09 de junio de 2020

La COVID-19 es una infección respiratoria aguda (IRA) con síntomas comunes con otras afecciones de las vías respiratorias, por lo que su diagnóstico preciso es complicado, advirtieron especialistas en la videoconferencia “IRAs y COVID-19, ¿cuál es la diferencia?”, organizada por la UNAM.

Definir las diferentes IRA es importante, pues en función de ello se establecen los sistemas de vigilancia y la comprobación de casos, afirmó Samuel Ponce de León, coordinador de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia del Coronavirus, de la Universidad Nacional.

“En la actualidad, la mayoría de los casos de infección respiratoria aguda son de COVID-19, pues los demás virus no están tan activos”, añadió Alejandro Macías, infectólogo e investigador de la Universidad de Guanajuato.

Rogelio Pérez Padilla, neumólogo e investigador del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), aseguró que la COVID-19 se transmite con mucha facilidad, llega a los pulmones y los daña.

Los síntomas suelen ser leves y aparecen de forma gradual: tos seca, fiebre, dolor de cabeza y garganta, fatiga y dificultad para respirar. A este cuadro puede sumarse una neumonía, diarrea y hemoptisis (expectoración de sangre proveniente de los pulmones o los bronquios).

Alrededor del 80 por ciento de las personas se recupera sin necesidad de tratamiento especial, pero el resto de los pacientes pueden requerir atención hospitalaria.

Alejandro Macías reconoció que es complicado distinguir entre las diferentes IRA, pero en esta pandemia se ha demostrado que la COVID-19 es multisistémica y genera neumonía aguda.

“Para la clínica es una enfermedad más multisistémica que otras infecciones respiratorias agudas, pues genera con mayor frecuencia alteraciones de la coagulación, falla renal aguda, puede dar miocarditis y tromboembolia pulmonar”, anotó.

En tanto, Pérez Padilla señaló que vivimos permanentemente con infecciones por diversos virus, y algunos tienden a irse a las vías inferiores o superiores. “La COVID-19 afecta a toda la gama, incluso produce infecciones asintomáticas o con pocos síntomas, pero tiene la particularidad de que llega frecuentemente hasta los pulmones, y causa un daño pulmonar grave”.

Sobre el abordaje de esta nueva enfermedad, los especialistas opinaron que es conveniente realizar más pruebas además del PCR, que da falsos negativos, aun cuando se esté infectado de SARS-CoV-2.

Adelantaron que el tratamiento requerirá de una combinación de medicamentos, como ocurrió con el VIH, pero aclararon que por lo pronto no existe ninguno.

Ponce de León señaló que la COVID-19 es una infección respiratoria aguda que ofrece un amplio cuadro de pacientes: desde los estrictamente asintomáticos, hasta los que tienen una infección sistémica grave, con choque séptico, neumonía y problemas de coagulación.

“Necesitamos definiciones clínicas, pues la prueba puede salir positiva hasta la segunda o tercera ocasión”.

Finalmente, Macías recomendó, además del PCR, realizar pruebas de biometría hemática con linfocitos, y la deshidrogenasa láctica (DHL), un adecuado marcador, pues es una proteína que ayuda a producir energía en el cuerpo, cuyo examen mide la cantidad de DHL en la sangre.

Boletín UNAM-DGCS-497/2020