1 de agosto de 2014
 
- La Historia Jamás Contada -

Un prejuicio muy arraigado sobre los habitantes de esta Ciudad, es que se “espantan” de las expresiones erótico-sexuales. Pero no la gran mayoría, sino sólo pequeños grupos de maniáticos obsesionados con doctrinas religiosas “antifísicas” (Baudrillard), que reniegan del cuerpo y sus manifestaciones: desnudez (parcial o total), sensualidad (disfrute de los sentidos), sexualidad y hasta las funciones naturales de excreción y secreción que TODOS tenemos, incluso ellos. Sucede que también son los más vociferantes, además de estar tradicionalmente ligados al Poder político y económico y por ello atendidos preferencialmente por los medios y obedecidos por los cuerpos del orden.

La sociedad EVOLUCIONA, incorporando a la vida de sus miembros los avances en libertad sexual –y corporal en general- propiciados por el intenso intercambio entre individuos, característico de una ciudad comercial, como ha demostrado repetidamente la Historia en cuestiones como la forma de vestir y los espectáculos, pero también el permanente interés de la gente por informarse sobre el tema, que antes de los ’80 sólo era posible en fuentes médicas, que si bien cubrían los aspectos de la sexualidad relacionados con esa profesión, dejaban fuera tanto la subjetividad individual como el papel del medio social, además de ser su acceso estrictamente PRIVADO, de consultorio. (Una excepción durante los años 60 fue la revista LUZ –antes SEXOLOGÍA-, que podía conseguirse en los puestos de periódicos.)

La información sexual VIVENCIAL llegó aquí hacia 1983 con los Talleres de Sexología, novedosos en su momento a pesar de su contenido convencional. Eran políticamente neutros, sin análisis crítico-social, y preocupados por guardar la compostura, como correspondía a su “presentación en sociedad”. Pero introdujeron dos cosas importantes: hablar PÚBLICAMENTE –en petit comité, desde luego- y en primera persona, de sexualidad, y ver pornografía (“Expresiones Gráficas de la Sexualidad”) juntos hombres y mujeres, algo absolutamente tabú hasta entonces. En cuanto al resto del contenido, era básicamente de tópicos médicos y psicológico-familiares, denotando su origen en el sector profesional de la Psiquiatría, donde confluyen Medicina y Psicología.

Fueron también los primeros en incluir el tema de la diversidad sexual, aunque sólo declarativamente. Su mayor falla fue sin duda no incluir entre sus actividades la investigación, que pronto los hizo reiterativos y hasta decepcionantes. (Algunos estudiantes de Psicología que habían participado coordinando Talleres, vieron la posibilidad de mejorar el modelo adaptándolo a los intereses y expectativas de los preparatorianos y así, a finales de 1986, diseñamos un Curso de Educación Sexual diferente, atractivo y FUNCIONAL que incluía, ahora sí, investigación. Dos años después, tuve oportunidad de participar en otro de esos proyectos estudiantiles señeros: una investigación –con exposición pública de resultados- sobre “Cine Pornográfico entre los Universitarios”.)

Desde entonces han aparecido más proyectos innovadores en este campo, demostrando que la Sexología como instrumento de ilustración sigue vigente y mayormente ahora, con la proliferación de sectas fundamentalistas de distintas procedencias –algunas, verdaderas mafias- empeñadas en (re)culpabilizar a los humanos por tener un cuerpo y disfrutarlo.
 
Fernando Acosta ReyesFernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.