24 de abril de 2014
 
“Obtiene consenso la reforma educativa. La propuesta de reforma educativa que envió ayer el presidente Enrique Peña Nieto a la cámara de diputados logró el consenso previo de las tres principales fuerzas políticas”. Este fue el encabezado de una noticia difundida por el periódico universal el día martes 11 de diciembre del 2012 y que sería una de muchas noticias que se generarían en torno a la reforma educativa de Peña Nieto y que posteriormente, en febrero de 2013, se vería concretada al publicarse en el Diario Oficial. La reforma educativa que vino a ser parte de un paquete reformas contenidas en el marco de los acuerdos y compromisos establecidos en el Pacto por México, ha dado mucho de qué hablar, no solo porque la política en México en su generalidad, llena de sus vicios y excesos, resulta poco convincente, sino porque también, esta reforma en sus líneas más generales, denota una inclinación por atender más a intereses políticos, de control y legitimación del poder, que a necesidades reales de educación. Si de estas consideraciones se parte, resulta pertinente preguntarnos: ¿Hablamos realmente de una reforma educativa?
 
Una reforma educativa es una modificación transversal del Sistema educativo en su conjunto, a través de la cual se intenta dar respuesta de mejora integral a las condiciones de la educación de un país, (Provenzo, 2008). Sin embargo, esto resulta cuestionable en el caso de la reforma educativa del presidente Enrique Peña Nieto pues a través del documento publicado en el Diario oficial, revela en su redacción, falta de congruencia y consistencia. Encontramos por ejemplo objetivos y acciones aisladas y una tendencia hacia la construcción de un “Sistema Educativo”, si es que puede llamarse así, centrado en los maestros y la evaluación.
 
Esto último se puede deducir a través del contenido del documento en donde se identifican dos ejes rectores: el servicio profesional docente y la autonomía del Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE), mismos que posteriormente analizaremos. Derivadas de éstos ejes, aunque no claramente contextualizadas ni relacionados entre sí, se presentan cinco líneas de acción que parecieran ser, más bien, una paráfrasis de acciones ya antes propuestas: 1) Creación de un Sistema de Información y Gestión Educativa, 2) Fortalecimiento de la formación continua de los maestros, 3) Fortalecimiento la autonomía de gestión de las escuelas, 4) Escuelas de tiempo completo, y 5) Impulso de alimentos nutritivos de las escuelas. Desde luego que una iniciativa de esta índole, requiere de sustento jurídico; éste se construye sobre la modificación de los artículos 3º (“De la educación”), fracciones III, VII y VIII, la adición de la fracción IX a este mismo artículo y la modificación del artículo 73º (“De las facultades del Congreso de la Unión”), fracción XXV.
 
Como se menciona, más arriba, en el documento enviado al congreso, se dedica un apartado exclusivo como primer eje rector a los docentes; donde se delimitan los términos para el ingreso, la promoción y la permanencia en el servicio (Peña, 2012), y a su vez la creación de la Ley General del Servicio Profesional Docente, donde propiamente se establece que será responsabilidad de las Autoridades Educativas Oficiales llevar a cabo estas acciones (Peña, 2013). Expresando así mayor preocupación por recuperar el control perdido sobre el sistema educativo nacional y sus actores, al negar su responsabilidad en la educación gestando relaciones corruptas y burocráticas, y cediendo terreno ante el embate del sindicato y sus variaciones, un monstruo que en la actualidad ni ellos mismos pueden manejar.
 
Al ceder las decisiones en esta materia; el valor y la preparación del docente, se pusieron en tela de juicio. Por lo que la reforma se convierte en el medio idóneo para este control tanto administrativo como de legitimidad social, donde se manipulan no solo las relaciones de los docentes sino la percepción que la sociedad tiene de éstos y de la educación misma. Al hacernos creer que con esta reforma, enfocada en los maestros, “los únicos culpables del fracaso del SEN”, se resolverán todos los problemas educativos del país.
 
Pero no solo es cuestión del primer eje, en acompañamiento a este, se ha hecho a la evaluación el segundo protagonista, con el eje rector: la autonomía del Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE). En este apartado junto con la Ley del Instituto Nacional de Evaluación de la Educación se le da personalidad de autoridad máxima para la evaluación del Sistema Educativo en su conjunto a esta institución. Lo cual realmente es muy importante, porque le dará un nuevo sentido a los procesos de evaluación del SEN, al recaer en un organismo externo y autónomo y con especialistas en educación la capacidad jurídica de “…evaluar la calidad, el desempeño y los resultados del Sistema Educativo Nacional” (página oficial del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación). Así como la función de “diseñar y realizar mediciones y evaluaciones que correspondan con los componentes, procesos o resultados del Sistema Educativo Nacional respecto a los atributos de los educandos, docentes y autoridades escolares” (página oficial del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación).
 
Sin embargo este aspecto positivo se convierte en una cortina de humo, pues no se ve en este eje algo realmente propositivo. La evaluación es un medio y no un fin en sí mismo y no se plantea por otro lado cómo se abordarán los resultados para que impacten en el mejoramiento de la calidad. "La evaluación no cambia por sí misma la educación, sino nos dice por dónde hay que cambiarla" (Backhoff en página oficial del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación).
 
De esta manera al entender las funciones y los límites del INEE se puede ver que “La verdadera mejora solamente corresponde al poder ejecutivo” (página oficial del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación). Y con el énfasis que este hace sobre los maestros, parece ser que son los únicos que corren riesgo con las implicaciones de los resultados de las evaluaciones. Es decir mientras que el INEE evaluará al SEM en su conjunto, solo una parte se verá afectada por éste hasta ahora. Siendo que una reforma educativa y ante un panorama como el nuestro necesita que las implicaciones y cambios vayan desde los cargos superiores de gestión educativa hasta el salón de clases con todos sus componentes.

Bastaron tan solo 18 páginas para hacer, deshacer y renombrar compromisos y propuestas encaminadas a la constitución de un “Sistema Educativo de Calidad”. Ideal hacia el que se orienta discursivamente esta política, pero que más bien se quedó estático en unas frases reiterativas en los primeros párrafos del documento oficial (Peña, 2012) y que se pierde a lo largo del texto, al no mostrar alternativas ni acciones operables concretas que atiendan los múltiples indicadores de la calidad educativa. Más bien se concentra en solo uno de ellos, dejando ver su verdadero objetivo: cambiar de manos el control de unos de los actores más importantes de la educación, los maestros.
 
Finalmente, se evidencia que esta política es una respuesta inconclusa a los problemas educativos del país y que pierde de vista el fenómeno educativo de manera integral, incluyente y compleja y con ello la calidad, que solo puede comprenderse en ese mismo sentido (López, 2014). Además de ser solamente una política gubernamental, con poca trascendencia y que se limita a ser un asunto meramente político donde lo educativo no es lo más importante. Reafirmando de este manera que la política educativa en México es más política que educativa y que el caso de la reforma educativa de Peña Nieto, vendida como “la reforma que tanto necesitábamos”, no es la excepción.
 
Referencias:
E. F. Provenzo, Jr. (Ed.), (2008). Encyclopedia of the Social & Cultural Foundations of Education, Thousand Oaks, CA: Sage, forthcoming.
Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Recuperado el 6 de abril de 2014 de Página oficial del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación: http://www.inee.edu.mx/index.php/el-inee-en-la-reforma-educativa
López, M. (19 de Marzo de 2014). Ando buscándola en Japón... Calidad educativa para el cambio. Recuperado el 31 de Marzo de 2014, de Lado B: http://ladobe.com.mx/2014/03/ando-buscandola-en-japon-calidad-educativa-para-el-cambio-de-epoca/
Martínez, N. & Reséndiz, F. (11 de diciembre del 2012). Recuperado el 31 de marzo del 2014 del Universal: http://www.eluniversal.com.mx/primera/40962.html
Peña, E. (10 de diciembre de 2012).  Reforma Educativa en el Diario Oficial. Recuperado el 31 de marzo del 2014 de Página oficial de la presidencia de gobierno http://www.presidencia.gob.mx/iniciativas/reforma-educativa/.
Peña, E. (11 de septiembre del 2013). Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. Recuperado el 31 de marzo del 2014 de: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/linee.htm
Peña, E. (11 de septiembre del 2013). Ley General del Servicio Profesional Docente. Recuperado el 31 de marzo del 2014 de Diario Oficial de la Federación: http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5313843&fecha=11/09/2013

TAMARA PAOLATamara Paola Caballero Guichard es estudiante de quinto semestre de la Licenciatura en Procesos Educativos de la Universidad Iberoamericana Puebla Puebla / Abril de 2014