7 de agosto de 2013

- Sabersinfin -

A la Escuela Normal Superior Federalizada del Estado de Puebla (ENSFEP) en su 25º aniversario.

“Una vez contagiado,
 el educador permanente cumplirá su misión
 si inocula con éxito  el virus que lo liberó”
Abel Pérez Rojas


En el ámbito médico el contagio es la transmisión o adquisición de una enfermedad por contacto mediato o inmediato con el germen o virus que la produce.

Las aglomeraciones son lugares propicios para que las personas enfermas contagien a las sanas, de tal manera que el índice de transmisión de este tipo de enfermedades se reduce cuando se evita entrar en contacto con personas contagiadas o ambientes infectados. Una persona enferma debe abstenerse de visitar lugares concurridos para no propagar la enfermedad.

Si esto sucede en el ámbito médico ¿puede ocurrir una similitud en el universo educativo?

Desde hace mucho tiempo algunos –gobernantes, expertos y pueblos- creyeron que educar es como llenar un recipiente vacío –ser humano- con muchas cosas –conocimientos-. 

Sin embargo el proceso educativo es más complejo que la simple fórmula unidireccional de la analogía anterior. 

La historia se ha encargado de presentar sociedades altamente informadas y en ciertas maneras cultas, como la Alemania nazi, e individuos “educados” en las universidades más renombradas del orbe, como gran parte de los tecnócratas que nos gobiernan, que son nocivos para la humanidad. “Saber” mucho no es sinónimo de bienestar para las sociedades.

La educación de las personas y de las sociedades abreva de una postura ética frente a la vida, es decir, la constante búsqueda del bienestar y progreso humano a partir de la justicia, la libertad, la fraternidad, la igualdad, etc.

La búsqueda del bienestar y progreso, en tanto valores, no deben estudiarse aislados ni desligados de su propia naturaleza; sólo se aprehenden viviéndolos, de tal manera que con el paso del tiempo se identifican que algunos comportamientos fueron buenos, justos, fraternos.

Parafraseando el conocimiento popular es certero sostener que “quien anda con águilas a volar se enseña”, porque los sueños, ideales, utopías y fines se tamizan por la razón, pero una vez vencidas las resistencias y ratificadas las bondades se viven; a veces a plenitud.

Regreso a la analogía médica del contagio, pero ahora en el ámbito económico para recurrir al fenómeno llamado: contagio financiero.

El contagio financiero se presenta a través de pequeños shocks económicos que viven instituciones o determinadas regiones, pero que después de cierto tiempo presentan otras entidades y demarcaciones  de lugares muy distintos debido a comportamientos similares a una enfermedad.

El contagio financiero nos ilustra en el ámbito educativo sobre nuestra frecuente inobservancia de que tratamos con sistemas complejos cuyas partes están interconectadas con otros sistemas también complejos. 

Por su propia naturaleza, las interconexiones entre sistemas complejos permanecen ocultas, porque son tantas y variadas que sólo con el paso del tiempo nos percatamos de algunas propiedades emergentes muy distintas a las cualidades individuales de cada sistema.

Las relaciones sociales de los individuos y las interconexiones neuronales, que conforman estructuras mentales, son sistemas complejos. La convivencia y las relaciones con intenciones formativas detonan propiedades emergentes, por ello las águilas, literalmente, no enseñaron a volar a los nuevos integrantes del grupo, sino vivir en ese contexto les “enseñó” a volar.

Lamentablemente, estamos tan “acostumbrados” –debería decirse: alienados- a los sistemas educativos formales que hemos perdido en gran medida el valor del ejemplo, en esa tónica de que las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra; de las relaciones sustentadas en el diálogo constructivo, del valor de las experiencias cotidianas, de las estancias y viajes con investigadores, escritores, artistas, etc.

Es deseable que las personas contagiadas de la sustancia liberadora de la educación inoculen a otras, y ésas a otras más, para que después de un tiempo no sepamos cómo sucedió el fenómeno que, a pesar de nuestros gobernantes, logró transformar al país y al mundo.

ABEL PEREZ ROJAS 12

 

Abel Pérez Rojas (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. / @abelpr5 / facebook.com/abelperezrojas) es poeta, comunicador y doctor en Educación Permanente. Dirige Sabersinfin.com.