20 de agosto de 2014

Uno de los exponentes de la cultura musical del narco (“el komander”) anuncia su retiro temporal de los escenarios… ¿será un sueño?, ¿Tan solo un hermoso sueño? Esperemos que sea una contundente y duradera realidad.

Los narco-corridos y/o la música de “artistas” como el llamado “Komander” fomentan la idealización de la juventud que lleva a hacerles creer que la forma de expresión de esos “aventureros temerarios” es todo un estilo de vida deseable y sin límites. Les hace creer que el éxito en la vida es tener una camioneta gigantesca llena de mujeres huecas (¿qué mujer con inteligencia objetiva no estaría en contra de estas prácticas ilícitas?), licor en botellas verdes y decenas de kilogramos de enervantes, que es mejor traer un arma y amedrentar a todo el que se interponga en el camino a tener vidas sin el deseo de delinquir para obtener lo que se desea, sin querer hacer daños a terceros para obtener fama y fortuna.

Una juventud desgraciadamente mal informada, deformada y secuestrada por la ignorancia y el conformismo. Y lo peor del caso es que muchas veces son los padres de familia mismos los que incitan a los niños/jóvenes a gustar de esta forma de “arte” que es por demás ofensiva. Y claro que es ofensiva: ofende a todas aquellas personas y familias que han sido aterrorizadas, secuestradas, familiares de personas asesinadas por individuos que se dedican al narco-terrorismo y que son, precisamente, los héroes principales de estos corridos nefastos.

¿Por qué mejor no hacerles ver a los jóvenes que la ciencia es importante para el desarrollo óptimo de todas las naciones? ¿Por qué no enseñarles que el hábito de la lectura forma personas pensantes y libres capaces de modificar su entrono empezando por ellos mismos?

Debemos pues censurar estas formas de expresión a todos los niveles. Debemos instruir a los niños y jóvenes en contra de esta sub cultura que avala y apoya el retraso de una sociedad más bien mermada por sus gobernantes y que lo menos que le hace falta es “músicos” fomentando la guerra, la drogadicción y la ignorancia. Deberían existir, asimismo, legislaciones más severas en contra de los hacedores de esta clase de música. Penas fuertes y contundentes para los que fomenten y distribuyan estas prácticas a cualquier nivel social.

No basta con echarle la culpa completamente al gobierno de nuestras fallas como sociedad. Debemos entender que como individuos estamos teniendo errores que pueden costarnos caro, no solamente a nosotros, sino de igual manera los que vienen después.

No existe ni existirá un camino más corto para una mejora sustancial de la calidad de vida de nuestro país que la educación. Una educación de calidad. Con miras hacia el futuro comprendiendo el pasado. Los pueblos más exitosos del planeta se han forjado en la disciplina y la educación, en la lectura y la cultura del trabajo y no en enseñanzas retrógradas que nos convierten en bufones de la vida, en caricaturas mal hechas de la humanidad.

Lalo MandragoreLalo Mandragore

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