Los problemas Medio Ambientales que afectan la actividad pesquera en el Golfo del Guacanayabo
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La pesca excesiva no es un problema reciente; fue reconocida internacionalmente a comienzos del decenio de 1890 en el atlántico norte y el pacifico y fue objeto de la conferencia de Londres sobre la pesca excesiva de 1946. Posteriormente esta práctica se ha extendido a la mayoría de las zonas pesqueras, y ha afectado la pesca de captura en países en desarrollo y desarrollados, y con frecuencia ha adquirido especial gravedad en zonas costeras densamente pobladas y en zonas marinas productivas cercanas a la costa.

No existen soluciones simples o baratas al problema de la pesca excesiva, sin embargo, se reconoce cada vez más que en las economías ricas, que practican una pesca con gran densidad de capital, las soluciones que incluyen estrategias basadas en el mercado para controlar las actividades de los pescadores tienden a ser más efectivas que otras, lamentablemente, los primeros efectos de las medidas oficiales destinadas a reducir la pesca excesiva son esencialmente negativas, cierto desempleo entre los pescadores, menos pescado y precios más altos, con el tiempo, la mayoría de estos efectos se invertirían: más pescado, precios más bajos y un empleo estable y económicamente interesante.

Por difícil que sea, los gobiernos deben reglamentar la actividad pesquera, si esta reglamentación no se practica con más eficiencia que en la actualidad, los rendimientos mundiales de la pesca de captura disminuirán. La FAO (2) ha estimado que, si la ordenación, no mejora considerablemente las capturas anuales podrían reducirse pronto en 10 millones de toneladas. Hasta la fecha, la disminución del rendimiento de una población de peces se ha compensado con la explotación de otras poblaciones. Esta práctica no es ya aplicable en el caso de las especies de alto valor, sin embargo, todavía es posible cierto grado de sustitución concentrando los esfuerzos en poblaciones de menor valor.

Una ordenación efectiva puede también facilitar un aumento de la producción de recursos que hoy se pescan en exceso. Conforme estas poblaciones se reconstituyen y de esta manera contribuir a un aumento de los desembarques. La FAO ha estimado que una mayor ordenación de la pesca podría traducirse en un aumento de 10 millones de toneladas. De esta manera, en el plazo de un decenio las diferencias entre las ganancias que pueden obtenerse mediante una ordenación eficiente y las pérdidas que serán resultado de la continuación de las prácticas actuales podría ser de unos 20 millones de toneladas de pescado desembarcado por año, por consiguiente, es absolutamente deseable mejorar los conocimientos en materia de ordenación, aumentar la capacidad y reforzar los órganos de pesca regionales.

Por otra parte, una gran cantidad de recursos marinos vivientes son capturados y arrojados nuevamente al mar. La información cuantitativa disponible sobre este fenómeno es incompleta, sin embargo, probablemente representará no menos de un equivalente del 20 al 25 por ciento de la captura (es decir, desembarque más descarte).

El descarte corresponde al pescado, tanto de especies buscadas como capturas incidentales, capturado involuntaria o ilegalmente (tamaño pequeño, especies protegidas, pescado dañado o estropeado). Las capturas incidentales son prácticamente inevitables en la mayor parte de las actividades pesqueras, el descarte representa costos para los pescadores – selección y eliminación de los descartes – y no genera ingresos, si bien las mejoras logradas en la selección y utilización de artes de pesca han reducido las capturas incidentales en muchas pesquerías, y dado el mayor uso que se hace actualmente de las capturas incidentales, estos hechos no han eliminado el descarte.

Las soluciones al problema del descarte pueden ser de carácter tecnológico, económico y/o legal y probablemente serán una combinación de estos elementos, una parte de la solución dependerá sin duda de sistemas racionalizados de seguimiento, control y vigilancia.

En la actualidad es bastante común el deterioro de la salud de los ecosistemas acuáticos de las zonas costeras – en estas zonas como en otras partes, la degradación del Medio Ambiente es resultado de indicaciones económicas deficientes dadas a quienes utilizan el Medio Ambiente costero, el costo de la explotación de la zona costera (con inclusión de las marismas costeras) es muy inferior a su valor para la economía (ya sea a corto o largo plazo), y como resultado de ello esta zona es objeto de una explotación excesiva o de una carga excesiva de desechos, como los ecosistemas costeros son medios esenciales para la reproducción y crecimiento de un gran número de especies marinas, el impacto de la degradación sobre el volumen de los recursos marinos – incluidos los de importancia comercial – es directo y negativo.

Ahora bien, las personas que en representación del Estado tienen a su cargo la ordenación de la pesca de captura comercial prácticamente no tienen control alguno sobre el estado de salud del ecosistema costero (o del ecosistema de agua dulce). El escaso control que pueden ejercer consiste en una reglamentación de los efectos ambientales que tienen su origen en la pesca de captura, pero como con frecuencia se considera que esos efectos no son graves, sólo en contadas ocasiones se trata de un medio suficientemente importante como para convencer a otros contaminadores, o usuarios, que deben modificar su comportamiento.

En su mayor parte la acuicultura está expuesta a la contaminación  y ciertas tecnologías modernas de producción acuícola pueden contribuir, y a veces contribuyen a la degradación del Medio Ambiente, en especial en el mundo en desarrollo, los acuicultores que utilizan el agua de ríos o lagos tienen que hacer  frente a niveles cada vez mayores de contaminación como resultado de la industrialización y del crecimiento demográfico, solo en pocas ocasiones el sector de la acuicultura tiene fuerza suficiente para obtener una compensación, tradicionalmente las tecnologías de la acuicultura, en especial las asiáticas, estaban bien integradas en los sistemas biológicos y sociales de su entorno, pero ésta situación está cambiando, el crecimiento económico ha dado lugar a una intensificación de las prácticas de cultivo, con frecuencia esta intensificación consiste en sustituir los alimentos que se encuentran naturalmente en el agua por piensos artificiales, lo que significa que se necesitan menores volúmenes de agua y menor espacio, en los lugares donde no se ha procedido a una reglamentación de estos sistemas modernos, han sido causa de contaminación del agua lo que a su vez ha repercutido en las unidades de producción causándoles considerables pérdidas.
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