19 de marzo de 2014


Uno de los problemas que sufrimos todas las personas es el exceso de información que recibimos y a la que estamos expuestos. Si nos concentramos sólo en internet, cientos de mensajes llenan tanto nuestros buzones de correo electrónico como de mensajería instantánea en nuestros teléfonos inteligentes.

A este efecto para el usuario de sobrecarga informativa se le llama infoxicación.

La infoxicación, el exceso de información o sobrecarga informativa somete a las personas a un estado de ansiedad y estrés bajo el cual podemos tener una reacción adversa a sentirnos incapaces de reaccionar ante el alud de información que se nos viene encima.

Sólo por indicar ejemplos, blogs personales, periódicos digitales, personas que emplean redes sociales cómo Twitter, webs corporativas, son grandes generadores de información que en muchas ocasiones tenemos que gestionar y controlar de la manera más adecuada respecto a nuestros intereses. De esta gestión de información muchas veces dependemos para poder avanzar en nuestra industria, si hablamos de un entorno profesional, y ser más eficientes y productivos en nuestro propio entorno.

Una de las vías por la que se puede solucionar en parte el problema es la selección adecuada de las fuentes de información. En otras palabras, seguir estrictamente aquello que nos interesa a nivel profesional o personal poniendo un límite al número de mensajes que se pueden recibir y tolerar. Además, el establecimiento de unos horarios fijos durante el día para poder recibir esa información. Hay que recordar que ese consumo en tiempo, también forma parte de nuestros propios costes laborales y que por tanto, hay que optimizar.

Por tanto, ante una situación de caos informacional, las alternativas que nos quedan son varias aunque requieren un poco de esfuerzo por nuestra parte. Como he mencionado anteriormente conectarnos a una serie de horas estrictas al correo electrónico, seleccionar la información que realmente queremos leer, de forma más racional, nos permitirá gestionar la información que recibimos.

Hay varias formas y tecnologías que nos pueden ayudar a gestionar toda la avalancha informativa. Un tipo de tecnología serían las alertas por correo electrónico. Existen diversas compañías dedicadas a crear este tipo de alertas. Podemos encontrar varias compañías que ofrecen este servicio, algunos gratuitos como de pago. Así, por ejemplo, el servicio Google Alerts permite recibir exclusivamente aquella información es sólo de nuestro interés. Si en un momento determinado ya no nos interesa esa información, podemos siempre dar de baja el servicio o el tipo de información que queremos recibir.

En lo que se refiere a medios de comunicación online, el seguimiento de algunos blogs personales o webs corporativas hacen necesaria que forme parte de nuestro sistema de gestión de información.

Ahora bien, saber cómo gestionar esta información y cómo seleccionarla también puede convertirse en una barrera productiva si no tenemos claras nuestras referencias profesionales en nuestra industria, ni nuestras referencias personales al respecto a nuestras propias aficiones.

Un tipo de información interesante que nos puede ayudar a gestionar esta información puede ser acudir a informes sectoriales donde nos indicarán los posibles líderes del mercado. También una comprobación en periódicos de nuestra industria nos puede ayudar a ello.

Si aun así existen estas dificultades, siempre podemos acudir a los servicios de un especialista en gestionar grandes volúmenes de información. Esta figura puede ser perfectamente un bibliotecario o un documentalista que nos puede prestar este tipo de servicios.

Así pues para la gestión de toda nuestra información personal o profesional siempre tendremos a nuestra disposición algún tipo de recurso al que acudir solicitando ayuda. Con pequeñas estrategias de este tipo, no sólo mejoraremos nuestra calidad de vida. También mejoraremos nuestra competitividad y nuestra productividad.

juanjo boteJuanjo Boté (juanjobote.com) es blogger, profesor e investigador español.