05 de junio de 2023

Conoser Bien

Fue orgullo lo que convirtió ángeles en demonios; es humildad lo que convierte hombres en ángeles.
San Agustín

El célebre novelista, poeta, dramaturgo y soldado español, Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), una de las máximas figuras de la literatura española, en su Novela ejemplar “Coloquio de los perros”, escenifica la conversación entre dos animales de esta especie llamados Cipión y Berganza, al comprobar que ellos han adquirido la facultad de hablar y comienzan a relatar sus experiencias con los diferentes amos que han tenido.

En su conversación, los perros abordan numerosos temas. Uno de ellos es la humildad, característica muy poco entrenada hoy en día y, como dice el perro Berganza, es “la base y fundamento de todas las virtudes”, parte del diálogo es el siguiente:

“Berganza… tú sabes que la humildad es la base y fundamento de todas virtudes, y que sin ella no hay alguna que lo sea. Ella allana inconvenientes, vence dificultades, y es un medio que siempre a gloriosos fines nos conduce; de los enemigos hace amigos, templa la cólera de los airados y menoscaba la arrogancia de los soberbios; es madre de la modestia y hermana de la templanza; en fin, con ella no pueden atravesar triunfo que les sea de provecho los vicios, porque en su blandura y mansedumbre se embotan y despuntan las flechas de los pecados¹…”

“El Español más Universal”, “el Manco de Lepanto”, “El Príncipe de los Ingenios”, “El Padre de la Literatura Moderna”, Cervantes y Saavedra, decía que “sin la humildad no hay virtud que lo sea, ya que ésta es el fundamento de todas las virtudes”, así mismo que la modestia y la discreción perfeccionan las demás virtudes y enriquece la personalidad, pero la virtud es la piedra angular.

La palabra "humildad" viene del latín humilitas y esta deriva de la palabra humus que significa "tierra", es decir, a su proximidad tanto en un sentido físico como metafórico (humanidad también deriva de humus). Por consiguiente humildad se aplica a la persona que tiene la capacidad de restarle importancia a los propios logros y virtudes, y de reconocer sus defectos y errores.

Para el Diccionario de la Real Academia Española la palabra humildad es: “virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y en obrar de acuerdo con este conocimiento”. Se puede decir que la humildad es reconocer que somos nada ante tanta maravilla.

La humildad es opuesta a la soberbia. Una persona humilde no es pretenciosa, ni interesada, tampoco egoísta como lo es una persona soberbia, quien se siente autosuficiente y generalmente hace las cosas por conveniencia.

Las personas que actúan con humildad son modestas, sencillas y respetan profundamente a las personas de su entorno. Una característica de la humildad es el “desapego” de lo que se tiene y se entrega a otro en función de sus necesidades. Quien es humilde, no es vanidoso, egoísta, egocéntrico, y la soberbia no define sus acciones.

Conocer la importancia de la humildad, es saber que trae felicidad a nuestra vida, con ella adquirimos la capacidad de desprendernos, entregar y recibir con amor.

Existen ciertas características² que nos permiten identificar los rasgos de humildad en otras personas y en nosotros: 1. Valoran los trabajos duros; 2. Competir no les interesa; 3. Los prejuicios no hablan por ellos; 4. No se vanaglorian; 5. Comprenden los defectos y errores del otro; 6. No les interesa que hablen de sus logros; 7. Siempre sonríen; 8. Están dispuestos a escuchar; 9. Son líderes para apoyar a otros y 10. Son cercanos

Estas características de una persona humilde nos permiten ver cómo actúa esta virtud cuando se hace parte del ser. Cuando se es humilde todo es mejor y la forma de lograrlo es simple. La persona humilde es universal en su esencia.

Una de las formas en las que se puede llegar a ser humilde, consiste en hacer suyas una serie de palabras que formen parte del comportamiento diario de la persona y que la identifiquen en su quehacer cotidiano como: amor, comprensión, tolerancia, transparencia, lealtad, servicio y empatía.

Ejemplos de humildad personal en nuestro trato en el día a día consistirán en: Pedir disculpas si se siente que se ofendió otra persona. Las críticas constructivas siempre serán una enseñanza para ser mejores. Pedir ayuda, no todo lo podemos hacer nosotros solos. La gratitud siempre será un ejemplo de humildad, quien agradece es porque tiene memoria y espíritu. Pedir la opinión u otros puntos de vista ayudará a tener una visión más amplia ante cualquier panorama. Reconocer nuestros errores ayuda a fortalecer la confianza. Cuando se resalta los logros de los demás con sinceridad, se está forjando la humildad como virtud personal. Aceptar las ideas y opiniones de los demás te convierte en una mejor persona. Ayuda a los demás con sus problemas y la humildad te ayudará a ti. Regala felicidad ante cualquier rastro de adversidad y a quien esté pasando por un mal rato hazlo feliz; eso se llama humanidad.

Errar es humano, la santidad es propiedad de una élite y perfeccionarse en la línea de la humildad es un camino por el cual debemos transitar para lograr el supremo bien que es la felicidad.

La humildad, amable lector, es una virtud suprema, adoptémosla para que nuestra vida y la de nuestros semejantes sea mejor.

Twitter @jarymorgado
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conoSERbien; www.sabersinfin.com