
13 de diciembre de 2020
Celebrando a la Virgen Morena
ConoSer Bien
“¿No estoy aquí, yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy, yo la fuente de tu alegría? … ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?”
Virgen de Guadalupe a San Juan Diego
El día de ayer, 12 de diciembre, en México y en muchos otros lugares del mundo, se conmemoró el 489 Aniversario de la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe, conocida comúnmente como Virgen de Guadalupe, Virgen María o Virgen Morena. Se atribuye en esa fecha su cuarta aparición a San Juan Diego (1474-1548) en el cerro del Tepeyac en el año de 1531. Sitio que es visitado en su recinto de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México por más de 10 millones de fieles, y en los templos e iglesias dedicadas a su culto a lo largo del país por miles de peregrinos.
En esta ocasión, debido a la contingencia sanitaria, la Basílica de Guadalupe pidió a los devotos de la Virgen realizar visitas escalonadas al santuario, siguiendo los protocolos sanitarios, a partir de noviembre y hasta enero del próximo año por lo festejos guadalupanos. Las Celebraciones Eucarísticas del 11, es decir, la Misa de Medianoche y el 12, la Misa de las Rosas de diciembre fueron pregrabadas y transmitidas virtualmente.
Los pueblos mesoamericanos desde tiempos remotos ya veneraban en el cerro del Tepeyac a una deidad llamada Tonantzin (Nuestra Madrecita), por esta razón, fue más fácil la asimilación el mensaje traído por la Virgen María o Virgen de Guadalupe como verdadera Madre de Dios y Madre nuestra.
El origen del nombre Guadalupe en el catolicismo, se estima que podría provenir del término náhuatl coatlaxopeuh, que se pronuncia quatlasupe, sonido parecido al de la palabra en español. De aquí “Coa” significa serpiente, “tla” equivale al artículo la y “xopeuh” significa aplastar, con el sentido de “la que aplasta la (cabeza de la) serpiente”. Así mismo el término Guadalupe tiene un componente árabe “wadi al-iub”, que significa “río de cantos negros”, “río de amor” o “río de luz”. Otras etimologías populares incluyen la señalada por “wadi-lupi” que significa “río de lobos”.
De acuerdo con la tradición mexicana, María, la madre de Jesús, se apareció en cuatro ocasiones al indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin (águila que habla, o el que habla con un águila) en el cerro del Tepeyac, y en una ocasión a Juan Bernardino, tío de Juan Diego. El relato guadalupano narra que “tras la primera aparición, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer obispo de México, Juan de Zumárraga, para decirle que le erigieran un templo. Ante el escepticismo de Juan de Zumárraga pidió una prueba a Juan Diego. En la última aparición de la Virgen y por orden suya, Juan Diego llevó en su ayate unas flores que cortó en el Tepeyac, se dirigió al palacio del obispado y desplegó su ayate ante el obispo Juan de Zumárraga, dejando al descubierto la imagen de la Virgen María, cuyos rasgos han sido interpretados como "mestizos" a pesar de ser de piel mucho más clara que su homónima española”.
La interpretación que se ha dado a la imagen de la Virgen de Guadalupe es la siguiente: “Cabello: Lleva el cabello suelto, lo que entre los aztecas es señal de virginidad. Es Virgen y Madre. Rostro: Su rostro es moreno, ovalado y en actitud de profunda oración. Su semblante es dulce, fresco, amable, refleja amor y ternura, además de una gran fortaleza. Manos: Sus manos están juntas en señal de recogimiento, en profunda oración. La derecha es más blanca y estilizada, la izquierda es morena y más llena, podrían simbolizar la unión de dos razas distintas. Embarazo: Su gravidez se constata por la forma aumentada del abdomen, donde se destaca una mayor prominencia vertical que transversal, corresponde a un embarazo casi en su última etapa”.
Así mismo, “Edad: Representa a una joven que su edad aproximada es de 18 a 20 años. Estatura: La estatura de la Virgen en el ayate es de 1.43 centímetros. El cinto: El cinto marca el embarazo de la Virgen. Se localiza arriba del vientre. Cae en dos extremos trapezoidales que en el mundo náhuatl representaban el fin de un ciclo y el nacimiento de una nueva era. En la imagen simboliza que con Jesucristo se inicia una nueva era tanto para el viejo como para el nuevo mundo. Los rayos: La Virgen está rodeada de rayos dorados que le forman un halo luminoso o aura. El mensaje transmitido es: ella es la Madre de la luz, del Sol, del Niño Sol, del Dios verdadero, ella lo hace descender hacia el “centro de la luna” para que allí nazca, alumbre y dé vida”.
Se agrega que: “La luna: La Virgen de Guadalupe está de pie en medio de la luna, y no es casual que la palabra México en náhuatl son “Metz – xic – co” que significan “en el centro de la luna”. También es símbolo de fecundidad, nacimiento, vida. Marca los hilos de la fertilidad femenina y terrestre. La flor de cuatro pétalos o Nahui Ollin: es el símbolo principal en la imagen de la Virgen, es el máximo símbolo náhuatl y representa la presencia de Dios, la plenitud, el centro del especio y del tiempo. En la imagen presenta a la Virgen de Guadalupe como la Madre de Dios y marca el lugar donde se encuentra Nuestro Señor Jesucristo en su vientre y el Ángel: Un Ángel está a los pies de la Guadalupana con ademán de quien acaba de volar. Las alas son como de águila, asimétricas y muy coloridas, los tonos son parecidos a los del pájaro mexicano tzinitzcan que Juan Diego recordó, anunciándole la aparición de la Virgen de Guadalupe. Sus manos sostienen el extremo izquierdo de la túnica de la Virgen y el derecho del manto”.
El culto guadalupano es una de las creencias más arraigadas en el actual México y parte de su identidad. Ha estado presente en el desarrollo como país desde el siglo XVI incluso en sus procesos sociales más importantes como la Independencia de México, la de Reforma, la Revolución mexicana y en la sociedad mexicana actual.

Twitter @jarymorgado