
30 de mayo de 2022
Compartiendo tu opinión
Redirigir el enfoque acerca de la libertad, nos permitirá tener una mejor actitud ante las limitaciones y restricciones, al mismo tiempo que reafirmamos la libertad humana.
Se puede hablar de libertad desde diferentes miradas. Es un término complejo, incluso la Real academia española (RAE) ofrece doce definiciones de este concepto. El primero de ellos es el siguiente: “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”.
En este sentido tendríamos que decir que cada día ejercemos la libertad, consciente o inconscientemente. Pues ante cualquier circunstancia podemos elegir cómo actuar, sabiendo o no, las consecuencias de nuestros actos.
Que la RAE haya establecido doce definiciones acerca de lo que es la libertad, en mi opinión, está relacionado con la idea de que existen diferentes tipos de libertades. Y entre todos estos tipos, estoy seguro de que hay algunas libertades que pueden ser limitadas y otras que no.
El mundo ha estado en un constante vaivén de restricciones, las cuales fueron estrictas y exageradas durante algunos periodos de la historia y en otros casos fueron suaves y casi insignificantes.
Me parece algo natural en el comportamiento del ser humano que ante una restricción impuesta por una persona o un gobierno, sienta que su libertad es quebrantada.
Desde una mirada burda y muy poco reflexiva, además de pesimista, podríamos decir que los seres humanos no somos libres. Porque existen tantas restricciones que parece no haber lugar para el libre actuar. Pero si cambiamos un poco la forma de mirar y entender la libertad, nuestra percepción cambiaría drásticamente.
Poniendo como ejemplo una situación universal reciente como lo fue el confinamiento ante la pandemia por COVID-19 durante el año 2020, podemos ver claramente a qué me refiero con “cambiar la forma de mirar y entender la libertad”.
Un día nos dijeron que no podíamos salir de casa. Algunos países fueron más estrictos que otros. En la ciudad de Valladolid, por ejemplo, se vigilaba con drones a sus habitantes y se sancionaba a aquellos que rompían las normas. Parece película de ciencia ficción, sólo de imaginarnos pequeñas navecitas voladoras vigilando.
En México, caso contrario, se optó por el confinamiento voluntario, a pesar de esto las calles, durante 2020 estaban prácticamente vacías.
Mucha gente, durante el “encierro”, dijo sentirse privada de la libertad, enjaulada y limitada al no poder realizar sus actividades diarias en el exterior.
La pregunta es: ¿realmente fuimos privados de la libertad? Aquellos habitantes de los países que castigaron duramente la violación del confinamiento, ¿fueron privados de su libertad?
Estoy seguro de que muchos dirán que sí, pues aunque las autoridades correspondientes estuvieran procurando el bien común, dirán que de cualquier manera cada quien debería tener la libertad de elegir si confinarse o no.
En lo personal pienso que es aquí en donde podemos hablar de diferentes libertades. Si te privan del exterior, fácilmente puedes señalar aquello que no puedes hacer, en este caso, salir. Pero ¿qué hay de aquello que sí puedes hacer dentro del lugar que te encuentras?
Podemos hablar, por ejemplo, de la libertad de expresión, que aquí en México es muy amplia. Y que si decidimos ejercerla encontraremos infinidad de actividades que se pueden hacer alrededor de ella, enviar correos, mensajes, hacer videollamadas, publicar un artículo, dar nuestra opinión en redes sociales, crear nuestro propio portal… no acabaría de enlistarlas.
Pensemos que, en algunos países la libertad de expresión es sumamente limitada, en ese caso, podríamos decir que hay mayores restricciones, pero podríamos aplaudir la libertad creativa que es quizás una de esas libertades que no puede ser prohibida en su totalidad. A lo largo de la historia a muchos artistas se les prohibió la creación de textos, pinturas o hasta música, sin embargo, un ser creativo nunca deja de crear, puede ser que se limite a exhibir su arte pero seguirá creando en secreto.
Y si acaso alguien nos privara de la libertad creativa, y de expresión, incluso de la libertad de movimiento, ¿no podríamos poner en marcha nuestra libertad de pensamiento?, ¿quién nos la podría arrebatar?
Quizás algunos de mis lectores estarán pensando que esto es igual a conformarse o a darse por vencido, sin embargo, no es así.
Pensemos en dos personas que se accidentan y pierden la posibilidad de caminar, viéndose en la necesidad de utilizar una silla de ruedas de por vida. Uno de ellos tiene un pensamiento optimista y gracias a eso descubre que tiene una gran capacidad como pianista, ejerciendo su libertad creativa. El otro, por su parte, se concentra solo en todo lo que ya no podrá hacer debido a su nueva condición, ¿cuál de los dos crees que podrá alcanzar la felicidad?
No es tan distinto este ejemplo de las restricciones o limitaciones impuestas por autoridades o instituciones. En realidad creo que la diferencia radica principalmente en que muchos seres humanos no soportan que un tercero les prive de algo o imponga por la fuerza sus normas.
Otro ejemplo claro es el uso del cubrebocas. Hay mucha gente que se la pasó peleando con todo empleado que le prohibía la entrada a establecimientos por no portarlo, y en eso se le iba la vida, en una sola limitación habiendo miles de actividades que sí podía realizar.
Actualmente vivimos con muchas libertades y aunque siempre podemos estar en la lucha por erradicar la opresión, creo que lo más importante es cambiar el enfoque y dejar de ver solo lo negativo.
Quiero, antes de cerrar este artículo, poner sobre la mesa el caso Viktor Frankl, autor del libro El hombre en busca de sentido, quien estuvo dentro de un campo de concentración y afirma que gracias a la libertad de pensamiento y la libertad de anhelo, logró sobrevivir. Podían privarle de todo, excepto de pensar.
Lo que yo quisiera preguntarte hoy es: ¿qué libertades ejerciste tú durante el confinamiento? Seguramente muchas, aunque no hayas hecho consciencia de todas.
Ahora, en transpandemia, cuando se han levantado las restricciones sanitarias y mucha gente ha recuperado la libertad de trasladarse a cualquier lugar, aquellos que no son capaces de ser felices con lo que tienen, encontrarán otra razón para sentirse limitados, reprimidos o esclavizados. Porque más allá de la situación, influye mucho la manera cómo se ven las cosas.
Por esto, querido lector, te invito a cambiar la perspectiva sobre la libertad. Hacer un cambio en nuestra actitud y enfocarnos en lo que sí se tiene, para dejar de alimentar las carencias. Identificando y ejerciendo las libertades que gozamos, y que son muchas, podremos afirmar con toda certeza que “Somos libres”.
Referencias:
Real Academia Española, definición de libertad. https://dle.rae.es/libertad
Bibliografía:
Frankl Viktor. El hombre en busca de sentido. Editorial Herder. 1991. https://www.inaes.edu.py/application/files/6515/8516/6361/RESILIENCIA._FRANKL_VIKTOR_-1979_-_EL_HOMBRE_EN_BUSCA_DE_SENTIDO.pdf
Sevilla Héctor. 9 tipos de libertad. https://www.youtube.com/watch?v=XXtx_b1i7O0



Salvador Calva Morales es rector del Sistema Universidad Mesoamericana.