8 de agosto de 2021


ConoSER Bien

 

Zapata: Calpuleque de Anenecuilco

 

Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno.
Emiliano Zapata

El día de hoy, 8 de agosto, se celebra el nacimiento de uno de los líderes militares y campesinos más importantes de la Revolución Mexicana y símbolo de la resistencia campesina en México -Emiliano Zapata Salazar, conocido también como "El Caudillo del Sur", "El Atila del Sur" o "El Tigre del Sur". Ideólogo e impulsor de las luchas sociales y las demandas agraristas, así como de justicia social, libertad, igualdad, democracia social, propiedad comunal de las tierras y el respeto a las comunidades indígenas, campesinas y obreras de México, víctimas de la oligarquía y el latifundismo de los hacendados del Porfiriato.

Emiliano Zapata sigue siendo el más admirado de los líderes agraristas por ser el más firme defensor de los derechos de los campesinos y por sus ideales de “Tierra y libertad”, él decía: “Mejor morir de pie que vivir toda una vida arrodillado”, es por ello que Zapata se enclavó en la mente colectiva de los mexicanos, tan es así que al paso de los años, su imagen sigue fortaleciéndose como un reformador revolucionario.

Es uno de los héroes que cuenta con más monumentos en el país, y al que se le rinden más homenajes al año. De acuerdo con información proporcionada por la Dirección General de Geografía y Medio Ambiente del INEGI, en México 11 mil 727 vialidades tienen el nombre del revolucionario Emiliano Zapata, además existen cientos de monumentos en su honor, mientras que incontables escuelas y poblados llevan su nombre.

Emiliano Zapata nació el 8 de agosto de 1879 en Anenecuilco, Morelos. Nacido en una humilde familia campesina, era el noveno de diez hijos de la unión de Gabriel Zapata y Cleofas Salazar. Desde joven, Zapata tomó conciencia de los graves problemas que sufría la población rural de México y se interesó por las reivindicaciones agrarias. Zapata trabajó desde niño como peón y labrador, recibiendo una pobre instrucción escolar.

Quedó huérfano hacia los trece años heredando un poco de tierra y unas cuantas cabezas de ganado. Cuando el trabajo en el campo disminuía, se dedicaba a conducir recuas de mulas y comerciaba con caballos. A la edad de diecisiete años tuvo su primer enfrentamiento con las autoridades, lo que le obligó a abandonar el estado de Morelos y a vivir durante algunos meses escondido en el rancho de unos amigos de su familia.

En septiembre de 1909 Emiliano Zapata fue elegido calpuleque (palabra náhuatl, que significa jefe, líder o presidente) de la junta de defensa de las tierras de Anenecuilco, donde empezaría a analizar documentos que se originaron en el virreinato que acreditaban los derechos de propiedad de los pueblos sobre sus tierras, los cuales habían sido negados por las Leyes de Reforma, sobre todo la Ley Lerdo que obligó a las corporaciones civiles a vender o ser expropiadas las tierras improductivas, lo cual fue motivo del apoyo de varios líderes indígenas a los gobiernos conservadores mexicanos y al Segundo Imperio Mexicano.

Estas leyes además fueron aprovechadas por varias personas para acrecentar sus tierras de manera ilegal al solicitar la propiedad de zonas comunales que los pueblos no trabajaban. Por esto se convertiría, de esa manera, en dirigente agrario de Morelos, su estado natal.

Su primera aparición política ajena a su mundo campesino fue en las elecciones para gobernador de Morelos en 1909, cuando apoyó al aspirante de la oposición, Patricio Leyva, en contra de los latifundistas como Pablo Escandón y Barrón, dueño de la hacienda San Diego Atlihuayán.

Zapata reclutó un ejército de peones de los pueblos y las haciendas de Morelos y se unió en 1910 a la Revolución Mexicana de Francisco Ignacio Madero González, cuyo objetivo era derrocar al régimen de Porfirio Díaz. Zapata perdió la confianza en Madero, quien asumió la presidencia en 1911, y se declaró en su contra, formulando su propio programa de reforma agraria, conocido con el nombre de Plan de Ayala, "la tierra es de quien la trabaja", mediante el que pretendía redistribuir la tierra entre los campesinos.

Zapata realizó el primer reparto de tierras el 30 de abril de 1912 en Ixmiquilpan, Puebla. En México había cerca de 800 latifundistas, la mayoría de ellos extranjeros, quienes eran dueños de gran parte de las tierras cultivables del país, el campesino era dueño de nada y esclavo de un sistema que lo sometía a una gran cantidad de deudas.

Durante las presidencias de Victoriano Huerta y Venustiano Carranza, Zapata siguió manteniendo sus actividades guerrilleras en contra del gobierno, extendiendo su poder por todo el sur de México. Junto con Francisco Villa, que había aceptado el Plan de Ayala, entró en la ciudad de México en 1914, pero cuando éste rompió relaciones con Venustiano Carranza, su alianza se acabó. Al año siguiente, Zapata se retiró a Morelos, donde continuó defendiendo sus posiciones, frente a las tropas constitucionalistas.

Emiliano Zapata murió asesinado, a los 40 años, el 10 de abril de 1919 en una emboscada, ordenada por Venustiano Carranza y ejecutada por el coronel Jesús Guajardo en Chinameca, Morelos, a donde había sido invitado a comer, organizada por un agente de Carranza, lo que causó una enérgica condena de la opinión pública y de gran parte de los propios sectores constitucionalistas.

Muchas historias surgieron después de su asesinato, se aseguraba que Zapata no había muerto ya que se dice que debido a los constantes atentados de que era objeto hicieron que Zapata usara a un “doble” para ciertos eventos públicos. El cuerpo del Libertador del Sur fue llevado a su pueblo natal, Anenecuilco, y sus restos reposan actualmente en Cuautla, al pie de la estatua que le fue erigida.

El nombre de Emiliano Zapata se encuentra con letras de oro en el Muro de Honor del Congreso de la Unión a pesar de haber sido considerado por sus enemigos como un simple saqueador.

Zapata ha sido idolatrado por los campesinos y por la gente del pueblo como reformador revolucionario y héroe. Debido a su lema “Quiero morir siendo esclavo de los principios, no de los hombres”. Zapata ha sido reconocido como el más leal con la causa de los pobres y el más dedicado a la igualdad social.
Es por ello, amable lector, que esta entrega es un modesto homenaje al calpuleque de Anenecuilco – Emiliano Zapata.


Twitter @jarymorgado
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