APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO
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4. Creación del clima favorable. Un ambiente amenazante impide u obstaculiza el aprendizaje significativo. La tensión acumulada provoca en el organismo una serie de respuestas que lo preparan para defenderse de la amenaza que percibe en el medio. En este estado, como lo plantea H. Selye al definir el síndrome general de adaptación, el organismo se prepara para la lucha o para la huída. La percepción y la conducta se tornan rígidas y se distorsionan, impidiendo captar clara y objetivamente la realidad de la experiencia. Por tanto, un ambiente amenazante podrá promover exclusivamente conocimientos en nivel intelectual, como reacción de defensa del organismo, pero está muy lejos de facilitar un aprendizaje significativo. En ocasiones, las experiencias traumáticas permiten la consecución de un aprendizaje significativo. Esto es posible cuando la persona se ve afectada en su totalidad y encuentra un sentido autorrealizante y trascendente a su experiencia.  

5. Responsabilidad. El alumno, a fin de aprender significativamente, ha de convertirse en el elemento activo y directamente responsable de su proceso. Por otro lado, el maestro es responsable de facilitar este proceso, presentándose como un recurso disponible a quien se puede acudir como consultor, experto, asesor, orientador, conferencista, expositor, compañero o amigo; siempre dispuesto a escuchar, comprender y aceptar a la persona, compartiendo con ella sus conocimientos y experiencias. Por tanto, la responsabilidad debe ser cubierta en su totalidad por cada una de las partes. Cada uno –maestro, alumno– tienen su 100% de responsabilidad en este proceso.  

6. Confianza en el organismo. <<El organismo tiene una tendencia básica y un impulso a actualizar, mantener y desarrollar el organismo experienciante.>> Creer en esta hipótesis, confiar en que el ser humano tiende naturalmente hacia el desarrollo de su potencial innato; creer en él, en su capacidad para dirigir y responsabilizarse por su existencia; confiar en su capacidad para descubrir, aprender a ser él mismo, autoevaluarse y ser libre, asumiendo las consecuencias de sus elecciones, hará que el maestro comprenda su papel como facilitador en el desarrollo de estos procesos. La confianza en el organismo permite la creatividad al liberar la intuición, y promueve los valores del ser que facilitan el proceso de desarrollo.   

Conclusiones.            

En la educación escolarizada, en la cual existen programas y objetivos específicos, se utiliza sistemáticamente la evaluación externa, pero es importante no pretender evaluar por este medio a la persona o lo significativo que para ella ha sido aprendido. El confundir los exámenes con la evaluación ha sido un fenómeno común; los primeros son instrumentos que permiten captar la realidad objetiva de los conocimientos cognitivos adquiridos, en relación con los objetivos que el curso o programa plantea; en cambio, la evaluación es un proceso que, por incluir elementos de valoración subjetiva, tiene que ser interno y personal. El aprendizaje significativo, por tanto, al abarcar la totalidad de la persona, necesita ser autoevaluado. Cuando los exámenes se contemplan como una herramienta para medir los resultados de las actividades académica, sin pretender evaluar al individuo, por ser éste inmensurable; cuando no constituyen el único recurso inmensurable; cuando no constituyen el único recurso evaluatorio, si no un instrumento de retroalimentación que refuerza y favorece la comprensión de los contenidos, entonces pueden considerarse como elementos que facilitan el aprendizaje significativo, siempre y cuando se acompañen de las actitudes que favorecen este proceso.             

Las características y condiciones que hemos mencionado son elementos necesarios para promover el aprendizaje significativo, pero no basta si no van acompañados de las actitudes para crear un ambiente facilitador del cambio y del desarrollo. Estas actitudes, por su gran importancia, merecen un capítulo especial.  

REFERENCIAS 

Ø       Ausubel, Novak Hanesian, Psicología educativa: un punto de vista cognoscitivo, Trillas, México, 1983.  

Ø       Castells M, Flecha R, Freire P, Giroux H. Macedo D, Willis P., Nuevas perspectivas críticas en educación, Paidós educación, Barcelona, 1997. 

Ø       González Garza A. M.,  El enfoque centrado en la persona, aplicaciones a la educación, Trillas, México, 1998.  Ø       Moreno López S., Guía del aprendizaje participativo, Trillas, México, 1998.  

Ø       Omelas C., El sistema educativo mexicano, la transición de fin de siglo, Fondo de cultura económica, México, 1998.  

Ø       Enciclopedia de la Psicopedagogía, pedagogía y psicología, Océano centrum, España, 2002.                                    


[1] Raúl García Tlapaya es Director General del Instituto Tecnológico Superior de Libres y candidato a Doctor en Educación Permanente por el Centro Internacional de Prospectiva y Altos Estudios (CIPAE), Sabersinfin.com le agradece su anuencia para publicar el presente ensayo.

 
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