GENERAL IGNACIO ZARAGOZA, BENEMÉRITO DE LA PATRIA.


 

 

Por: Elizabeth Solano Méndez*

 

 

 

Hola amigos, escribir de la historia es a mi edad como escribir de mi vida, sin olvidar que ella me ha servido para dejar huella de lo fácil y de lo difícil; así como de lo triste y de lo alegre, ¿Pero de que serviría la historia y lo vivido si no aprendiéramos de ella? no sólo para recordar los tiempos idos porque ésos se fueron y a Dios gracias no volverán, porque nadie quiere que el reloj se detenga ni que haya alguno que se vaya a quedar de muestra por más bueno que haya sido, lo maravilloso de la vida y por lo tanto de la historia es que siempre exista la siguiente página donde otros puedan escribir con continuidad, o sin continuidad, pero siempre adelante.

 

 

 

 

 

Y esto resulta porque si creemos que sólo lo que hemos aprendido y vivido es lo que vale la pena, entonces estamos muertos en vida, pues el simple refrán lo dice: “Hay más tiempo que vida” y por lo tanto hay que trascender en el tiempo vivido ¿Para qué recordar el pasado?.... ¡PARA APRENDER!

 

 

 

Siempre se ha dicho que la historia la escriben los vencedores y que por lo tanto todos los pueblos, pasado también un tiempo debemos revisar los hechos, para saber si fueron en su momento subjetivos o realmente vistos con la lupa de la objetividad, sin embargo, parafraseando el pensamiento de “nada es verdad, nada es mentira, todo es según el color con que se mira” yo diría: “nada es verdad, nada es mentira, todo es según la luz del instante que lo ilumina”.

 

 

 

Todo esto viene al caso porque esta Puebla que tanto amo, esta Patria que tanto ha sufrido, para consolidarse como una Nación Libre, Soberana e Independiente, desde que yo he tenido uso de razón y por lo mismo desde la escuela primaria he aprendido que siempre ha habido dos grandes grupos: los liberales y los conservadores, llamados antes grupos, logias y hoy partidos políticos pero siempre en eterna pugna. Como si fuera tan fácil pararse en una línea de división extremista que ya algunas veces nos ha llevado a luchas fraternas y lo que es peor como si no pudiera llegarse a una sola forma de expresión que sería el de ser mexicanos con compromiso de sacar adelante este país, antes que sacar beneficios personales o de grupos, pero en fin, en política y en religión, todavía no ha llegado el momento de ponernos de acuerdo,  por lo tanto sigamos con nuestro pasaje histórico que es parte de los acontecimientos del mes de la Patria 

 

 

 

 

 

¿Qué sucedió el 8 de septiembre de 1862? Dentro de nuestro calendario histórico y en nuestra ciudad que trasciende a nivel nacional, muere el héroe de la famosa batalla del 5 de mayo de ese mismo año; él, qué luchó contra los franceses y los derrotó, miembro importantísimo del grupo liberal, el General Ignacio Zaragoza, víctima de la tifoidea, una de las peores enfermedades  epidémicas que ha tenido la humanidad en los siglos pasados, hoy afortunadamente ya casi erradicada.

 

 

 

Tal acontecimiento vino a cambiar en mucho nuestra historia, pues algunos estudiosos afirman que el General Zaragoza estaba en la lista de los presidenciables, junto con otros políticos de gran altura en esa época como Don Ignacio Comonfort. Pero la muerte cortó de un tajo las ilusiones de este joven aguerrido, destacado militar defensor de los principios constitucionales, de la defensa de Monterrey contra del funesto Santa Anna (1857), entre otras numerosas hazañas bélicas siendo sargento, cuando se dio de alta en las fuerzas armadas del ejército mexicano, por su destacada participación llegó a General. Juárez le nombró Comandante en Jefe del Ejército de Oriente, muriendo a la edad de 33 años, declarándolo Benemérito de la Patria.

 

 

 

No vivió para lograr ser, tal vez, Presidente de México, pero murió para ser reconocido como Benemérito de la Patria. Aquí cabe la pregunta: ¿Qué título nos gustaría ostentar, el del mejor cargo político en vida y luego ser juzgados por la historia, o el de Héroe de la Patria en muerte? Se los quería dejar cómo tema de reflexión pero estoy segura que todos contestarán lo siguiente: que los dos en el orden que están. En vida el mejor cargo político y por su buena actuación en muerte el reconocimiento de héroes y así el mundo y la historia podrían cambiar en forma positiva ¿no lo creen?

 

 

 

Nos vemos la próxima semana SABER PARA CONOCER. CONOCER PARA ENAMORARSE….

 

* Elizabeth Solano Méndez (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es Profesora normalista, ha desempeñado diversos cargos publicos y del sindicalismo magisterial.