia hormonal, trasplante de células madre y quimioterapia, ésta puede ser a partir de diferentes moléculas (orgánicas o inorgánicas).

“En nuestro estudio decidimos analizar los agentes quimioterapéuticos derivados de plantas. De hecho, desde la década de 1950 se empezaron a obtener fármacos a partir de plantas y se han ido mejorando. No obstante, siempre se buscan nuevos agentes que sean más específicos y con menores efectos secundarios”, añadió.

Por ello estudiamos, a través de cambios en la señalización y metabolismo, diferentes derivados de moléculas de plantas en células de cáncer de pulmón, colon, mama, así como en células sanas de riñón. “Encontramos que de todos estos derivados solo la nueve, en pequeñas concentraciones, era tóxico para este tipo específico de cáncer de mama, cuya línea celular se llama MCF-7”.

Lo interesante de este compuesto –continuó– es que al probarlo en células sanas necesitábamos concentraciones muy altas para que fuera tóxico, lo cual es bueno porque significa que este compuesto resultó mucho más específico para cáncer de mama y, al parecer, no afectaba a las células sanas, ello evitaría efectos secundarios en aquellas células sanas.

A partir de estos resultados, los investigadores decidieron enfocarse únicamente a realizar estudios con dicho compuesto en cáncer de mama, “porque observamos un mayor efecto tóxico; realizamos diferentes estudios, como el de proliferación, mediante los cuales se observó que a una determinada concentración en diferentes tiempos, este compuesto disminuye la multiplicación de células malignas en aquellas de cáncer de mama, sin afectar a las células sanas”.

Después se realizaron comparaciones de la molécula nueve contra Camptotecina, un fármaco citotóxico que posee propiedades antiproliferativas sobre varios tumores malignos, incluyendo el cáncer de pulmón, colon y mama.

Se observó que nuestra molécula, en concentraciones mínimas, era tóxico, pero no para células sanas de mama o de riñón sano, en cambio dicho fármaco ataca a las células cancerígenas de mama y también a las células sanas, subrayó.

“Estamos en el proceso de estudiar cómo es que esta molécula nueve ‘mata’ a las células de cáncer de mama y por qué en este padecimiento en específico”.

Los científicos también realizaron análisis en modelado computacional y hallaron una familia de proteínas, las cinasas, que les han permitido observar que la molécula nueve se absorbe a nivel digestivo, “lo cual es bueno porque las pacientes lo ingerirían sin la necesidad de estar conectadas a ningún aparato”.

Para concluir dijo: “Estos son estudios muy básicos, estamos en los inicios, falta mucho por hacer, estudiar y describir; estamos en el inicio, en el análisis de cultivos celulares.

“Es necesario recorrer un largo camino, estar seguros de la efectividad para después pasar al estudio en animales. Sin embargo, es importante que a partir de toda esta gama de derivados podamos encontrar una molécula que sería importante seguir estudiando para que en un futuro se convierta en un recurso terapéutico para las pacientes con cáncer de mama”.

Boletín UNAM-DGCS-1055/2020