REFLEXIONES SOBRE EDUCACIÓN Y ESCUELA
Minuto a Minuto

 

 

 

 

 

Dejemos por el momento que estas reflexiones alcancen profundidad, aclarando y afirmando que NO soy de ninguna manera un destructor de la escuela, ni pretendo serlo y, por ello, lucharé siempre para que nuestras escuelas eduquen y no sólo examinen para “expulsar y excluir” quedándose sólo con “los buenos”.

 

 

 

1.5        Conclusión transitoria: ¿Sistemas educativos o sistemas escolares?

 

Mientras nuestros sistemas “educativos”, que en realidad son sistemas escolares, se preocupan por introducir más y más exámenes que logren que la mayor parte de nuestra población abandone los servicios educativos, los invito a reflexionar sobre lo que ha generado nuevos planteamientos en torno a lo que significa ser “humano”.

 

 

 

2.         La transformación del saber 

 

La parte medular de las modernas teorías científicas surge desde finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX al ponerse en crisis los modelos conceptuales que habían dominado los “saberes científicos” desde el surgimiento de la ciencia moderna en el siglo XVII, representada principalmente por Galileo, Bacon, Descartes, Newton, Laplace y Hume.  Ellos concebían y pretendían actuar sobre el universo siguiendo modelos mecanicistas y deterministas en los que el tiempo aparece fundamentalmente como una magnitud reversible.

 

Este modelo de pensamiento científico abordó históricamente el problema del saber desde la perspectiva de lo eterno, de lo inmutable, de lo perfecto, de la naturaleza originaria.  En este pensamiento, el saber se visualizó desde una “ontología” ocupada en esclarecer la característica más común de todo cuanto existe, su ser; esta búsqueda estuvo dirigida necesariamente a encontrar respuestas a preguntas tales como: ¿Qué es necesariamente necesario para que una cosa exista? ¿Existen diversas maneras de “existir”?

 

 

 

2.1        Nuevas formas de entender el ser-humano

 

Si bien estas preguntas se habían planteado desde siempre en la filosofía, era la metafísica la encargada de responderlas. Con la creación del término ontología, el racionalismo alemán de Wolff y de Kant generaron un nuevo “objeto” del saber situándolo en la aprehensión de las características generales de las cosas, pero al interior del espíritu humano.  Desde el interior del espíritu humano se descubren las condiciones “trascendentales” que hacen que las cosas sean verdaderos objetos de conocimiento. 

 

El surgimiento de la filosofía cartesiana, que supeditó la existencia a la reflexión o duda de la propia existencia, indujo al olvido de la metafísica, con planteamientos semejantes a los de Kant. Esta “ontología” influenció definitivamente a la ciencia haciéndola primordialmente determinista, legalizadora (fabricante de leyes “científicas”), impulsora de una visión rectilínea de la historia y del tiempo.  La relación biunívoca causa–efecto regida por leyes atemporales condujo a hacer de la ciencia un saber descriptivo, clasificador (taxonómico) cuya exactitud hacían de la matemática y de la física la fuente “empírica” del conocimiento.

 

Sin embargo, al finalizar el siglo XIX, con el replanteamiento de la historicidad del ser y el redescubrimiento de la temporalidad, se comenzó a imponer un nuevo paradigma del saber en el cual las nociones de tiempo y de irreversibilidad asumieron importancia fundamental.  Se inició así una nueva concepción de la ciencia cuyos frutos la vincularon novedosamente con la filosofía, y abrieron camino para un nuevo entendimiento entre el humanismo y lo científico, entre las ciencias de la naturaleza y el desempeño humano.

 

 

 

2.2        El ser-humano ¿naturaleza o historia?

 

La reflexión en torno al significado e importancia del tiempo como una realidad compleja ha permitido conceptualizarlo como un sistema de relaciones marcadas por direccionalidad y orden, donde la sincronía, la sucesión, la continuidad, la anterioridad y la posteridad así como la interrupción se manifiestan.  La cronometría ha venido también a reforzar el concepto del tiempo como sistema de relaciones: instantes, minutos, horas, días, años... momentos, duración; sistema de relaciones que también asume dimensión geométrica o topológica: dimensión, flecha del tiempo, línea del tiempo, finitud, infinitud; de donde surge la vivencia de pasado, presente y futuro que se hace concreta en el lenguaje.

 

Ahora bien, aunque la reflexión nos presenta el tiempo como un sistema de relaciones en el que se da el movimiento, la experiencia personal y cultural nos revela el tiempo como una realidad indomable e irreversible, donde descubrimos y establecemos ritmos:

 

*      Alimentos, sueño, trabajo, descanso, corazón, pulso, respiración que regulan nuestra vida biológica;

 

*      Música, caminata, discurso, poesía, canto, danza que regulan nuestro lenguaje y expresión;

 

*      Este redescubrimiento reflexivo sobre el tiempo, ha ido acompañado de la reflexión indisoluble del espacio, como una nueva realidad que ha trastocado todo el saber y la ciencia.

 

En nuestros días, la ciencia, y con ella todo el saber humano, se han modificado con la teoría de la relatividad enunciada por Einstein que de alguna manera integra los conceptos de espacio y tiempo como elementos determinadores de las características  del movimiento y de la materia, y en ellas, el ser mismo de las cosas.  El tiempo así concebido no es una constante, se puede dilatar o contraer dependiendo de la velocidad y de la masa así como de los puntos de referencia y sentido.

 

next
prev

Hay 584 invitados y ningún miembro en línea

Relacionados