10 de Febrero
-Varones en la Intimidad-
Pensar en ser un hombre nuevo es una gran responsabilidad y apuesta al cambio y transformación social pero que tiene sus riesgos y desafíos.
La transformación de un hombre que ejerce poder y violencias contra las mujeres es una prioridad de nuestro proceso civilizatorio. No es tarea fácil porque (me) nos enfrentamos a un sistema de construcción de identidades y roles sociales en donde a los hombres se nos hace creer y sentir que tenemos derechos y privilegios sobre las mujeres. Mientras que a ellas se les construye y educa como mujeres de y para otros como afirma Marcela Lagarde, y agregaría que también por otros. Explico, de implica un sentido de propiedad: mujer, esposa, hija, madre, hermana, amante de un varón; el para, son los servicios que la mujer realiza con sacrificios, resignación, deseo y obligación para el marido, hijo, padre, hermano y también para otras mujeres; y agrego el por que lo conceptualizo como la forma de educar a las mujeres para cumplir con las expectativas sociales, culturales y familiares para poder ser considerada “buena mujer” que cumple con las reglas y normas impuestas por el orden social de género y de esa manera pueda casarse y reproducir socialmente a una familia.
Cómo el poder opera en mi y cómo pienso que en su ejercicio sacrificamos nuestra sexualidad y felicidad. Las lógicas de poder para dominar implican que yo como hombre aprenda cómo otros hombres han dominado y sometido a mujeres. Se controla su sexualidad, su subjetividad y su vida porque hay idea de propiedad corporal y reproductiva para asegurar mi reproducción como especie desde una lógica patriarcal; que se asegure que mi “semilla”, que mi esperma sea el que fecunde a “mi mujer” porque es la “madre de mis hijos”. El sentimiento de propiedad transforma a las mujeres en objeto de intercambio y como guardiana del honor familiar, honor vinculado al esperma y la continuidad de mi “raza” que los hijos e hijas sean de mi sangre. Y todo esto sustentado en concepciones del mundo y en ordenes sociales de género.
En este proceso hay un desdoblamiento y doble sacrificio. Hombres y mujeres somos como engranes en el funcionamiento del sistema de poder patriarcal y en el caso de nosotros los hombres (yo) cuando nos enamoramos, lo hacemos de una mujer que nos provoca emociones y sentimientos que se expresan como felicidad y nos sentimos plenos y autonómos y cuando logramos hacernos pareja de la persona amada comenzamos un proceso de control nos alienamos de nuestras primeras emociones y aparece el poder... para dominar, controlar y en ese proceso vamos quitandole libretad y autonomía a las mujeres y vamos conviertiendola en objeto para nuestra reproducción y perpetuación y no sólo por para ser madresposa sino también la perosna que nos resuelva cosas cotidianas o importantes, se convierte en nuestra sirvienta, secretaria, asistente personal etc. Y de esa forma comienza un proceso de des-enamoramientos y se genera una dependencia de los servicios que recibo de ella. Y el deseo también se va acabando porque acabamos con nuestra persona amada. Entonces como hombres nos convertimos en máquinas ventrílocuas (haciendo paralelo con lo que dice Godelier sobre la sexualidad) que hablamos, que hablo a partir de una voz que no es mía, a partir de intereses y deseos que no son míos porque el poder de la dominación masculina se manifiesta y expresa a través de mis discursos, acciones y omisiones. Hombres y mujeres creamos a Dios y después se nos olvido que nosotros lo creamos y nos alienamos de esto, lo que provoca que pensemos a Dios como una entidad fuera y ajean a nosotros a quien le pedimos favores o explicaciones en y de nuestra vida cotidiana y los mismo pasa con el poder. Y en ese proceso se nos hace creer que tenemos derechos y privilegios en el ejercicio de poder sobre las mujeres pero nunca reflexionamos en el sacrificio que implica ser hombre y no disfrutar de nuestra sexualidad y de la relación con otra persona desde los sentimientos, las emociones y los afectos, porque al controlar a otra persona yo también me controlo, me autocoacciono emocional y afectivamente...con la consecuencia de vivir una “felicidad” construida desde las lógicas de poder... que es sólo una ilusión una fantasía, el mayor truco jamás inventado para y por los hombres.
Pero así como creamos a Dios y a las relaciones de poder también podemos desaprender y desestructurar y volver a construir..
Con base en estas ideas y a partir de mi experiencia profesional y personal sugiero entender-nos dentro de las estructuras de dominación masculina y centrar nuestros esfuerzos en un nuevo pacto fraterno-sororal civilizatorio que incluya a hombres y mujeres. Los pasos podrían ser:
1. Analizar y comprender cómo operan las lógicas de poder en las relaciones de género y desde las experiencias cotidianas e intimas y también entender cómo surgen relaciones de dominio, subordinación y co-dependencia.
2. Realizar un dialogo intra-genérico. En donde los análisis se realicen en grupos de hombres y grupos de mujeres y sacar conclusiones de los sacrificios que se realizan por vivir dentro de los ordenes sociales de género para crear y reproducir lógicas de dominación y subordinación. Los hombres tenemos la tarea de trabajar no sólo nuestras violencias sino el poder de control que ejercemos sobre los demás y también hacer el análisis de cómo ese ejercicio nos aliena, nos desdobla e impide que seamos felices porque al ejercer el poder sacrificamos nuestra sexualidad y felicidad. Y las mujeres compartir sus experiencias y llegar a sus propias conclusiones.
3. Realizar un dialogo intergénerico y de esencias. En grupos mixtos compartir las experiencias desde un dialogo racional-afectivo en donde hombres y mujeres expresemos nuestros sentimientos y emociones a partir de nuestras vivencias de las lógicas de poder de dominio y racionalizar los afectos. Comenzar por establecer acuerdos desde una perspectiva ética y siempre buscando desarticular cualquier asomo de relación de dominio o subordinación.
Y qué estoy haciendo para ser un hombre feliz...
Oscar Montiel