BOGOTÁ D. C., 18 de junio de 2020 — Agencia de Noticias UN-

“La situación actual es ideal para usar las ayudas tecnológicas disponibles, pues el nuevo coronavirus afecta las vías respiratorias e impide el diagnóstico usual realizado en odontología, por lo que la tomografía representa varias ventajas”.

Así lo afirmó la odontóloga Ivonne Barrero, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), magíster en Radiología Oral y Maxilofacial de la Universidad Andrés Bello (Chile), en un conversatorio organizado por la Fundación Universitaria UniCIEO de Colombia.

La tomografía, una método que se utiliza hace alrededor de 15 años, se constituye en una oportunidad para todas las especialidades odontológicas, pues disminuye el contacto de los odontólogos y especialistas con los pacientes, y además evita otros procedimientos diagnósticos en los que se debe interactuar con la cavidad oral.

Aunque suelen confundirse con los TAC (tomografía axial computarizada), o los CBCT (tomografía computarizada cone beam) usados en odontología, se diferencian porque en vez de hacer solo cortes axiales, combina rayos de cono que captan el volumen del paciente, y después de tener las imágenes se realizan diferentes cortes para observar las características.

Por lo general los odontólogos trabajan con imágenes 2D, que son las que se obtienen a través de radiografías panorámicas; sin embargo, como la anatomía humana tienen volumen, la tecnología permite valorar a los pacientes como seres 3D, asimétricos y con características únicas que varían de individuo a individuo”, afirma la odontóloga Barrero.

A grandes rasgos, en los procedimientos odontológicos se hace una valoración inicial para tener un diagnóstico primario, que idealmente se complementa con una tomografía.

“En las órdenes de este examen, aunque aparentemente la instrucción está clara, la toma de las imágenes se puede afectar por diferentes elementos que influyen sobre los dientes (afecciones, fracturas), y si la tomografía no se usa correctamente, puede traer consecuencias peores, por lo cual es deber de los técnicos indicar las características que afectan la imagen”, explica la odontóloga Barrera.

En Colombia, los auxiliares suelen tener formación de consultorio pero no en radiología y adquieren su conocimiento en la práctica; por eso la profesora Barrera sugiere que se profundicen las capacitaciones de esos técnicos para realizar una labor más completa.

Los tres pasos elementales (diagnóstico, CBCT y tratamiento) deben engranar perfectamente y las tomografías se deben tomar de manera óptima para que se vea todo el conjunto de elementos bucales. Por último se realiza un plan de tratamiento sujeto a las características estéticas, funcionales y económicas del paciente.

Tras el procedimiento, la tomografía llega al consultorio y al resolver los problemas técnicos se lleva a cabo el análisis. Estos exámenes tienen gran cantidad de información que deriva en una curva de aprendizaje que se debe optimizar para estudiar anatómica y patológicamente la tomografía y aprovechar la información que se obtiene.

Tomografías óptimas

Inicialmente, es necesario contar tanto con el equipo indicado como con el software correspondiente, que traduce las imágenes y las hace asequibles para que los odontólogos puedan solicitarlas desencriptadas. “La calidad de las tomografías influye mucho en el actuar de los odontólogos y puede llevar al subdiagnóstico de los pacientes”, señala la experta.

En un procedimiento normal, se toma la tomografía, se escanean los modelos y se diseñan los cambios, implantes o procedimientos que se vayan a realizar y después se imprimen las guías para iniciar el tratamiento.

Es indispensable conocer el campo de visión de las tomografías y la capacidad de las máquinas, para así evitar la exposición innecesaria de los pacientes a la radiación.

Las imágenes en 2D están compuestas por pixeles que permiten conocer la calidad de la imagen y descomponerla en piezas para un análisis más detallado. Las tomografías, por otro lado, están integradas por unidades denominadas vóxel, los cuales tienen tres dimensiones y definen la resolución de la imagen.

Esta metodología también permite diseñar pacientes virtuales para que odontólogos que inician su carrera puedan experimentar con imágenes 3D, mientras que los más experimentados ensayan nuevos procedimientos.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co