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LA EVALUACIÓN

Por: Rosario Contreras Rojas*

 La evaluación se encuentra presente en nuestra vida cotidiana, ya que continuamente al tomar decisiones analizamos los antecedentes y consecuencias de nuestros actos.

Por ello se concibe a la evaluación como un proceso reflexivo y sistemático que requiere de información tanto cualitativa como cuantitativa,  abarcando tanto lo explícito como lo implícito, rigiéndose por principios de validez, participación y ética.

La evaluación  es una práctica cotidiana que pretende mejorar  y potenciar el desarrollo personal de  quienes lo realizan.

La evaluación se conformó históricamente como un instrumento ideal de selección, control  individual y  social.

 

    Es así que en el siglo pasado aparece una herramienta de la evaluación como  actividad y técnica cuyo nombre fue examen, éste pretendía valorar los conocimientos que poseían los alumnos después de la enseñanza impartida.

 

    Constituye así un valioso instrumento didáctico para controlar el aprendizaje que realizan los alumnos y además un medio de información de la manera en que se desarrolló la actividad académica para revisarla y reorientarla.

 

Ya en el siglo XX aparece el término test reemplazando al de examen.

 

El test es considerado entonces, como un instrumento científico válido y objetivo, que podría determinar una infinidad de factores psicológicos de un individuo, como la inteligencia, las aptitudes e intereses y el aprendizaje.

   

La evaluación educativa ha nacido y se ha desarrollado en el siglo XX al amparo de la psicología experimental .

 

Con lo anterior podemos mencionar que el test o examen es una parte de la evaluación, ya que  no lo es todo (cabe señalar que hay múltiples formas de evaluaciones cuantitativas), por otra parte no podemos descuidar el aspecto cualitativo, que es el que nos enriquece y nos hace tomar aspectos que pueden ser insignificantes para unos, pero  significativos para otros, esta información informal que logramos obtener a través de diversas actividades empíricas no permite  comprender si los métodos, estrategias o la forma en que se conduce la clase es adecuada o no, por otro lado nos llevaría a examinar si nuestra planeación es acorde al contexto en el que se desenvuelven los agentes educativos, si responde a las características de cada uno de los alumnos, reconociendo en el aprendiz como una parte de una estructura ya determinada.

 

 Toda esta  información nos permite tener un amplio panorama con respecto a los qué, por qué, cómo, para qué de la evaluación.

La evaluación tiene una perspectiva cuantitativa que tiene que ver con el concepto de evaluación como medición y una perspectiva cualitativa, que relaciona la evaluación con la capacidad y la acción de apreciar, valorar, comparar y comprender. Existen dos paradigmas sobre evaluación:

Paradigma Positivista (Cuantitativo): totalmente objetivo, centrado en resultados numéricos o porcentuales. Utiliza instrumentos objetivos, encasilla los resultados en términos medibles y cuantificables, por ello se instrumenta de las matemáticas y la estadística.

Sus resultados son generales, no permite ver las diferencias individuales en cada estudiante, es decir, lo que interesa aquí es producir información que sea de utilidad para el control, al igual que homogeniza a todos los participantes.

Paradigma Alternativo o Naturalista (Cualitativo): adopta una orientación cualitativa y surge de las críticas y limitaciones del paradigma positivista. Desde esta perspectiva se valoran los aspectos contextuales y situacionales, de ahí que lo que caracteriza a este paradigma es su preocupación por indagar en profundidad, atendiendo a la complejidad de variables, su carácter heurístico y la posición del estudiante que va a actuar de acuerdo con sus propios conocimientos y creencias por lo cual no se puede exigir objetividad y neutralidad absoluta. . Se considera que desde la evaluación es posible poner en marcha procesos de reflexión crítica; procesos de toma de decisiones libres y procesos de elaboración de intenciones y proyectos en un marco de relaciones interpersonales. No utiliza métodos estadísticos, sino fenomenológicos, etnográficos, históricos y estudios de caso.

 

LA EVALUACIÓN DENTRO DEL PROCESO EDUCATIVO.

 

Se  concibe como una actividad sistemática integrada dentro del proceso educativo, y su finalidad es la optimización del mismo. Tiene por objeto proporcionar la máxima información para mejorar este proceso, reajustando los objetivos, revisando críticamente planes, programas, métodos, agentes educativos y recursos, facilitando la máxima ayuda y orientación a los alumnos.

   

Asimismo, permite elevar la calidad del aprendizaje y aumentar el rendimiento de los alumnos; de esta manera la evaluación hasta entonces considerada como un acto meramente sancionador, se convierte en un acto educativo y formador.

 

La evaluación debe responder a la pregunta: PARA QUÉ mencionando el objetivo marcado y al mismo tiempo está relacionado con la oportunidad CUANDO se evalúa.

 

Existe la evaluación:

 

 


 

 

Evaluación Cuantitativa: cuyos resultados son medibles, expresados en números y porcentajes. Utiliza pruebas objetivas, de ensayo u otros instrumentos objetivos que permiten ver el rendimiento en general.

Evaluación Cualitativa: que evidencia mejor los logros en el proceso del aprendizaje en cada estudiante. Sus instrumentos son preguntas orientadoras que a través de estudios de caso, entrevistas, grupos focales permiten establecer categorías, vivencias o dominios que intervienen durante la formación del estudiante

 

En todo proceso de aprendizaje el docente debe considerar los siguientes momentos de la evaluación: Evaluación diagnóstica o inicial, Evaluación formativa o de proceso y Evaluación sumativa, final, integradora o de resultado.

 

Evaluación inicial o diagnóstica: se realiza al inicio del curso o de una sesión educativa con el fin de conocer los conocimientos previos que trae el alumno y así orientar la profundidad y forma de desarrollar los contenidos.

 

    La evaluación formativa,  se caracteriza por no tener calificación, sino una apreciación de la calidad del trabajo académico realizado, pues es la que nos permite determinar en cada segmento o tramo del Curso o Carrera los resultados obtenidos, para realizar los ajustes y adecuaciones necesarias para llegar al éxito, con la excelencia que demanda la sociedad actual en estos tiempos posmodernos.

 

    Así podemos afirmar que, la evaluación formativa, posibilita una doble retroalimentación. Por un lado, indica al alumno su situación respecto de las distintas etapas por las que debe pasar para realizar un aprendizaje determinado; y por el otro, indica al profesor cómo se desarrolla el proceso de enseñanza y aprendizaje, así como los mayores logros y dificultades de los que aprenden.

 

La evaluación formativa permite la interacción y modificación entre los elementos que protagonizan  el proceso enseñanza-aprendizaje.

 

    De esta manera, la evaluación formativa se ajusta al paradigma de investigación que considera a la enseñanza como un proceso de toma de decisiones y al docente como al profesional encargado de adoptarlas (Pérez Gómez 1983; Shavelson y Stern,1981).

 

    La elaboración de estrategias de evaluación formativa no tiene un único marco conceptual. Cada teoría del aprendizaje puede ser utilizada como marco teórico a partir del cual se pueden establecer estrategias coherentes de evaluación formativa.

 

    De manera que, este tipo de evaluación se convierte en un elemento muy relevante de la ayuda pedagógica que los profesores proporcionan a los educandos PROTAGONISTAS de su propio aprendizaje, para que éste resulte lo más significativo posible.

   

De este modo el docente, luego de la interpretación de los datos de este tipo de evaluación, podrá decidir acerca de la revisión de un tema o de la reiteración en la enseñanza del mismo si fuera necesario, la recomendación de bibliografía o información de punta para reforzar algún aprendizaje y poder continuar con otros, así mismo proporciona información valiosa para poder reestructurar las secuencias didácticas diseñadas, para estimular al aprendiz, ayudarlo a apreciar sus cambios y a progresar al autoaprendizaje.(4)

 

La evaluación formativa proporciona elementos como:

 

  • La pertinencia  de los elementos que configuran el currículo,
  • La organización el curriculo
  • Las vinculaciones que se realizan con el contexto
  • El desempeño de los agentes educativos
  • El grado de aprendizaje  y autoaprendizaje 

Todo lo anterior permitirá el desarrollo integral de la persona.

 

            Evaluación final o sumativa: permite ver el logro de objetivos o competencias y determina la nota (cuantitativa o cualitativa) de aprobación o no del curso.

 

Como podemos observar tanto   los tipos de evaluación como los momentos nos proporcionan diferentes  herramientas para obtener información y de alguna manera poder encaminar mejor el desempeño docente; así como poder revisar qué es lo que está pasando con los aprendices, con los métodos utilizados, planes y programas, recursos y materiales didácticos, así como la forma en qué está interviniendo el contexto en el proceso enseñanza-aprendizaje. 

 

* Rosario Contreras Rojas (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es Maestra en Formación Permanente, egresada del Centro Internacional de Prospectiva y Altos Estudios (CIPAE) 

BIBLIOGRAFIA: 

  Stuffebeam, D.;Shinkfield ,A."Evaluación Sistemática (guía teórica y práctica) Temas de educación. Editorial Paidós. Barcelona 1993.

Lafourcade, P. "Evaluación de los aprendizajes".Editorial Kapelusz .Bs.As.1992

Extractado de Coll,C.;Palacios. J y Marchesi, A. "Desarrollo psicológico y de educación II " cap. 22. Editorial Alianza. Madrid 1993.

Ruíz de Pinto, Laura. "Evaluación y Autoevaluación" . Revista de Posgrado de la VI Cátedra de Clínica Médica de la Facultad de Medicina de la U.N.N.N.E. 1997