TALLER DE RADIO, COMO ESTRATEGIA PARA EL DESARROLLO DEL LENGUAJE Y LAS COMPETENCIAS DEL PENSAMIENTO
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TALLER DE RADIO, COMO ESTRATEGIA PARA EL DESARROLLO DEL LENGUAJE Y LAS COMPETENCIAS DEL PENSAMIENTO EN EL PREESCOLAR
Por: Luis Fernando Paredes Porras*
Febrero de 2008

 

Resumen

El presente trabajo  no es una reflexión en torno al valor  que tiene para el desarrollo del preescolar,  propiciar su oralidad,  es un recorrido sucinto  -partiendo de que coincidimos  en la importancia de la expresión  oral en la vida no sólo  del preescolar, sino  de cualquier serhumano- , que pretende  mostrar cómo se pueden  desarrollar las competencias  respetando los principios pedagógicos , las características infantiles  y procesos de aprendizaje,  y las competencias correspondientes a los  aspectos de los campos  formativos:  desarrollo personal y social; lenguaje y comunicación; exploración y conocimiento del mundo; señalados en el programa de educación preescolar. Pretende esbozar los marcos teóricos y las metodologías aplicadas durante el "Taller de radio, como estrategia para el desarrollo del lenguaje y las competencias del pensamiento en el preescolar" que son principalmente: el programa de filosofía para niños, la experiencia del aprendizaje mediado, la ontología del lenguaje, la participación y protagonismo infantil.
 

Se enunciarán  los marcos legales nacionales e  internacionales a los cuales  se suscribe el "Proyecto  Las 1001 Voces: la Frecuencia Infantil" , así como los objetivos y principios del proyecto, que guían  su quehacer a favor de la infancia.


Durante la exposición de los elementos anteriores, el mayor aporte que pretende esta ponencia, se encuentra en las grabaciones que mostrarán el sentir y pensar de niñas y niños de preescolar, acotando en su momento, con comentarios sobre las competencias puestas en juego durante la intervención educativa y las posibilidades del uso de las grabaciones, tomadas como material didáctico, para el apoyo de la educadora  del preescolar.


La intensa luz alada de la saliva.

La palabra lleva alas,
pues así como el pájaro no puede volar
indefinidamente
y ha de hallar un lugar dónde posarse,
también la palabra alada
necesita posarse y ser oída.

Jean Lacroix

  

“El mundo es algo que está roto…” –leí en un libro donde se registraron las pláticas de unos españoles que fueron convocados para que, en torno de un desayuno y muchas tasas con café, platicaran de sus vivencias­– “el mundo es algo que está roto, y se pega con saliva”, era una frase del prólogo. La metáfora me fascinó y desde entonces, el acto de dialogar con los niños –sin desayuno, ni café– cobró un nuevo y agradable sentido: ¡el mundo es algo roto que se pega con saliva! La idea maduró y surgió el proyecto de “Las 1001 voces: intensamente niño”. No se trataba tan sólo de aplicar metodologías para el desarrollo del pensamiento de alto nivel –crítico, creativo y ético– con base en jugar a dialogar, con pautas de intervención educativa mediada, se trataba ante todo, de aprender a conocer, comprender y respetar la forma en que las niñas, niños y adolescentes de nuestro país, usaban la palabra para hablar del mundo y, en su caso, “pegarlo”.

 

 

 

Sólo el ser humano trata de “pegar” el mundo que percibe con palabras, y esto lo dota de un poder único que lo diferencia del resto de los seres vivos. Vigotsky [1] señala en torno al lenguaje que: “la capacidad específicamente humana de desarrollar el lenguaje ayuda al niño de proveerse de instrumentos auxiliares para la resolución de tareas difíciles, a vencer la acción impulsiva, a planear una solución de problemas antes de su ejecución y a dominar la propia conducta. Los signos y las palabras sirven a los niños, en primer lugar y sobre todo, como medio de contacto social con las personas. Las funciones cognoscitivas y comunicativas del lenguaje se convierten en la base de una nueva forma superior de actividad en los niños, distinguiéndolos de los animales”.

 

 

 

Empoderar a la infancia desde temprana edad, es decir, contribuir a que sea protagonista (2) de su propio historia, pasa necesariamente por el adecuado desarrollo del pensamiento y el lenguaje, dos elementos cruciales para el desarrollo del niño en edad preescolar. De ahí que, jugar seriamente con los elementos de la radio (el silencio, la palabra, los efectos, la música) y propiciar la reflexión filosófica para motivar el pensamiento de alto nivel (crítico, creativo y ético) y el desarrollo del lenguaje, es actividad primordial del Proyecto  “Las 1001 voces: intensamente niño”. Aunado a la estrategia de la radio educativa, para el desarrollo de las competencias en la infancia, llevamos a cabo acciones de investigación, promoción y difusión de la cultura infantil y juvenil, mediante la capacitación a padres de familia y maestros, mediante la impartición de diversos talleres a niños, adolescentes y jóvenes, exposiciones de obras infantiles y gestión de servicios y espectáculos culturales. Todas estas acciones con la intención educativa de atender el proceso de desarrollo del pensamiento de alto nivel, conformado por el pensamiento crítico, el pensamiento creativo y el pensamiento ético.

 



 

 

 

 

Creemos que quienes trabajamos con niños, debemos realizar –permanentemente– la revisión de las creencias e ideas que tenemos sobre lo que significa ser niña o niño, dado que, como lo enfatiza el programa de educación preescolar (PEP), “las concepciones explícitas e implícitas que las educadoras –y quienes trabajamos con la infancia– tienen acerca de los niños, de cómo son y cómo aprenden, la importancia que atribuyen a tal o cual meta educativa, el estilo y las habilidades docentes, influyen tanto en las prácticas educativas, como el programa mismo.”[3]

 

 

 


 Por ello nos parece fundamental aclarar cuáles son nuestras concepciones en torno a la infancia, antes de abordar rápidamente los marcos teóricos y las metodologías que usamos en nuestras intervenciones educativas.

 

 

 

Declaratoria del proyecto 1001 voces: intensamente niño.

 

 

 

Es una mentira que la infancia sea el futuro. La infancia, como todos, forma parte del presente. La infancia, presente, ante nuestra vista, manifestando sus inquietudes, sus saberes, sus dudas, sus certezas.

 

La infancia en el presente, no en el pasado, no en el futuro, sino ahora, no antes, no después, sino en este instante.

 

La infancia como  “un presente”, porque la intensidad de ser niña de ser niño, es un regalo de la vida, que muchos anhelamos, otros lo gozamos y todos lo hemos vivido. La alegría, el asombro, el perdón, la ilusión de la infancia son obsequios únicos, son los mejores presentes.

 

 "Las mil y una voces" nace por, con y para la infancia de nuestro país, no para trabajar en el futuro, sino ahora, no sólo con ideas, sino con acciones.

 

 Si la infancia está presente en el presente como “un presente”, tenemos que observarla, comprenderla y valorarla; tenemos que actuar junto con ella y tenemos que agradecer por los conocimientos que nos brinda.

 

 "Las 1001 voces" es nuestra respuesta comprometida con la infancia para que, desde un enfoque de derechos, facilitemos el desarrollo armónico de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, diseñando, implementando y evaluado estrategias a favor del conocimiento, respeto y vivencia de los derechos de la niñez.

 

México es un país de niñas y niños, como lo es  el mundo entero. Nuestras acciones a favor de la infancia son específicas, sustentadas en modernas metodologías educativas, respetando las infraestructuras, experiencias y saberes de las personas y de los proyectos con quienes tenemos el honor de trabajar en red; nuestras acciones son, a fin de cuentas, la manera en como celebramos la intensidad de ser niña, de ser niño: "¡Hey! Pst, pst... ¿Sabes quienes son las mil y una voces?"

 

 

 

 

Yo niña, yo niño declaro que:

 

Como miembro de "las 1001 voces", todo el tiempo que esté en la escuela me esforzaré para:

 

1) Hablar y expresarme, porque es mi derecho, y lo haré sin lastimar a los demás, porque es mi deber.

 

2) Preguntaré todo lo que quiera saber, porque es mi derecho a estar informada/o, y lo haré en el momento adecuado y sin lastimarme ni lastimar, porque es mi deber.

 

3) Conoceré y respetaré los reglamentos de la escuela, porque todos buscan que me encuentre segura/o, que sea feliz y que aprenda.

 

 4) Diré lo que pienso y siento porque es mi derecho a estar de acuerdo o en desacuerdo y escucharé lo que los demás sienten y piensan, porque es mi deber.

 

5) Resolveré los conflictos hablando, dialogando y confiando en mis maestras y maestros, porque ellos me quieren y me respetan.

 

 6) Pensaré mucho y en todo momento, pues de esa manera yo misma me cuido, yo mismo me cuido. Pensaré mucho porque es divertido y porque en la escuela les interesa lo que yo pienso y siento.

 

 7) Leeré mucho porque es mi derecho estar informada, informado, y porque al leer conozco lo que piensan y sienten otras personas.

 

8) Respetaré mi cuerpo y exigiré que los demás lo respeten. Porque es mío, porque sólo tengo uno, porque nadie debe hacerme daño, nadie tiene derecho abusar de mí. Y respetaré el cuerpo de los demás.

 

9) Jugaré mucho porque es lo que más me gusta y en la escuela lo haré a la hora del recreo, porque es el tiempo de correr, gritar, brincar.

 

10) Seré limpio, emprendedor y lucharé por ser mejor cada día con el apoyo de mis papás y maestros.

 

 

 

 



 

¿En que se sustenta el proyecto “las 1001 voces”?

 

 

 

Los marcos teóricos que sustentan el quehacer del Proyecto las 1001 voces son:

 

  • Educación para la Paz y la Democracia

     

  • La Convención de los Derechos de la Infancia

     

  • El Programa Filosofía para Niños

     

  • La Participación y Protagonismo Infantil

     

  • La Experiencia del Aprendizaje Mediado

     

  • La Inteligencia Emocional y

     

  • La Ontología del Lenguaje.

     

 

 

 

 

¿Cuáles son los objetivos del Proyecto “las 1001 voces”?

 

 

 

  1. Contribuir a desarrollar en l@s niñ@s los conocimientos, habilidades y actitudes que les permitan emitir juicios, tomar decisiones y emprender acciones usando para ello las habilidades que conforman un pensamiento de alto nivel: crítico, creativo y ético.

     

  2. Contribuir al enriquecimiento del vocabulario, el nivel de expresión oral: narración, lectura, argumentación, explicación, improvisación, relación y memorización.

     

  3. Promover en l@s niñ@s la creación de ambientes estimulantes y ricos en experiencias vitales que compensen las limitaciones de su medio existencial.

     

  4. Promover en l@s niñ@s su sentido de responsabilidad moral y social para desarrollar a través de acciones concretas su compromiso en la transformación de sí mismos y su sociedad.

     

  5. Promover en l@s niñ@s la valoración positiva de sus raíces culturales.

     

  6. Desarrollar en l@s niñ@s el deseo de la consecución de su libertad y las habilidades de la inteligencia emocional, que les permitan enfrentar con dignidad los retos que implica el emerger de situaciones adversas, a través de sus propios esfuerzos.

     

 

 

 

 

 

 


 

 

 

De ahí que, para operar tales objetivos, en la ciudad de Tehuacán, Puebla, se realizó una consulta infantil de la cual emanaron los siguientes mandatos que guían las acciones de “Las 1001 voces” y que constituyen el documento denominado “Primera Declaratoria Tehuacaniños”.

 

 

 

Una vez realizada dicha consulta, se plantearon las estrategias para acercarnos a los objetivos del proyecto y los mandatos de los niños, teniendo como uno de los resultados el programa de radio “Las 1001 voces”.

 

 

 

 

 

¿Por qué usar la radio como estrategia del Proyecto “las 1001 voces”?

 

 

 

La radio presenta riquezas didácticas inigualables [4]:

 

  1. Fomenta capacidad informativa y representaciones intelectuales en mayor grado que la televisión.

     

  2. El idioma hablado es más importante para el aprendizaje afectivo que el idioma gráfico.

     

Cualquiera de los mensajes sonoros de la radio puede transformarse en la mente de múltiples oyentes en imágenes elaboradas por los propios sujetos, los cuales pondrán los colores, olores y perfiles deseados. La radio, además, en la medida en que permite con cierta facilidad la interacción (telefónica por ejemplo) con los oyentes, dota a éstos de iniciativas y confianza, desbloquea inhibiciones e incomunicaciones, a la vez que exige un adecuado uso del código oral como base fundamental de su quehacer. De esta forma, colabora en que las personas evolucionen, piensen de otra manera y así se vayan liberando de prejuicios o estereotipos y sepan diferenciar no sólo lo real de lo fantástico, sino también lo irracional de lo racional o entre conductas mecánicas y conductas conscientes, entre lo necesario y lo deseado, entre el pasado, el presente y el futuro. Por otra parte resulta obvio que la radio presenta la ventaja, frente a otros medios, de que permite la realización de otras tareas (incluso conducir) mientras se la oye.

 

 

 

Un entusiasmo utópico y a la vez creativo-social lleva a muchos profesionales a pensar en la radio como el medio más idóneo de favorecer el desarrollo creativo del niño, del joven y del adulto, entendiendo como creativo todo lo que ayuda a la persona a avanzar en dirección de una mayor salud psicológica, a una humanidad más plena… Por ello quedan implicados temas actuales como apasionantes, universales y perennes: salud, medio ambiente, paz, folklore, música, ocio, estética, educación, educación de padres, teatro.

 

 


 

 

 

Así la radio, tal como lo señala la UNESCO , debería ser no sólo un medio de animación sociocultural, sino también generadora de experiencias, propuestas de proyectos prácticos y, basándose en una “pedagogía” o enfoque participativo, ayudar a la transformación social desde la crítica constructiva de lo dado (teniendo en cuenta la aceleración de los conocimientos, el desarrollo tecnológico, los grandes cambios sociopolíticos, las crisis de valores, los derechos y deberes democráticos). Por eso, también es fundamental que en el quehacer radiofónico intervengan personas distintas, para que la programación resulte plural, amplia, variada, de manera que genere en el oyente preguntas nuevas, cuestionamientos a la convención, con el fin de que estos reelaboren y reconstruyan sus esquemas mentales. Por eso, todo equipo de radio debe pretender que los radioescuchas se sientan protagonistas y que la información/ formación que brindan sirva para orientar cambios innovadores o situaciones gratificantes.

 

 

 

  Cuando se investiga y se trabaja en educación, para que cada alumno perciba en forma amplia, escuche sensible y divergentemente, descubra las posibilidades de manipulación de los medios audiovisuales, reflexione sobre sí mismo y su entorno, es preciso buscar un medio a través del cual canalizar todos los objetivos. Uno de los medios más asequibles y completos, y el que más hemos utilizado es la radio.

 

 

 

El proyecto de “Las 1001 voces: la frecuencia infantil” tiene la experiencia de haber mantenido un programa de radio para un formato comercial durante 11 meses, que se transmitía en vivo el domingo por la mañana, con una duración de una hora y sin que tuviera patrocinio. Al cambiar los intereses del propietario de la concesión, solicitando se comercializara el programa dado el nivel de audiencia alcanzado para ese entonces, se decidió terminar esa etapa, continuando con las grabaciones en diversas escuelas de distintos estados para reproducir, a través de una página de Internet, los programas producidos y entregar, en cada institución participante, los CD’s; mismos que se presentan como una herramienta didáctica significativa.

 

 

 

De tal forma que los beneficios que otorga, ya sea la transmisión en vivo o diferida por la radio comercial, por la Internet , o bien, mediante grabaciones para su reproducción de forma casera  (CD’s), el proyecto las ha experimentado.

 

 

 

Las características de un CD son:

 

  • Reversibilidad del mensaje: lo que nos permite volver atrás a voluntad –con fines de repaso, retención, fijación de conocimientos o simple goce.

     

  • Admite la bidireccionalidad del mensaje.

     

  • Se dirige a audiencias específicas –infantes, maestros, padres con hijos pequeños, profesionales de la atención a niños, público interesado.

     

  • Permite un comportamiento más activo por parte del oyente.

     

  • Horario flexible, ya que la escucha se realiza a voluntad del oyente.

     

  • La recepción del mensaje se produce en una actitud más relajada.

     

  • Permite la evaluación o autoevaluación del niño.

     

  • Posibilidad del receptor de modificar el mensaje –grabar, borrar, ampliar la grabación.

     

  • Permite una mayor complejidad de contenidos.

     

  • El mensaje precisa mayor tiempo de elaboración.

     

  • Carácter perdurable del mensaje.

     

  • Implica un costo para el receptor –el costo del taller.

     

 

 

¿Cómo trabaja el Proyecto “las 1001 voces” en el Preescolar?

 

 

 

“Las 1001 voces” trabaja en el Preescolar como un taller, entendiéndolo  como “una forma organizada de trabajo manual e intelectual, donde se privilegia la acción del niño, permite el intercambio entre los miembros del grupo y los hace interactuar con el conocimiento en un espacio de indagación y creación, favoreciendo un aprendizaje significativo y cooperativo”[5]

 

 

 

Pedagógicamente esta basado en la acción y permite integrar la teoría, la práctica y la reflexión en un aprender a hablar –hablando–, que se logra a través de la realización de un trabajo concreto –el programa de radio con sus cápsulas– en el que participan todas las niñas y niños implicados, brindándoles la posibilidad de indagar, experimentar, dudar, equivocarse, escuchar, hablar; escuchar, hablar, escuchar y hablar…

 

 

 

El taller de las 1001 voces presenta las siguientes características:

 

 



 

Según el ingreso:

 

  • Como un taller cerrado: cuando el número de participantes es fijo y se trabaja salón por salón.
  •  Como un taller abierto: cuando se trabaja extra escolarizado.

 

 

 

Según la edad de los participantes:

 

· Como un taller horizontal: cuando se trabaja con la educadora y educandos del mismo año, nivel y curso.

 

· Como un taller vertical: cuando se trabaja con alumnos de una misma escuela pero distintas edades.

 

 

 

Según sus objetivos:

 

· Es un taller integrador: dado que su planificación reúne dos o más campos de formación de manera expresa, trabajando de manera holística en cuanto a las competencias a desarrollar, y al combinar dichas competencias da lugar a nuevas competencias.

 

 

 

Según su práctica metodológica:

 

· Es un taller de actividades libres: donde los participantes concurren al taller y se expresan oralmente de forma libre, partiendo del pretexto que el mediador presenta; aprendiendo a través de la realización de un trabajo concreto, en un grupo en el que participan todos los implicados, brindando las posibilidades de indagar, experimentar, dudar, equivocarse, escuchar, hablar, escuchar y hablar.

 

 

 

El “Taller de radio, como estrategia para el desarrollo del lenguaje y las competencias del pensamiento”, integra la teoría, práctica y reflexión de la experiencia de aprendizaje mediado, el programa de Filosofía para Niños y la ontología del lenguaje.

 

 

 

Teoría de la Experiencia de Aprendizaje Mediado

 

La mediación o Experiencia de Aprendizaje Mediado (EAM), según Feuerstein "se produce cuando una persona con conocimientos e intenciones media entre el mundo y otro ser humano, creando en el individuo la propensión al cambio". La presencia de esa tercera figura, que es el ser humano mediador es la que hace la diferencia con la exposición directa a los estímulos. El mediador puede ser el maestro, los padres, o cualquier adulto responsable de la formación del sujeto.

 


 El aprendizaje puede adquirirse por medio de la exposición directa a la experiencia, incluyendo la retroalimentación de la propia conducta, y mediante el proceso de la experiencia de aprendizaje mediado o mediación.

 


 La exposición directa a estímulos ciertamente produce cambios en el individuo, pero éstos no son de gran calidad ni suficientes para permitir en él un alto grado de modificabilidad. Según Feuerstein, la experiencia de aprendizaje a través de un mediador favorece que el niño desarrolle sus habilidades cognitivas, la flexibilidad, la autoplasticidad y la modificabilidad.

 


  En esta teoría no cualquier interacción entre el mediador y el sujeto es considerada una experiencia de aprendizaje mediado. Para que esto suceda, el mediador debe estar animado por la intención de hacer que otra persona perciba, registre, comprenda y experimente de modo cognitivo y emocional, determinados estímulos, hechos, relaciones o sentimientos. “Las 1001 voces” elabora su intencionalidad educativa, partiendo de las competencias a desarrollar señalados en  los campos formativos del Programa de Educación Preescolar.

 

 

 

Los criterios de mediación, la gran llave que abre la mente.

 


Feuerstein plantea una serie de criterios para interactuar que el mediador responsable del taller,  debe contemplar e integrar en su comunicación con el alumno. Sólo así se puede hablar de una  experiencia de aprendizaje mediado.

 

Los criterios más importantes que deben considerarse son:

 

 



 

 Mediación de la intencionalidad y la reciprocidad. 

 

La mediación de la intencionalidad es tener un propósito, un objetivo, una intención y estar consciente de ellos al mediar a los alumnos. La función del mediador no sólo es lograr que el alumno perciba y registre los estímulos de manera significativa, sino que tome conciencia de los objetivos específicos y de las diferentes tareas por realizar. La intencionalidad a su vez implica:

 

1. Tener una intención específica al interactuar con los alumnos.

 

2. Estar consciente de esa intención y saber cuál es el propósito de nuestra mediación.

 

3. Transmitir a los alumnos la intención específica que se les va a mediar.

 

 

 

La mediación de la reciprocidad tiene que ver con la actitud del director del taller  hacia sus alumnos, hacerlos sentir involucrados en el proceso de su propio aprendizaje y crear situaciones que los motiven a responder de muy diversas formas. Implica crear curiosidad y motivación en el alumno para que se involucre en las tareas; motivar en la disposición para invertir un mayor esfuerzo y fomentar una mayor tolerancia a la frustración en tareas que se vuelven más demandantes.

 


 Mediación de la trascendencia

 


La trascendencia se refiere a una orientación general del alumno por parte del mediador hacia la expansión del sistema de necesidades y el establecimiento de objetivos que van más allá del aquí y el ahora. Significa que, aunque se esté tratando con la resolución de un problema específico, el mediador tiene la disposición de ir mucho más lejos de esta situación particular. No basta con que los alumnos respondan a través de sus necesidades inmediatas, hay que crear en ellos necesidades nuevas: de precisión y exactitud, de conocimientos y de significados nuevos.

 


 Mediación del significado

 


La mediación del significado consiste en presentar las situaciones de aprendizaje de forma interesante y relevante para el alumno, de manera que se implique activa y emocionalmente en la tarea o actividad.

 


 Se media el significado cuando el mediador despierta en el alumno el interés por la tarea en sí; discute con él acerca de la importancia que tiene la tarea, y le explica la finalidad que se persigue con las actividades y con la aplicación de las mismas.

 


 El aprendizaje con significado es un proceso que consiste en relacionar la nueva información con la ya existente en la estructura cognitiva. Las cosas y las palabras poseen un significado que va más allá del que el alumno da por su propia necesidad. Por ello la mediación del significado se refiere, entre otras cosas, a despertar la conciencia y la necesidad de los diversos significados de las palabras y situaciones, a la adquisición de medios que ayuden a distinguir lo subjetivo-particular de lo objetivo-universal de los significados; atribuyendo valores sociales y culturales a diferentes fenómenos. Tiene profunda relación este criterio de mediación, en el caso del taller de las 1001 voces, con la teoría de  la Ontología del Lenguaje.

 

 

 

Mediación de la competencia

 

 

 

La mediación de la competencia consiste en presentar la tarea de tal forma que el esfuerzo requerido para su resolución –partiendo de las competencias del alumno– no sea tan grande que lo frustre, ni tan sencillo que no le signifique un reto, detonando así el uso de nuevas competencias. La visión holística por parte del director del taller, de las competencias señaladas por los campos formativos del Programa de Educación Preescolar, es su “brújula” durante todo el proceso de mediación. El trabajo de edición de audio, dará como resultado final, cápsulas radiofónicas, que tienen en todo momento que respetar la intención educativa de la mediación, a fin de que, el mensaje transmitido, aliente a la reflexión en el público que lo escuche.

 

 

 

Mediación del control y regulación de la conducta

 

 

 

La mediación del control y regulación de la conducta, consiste en retroalimentar en todo momento la actitud que los alumnos tienen y que facilitan o imposibilitan la ejecución de la tarea, a fin de que se percate de su comportamiento y vaya autorregulándose paulatinamente. Se trata de mediar la impulsividad, implica cuidar, en el caso del taller de “Las 1001 voces”, el orden para tomar la palabra, la escucha atenta y respetuosa, entre otros indicadores. En el Programa de Educación Preescolar, hablando del campo de Formación Desarrollo Personal y Social, leemos: “la comprensión y regulación de las emociones implica aprender a interpretarlas y expresarlas, a organizarlas y darles significado, a controlar impulsos y reacciones en el contexto de un ambiente social particular”.

 

Los postulados básicos de la Ontología del Lenguaje y su relación con el Programa de Educación Preescolar.

En "Las 1001 Voces" pensamos que nuestro mundo, mi mundo, el de cada uno, el mundo de mi interlocutor (el del niño preescolar), el mundo que creamos y compartimos, no sólo lo pegamos con saliva, con palabras, sino que lo describimos, lo creamos y, dialécticamente, lo modificamos. Aprender a hablar es apropiarse del mundo -y poder "curarlo"-, obtener el poder para describirlo, modificarlo y crearlo.  El Programa de Educación Preescolar enfatiza que niñas y niños alumnos de ese nivel "han logrado un amplio e intenso repertorio emocional que les permite identificar en los demás y en ellos mismos diferentes estados emocionales -ira, vergüenza, tristeza, felicidad, temor- y desarrollan paulatinamente la capacidad emocional para funcionar de manera más independiente o autónoma en la integración de su pensamiento, sus reacciones y sus sentimientos". Hemos encontrado en la teoría de la Ontología del Lenguaje(6) los postulados que nos ayudan a reflexionar sobre la trascendencia del lenguaje, dichos postulados son:

 



 

* Los seres humanos somos seres lingüísticos: El lenguaje es sobre otras cosas lo que hace de los seres humanos el tipo particular de seres que somos. Somos seres que vivimos en el lenguaje. Somos seres sociales. No hay lugar fuera del lenguaje desde el cual podamos observar nuestra existencia.

* El lenguaje no sólo nos permite hablar "sobre" las cosas: hace que ellas sucedan. Por lo tanto, el lenguaje es acción, es generativo, crea realidades a través de: declaraciones, afirmaciones, promesas, pedidos, ofertas. Estas acciones son universales. No sólo actuamos de acuerdo a cómo somos, también somos de acuerdo a cómo actuamos. La acción genera ser. Uno deviene de acuerdo a lo que hace. Por ejemplo, las bodas e incluso las guerras, inician con una declaración manifestada por medio del lenguaje verbal que generará en la pareja y en el país en conflicto una nueva realidad que implica transformaciones a futuro. El lenguaje genera cambio. En el caso del preescolar ponerle nombre a las cosas, a lo que siente, desea y piensa genera un cambio, un salto evolutivo impresionante.

* Los seres humanos se crean a sí mismos en el lenguaje y a través de él: al decir lo que decimos, al decirlo de un modo y no de otro, o no diciendo cosa alguna, abrimos o cerramos posibilidades, para nosotros mismos y, muchas veces, para otros. Cuando hablamos modelamos el futuro. A partir de lo que dijimos o se nos dijo, a partir de lo que callamos, a partir de lo que escuchamos o no escuchamos de otros, nuestra realidad futura se moldea en un sentido o en otro. Pero además de intervenir en la creación de futuro, los seres humanos modelamos nuestra identidad y la del mundo que vivimos a través del lenguaje.

Los actos lingüísticos que determinan el accionar humano son: las afirmaciones, declaraciones, juicios, peticios y ofertas, por lo que la credibilidad social y la óptima comunicación van a depender, en gran medida de afrontar la responsabilidad de emitir estos actos y afrontar las consecuencias de ellos.

En el Campo de Formación: Desarrollo Personal y Social, podemos leer: "...el lenguaje juega un papel importante, pues la progresión en su dominio por parte de los niños les permite representar mentalmente, expresar y dar nombre a lo que percibe, sienten y captan de los demás, así como a lo que los otros esperan de ellos".

El Programa de Filosofía para Niños.

Dice el PEP que "la curiosidad espontánea y sin límites y la capacidad de asombro que caracteriza a los niños conduce a preguntar cómo y por qué ocurren los fenómenos naturales y otros acontecimientos que llaman su atención, así como a explorar y cuánto pueden usando los medios que tienen a su alcance (...) entre las capacidades que los pequeños desarrollan de manera progresiva, la elaboración de categorías y conceptos es una poderosa herramienta mental para la comprensión del mundo, pues mediante ella llegan a descubrir regularidades y similitudes entre elementos que pertenecen a un mismo grupo, no sólo a partir de la percepción, sino de la elaboración de inferencias utilizando las que ya poseen... la observación atenta y con interés creciente, la expresión de sus dudas, la comparación, el planteamiento de preguntas pertinentes e imaginativas, y la elaboración de explicaciones e inferencias basadas en situaciones que les permiten profundizar en el conocimiento y aprender más de lo que saben sobre el mundo, constituyen las competencias que se pretende logren los alumnos en el campo formativo: exploración y conocimiento del mundo" y resulta motivador que sean las mismas intenciones que busca el programa de filosofía para niños.

Filosofía para niños (FpN) es una propuesta educativa que brinda a los niños instrumentos adecuados en el momento en que comienzan a interrogarse acerca del mundo y de su inserción en él. Es un programa sistemático y progresivo especialmente diseñado para niños y adolescentes desde los 3 hasta los 18 años cuando se aplican los materiales didácticos -novelas y manuales-. "Las mil y una voces" aplica la metodología con diversos materiales que se adecuan al contexto específico de la intervención educativa, con lo que el trabajo con personas de cualquier edad es posible.

Se requiere un pretexto, un estímulo de donde partir la reflexión. De la habilidad del facilitador depende en gran medida el éxito de la intervención, ya que mediante un conjunto de pautas metodológicas, cuidadosamente planificadas y experimentadas, que rescatan la curiosidad y el asombro de los niños y las niñas, se propone estimular y desarrollar el pensamiento complejo o de alto nivel -crítico, creativo y ético-, en el seno de una comunidad d

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