
28 de abril de 2022
Compartiendo tu opinión
El entusiasmo es mi desayuno cada mañana. Yo aún sueño despierto, a mis 78 años. No me creerían si les dijera cuantas metas tengo por alcanzar. Objetivos, motivación y recompensa, son elementos que podrían hacer frente al desgano actual de la juventud y también, ¿por qué no?, de la adultez.
Nuestra sociedad solía juzgar a quienes constantemente nos imponemos nuevos objetivos. Decían que nunca estábamos conformes, que no podíamos estar en paz y que nunca es suficiente para nosotros. Estoy de acuerdo en que se puede ser feliz con lo que se tiene pero estoy convencido de que nuestro cerebro necesita nuevos retos constantemente.
Como lo dice el músico y escritor, André Stern, “el entusiasmo es el abono del cerebro”, y es precisamente el entusiasmo lo que hoy le falta a mucha gente.
Basta con mirar a los jóvenes en la transpandemia, y notar que muchos de ellos están desmotivados, inclusive encuentras niños y adultos que no tienen sentido de vida. Parece que teníamos que llegar a este punto para que apreciáramos el valor del entusiasmo.
A lo largo de mi carrera como docente escuché a tantos estudiantes hablar de sueños maravillosos que abandonaron porque alguien les dijo que eran imposibles de lograr.
A veces no tenían siquiera que decirlo pues, entre un individuo con grandes sueños y uno sin metas o sentido de vida, se puede notar una gran diferencia en actitud, disposición e inclusive en el estado de ánimo en general.
La pandemia ha venido a hundirnos más en la pesadumbre. Porque la falta de motivación es una problemática generalizada que ya estaba presente previo al COVID-19 y que había ido incrementado al mismo tiempo que la sociedad se veía obligada a sobrevivir en lugar de vivir plenamente. Entiendo que esto es también producto de la desigualdad, falta de empleos y corrupción, entre muchos otros factores.
Así que, por diversas circunstancias, ya teníamos un antecedente de desmotivación. La gente pone tres o cinco alarmas y quiere entregarse al sueño aunque sea quince minutos más antes de salir de la cama. ¿Cuántas personas se levantan como resorte por la mañana porque es el gran día en el que realizarán determinada actividad?
Querido lector, ¿cuándo fue la última vez que no pudiste dormir por la emoción y el nerviosismo de un evento que sucedería al día siguiente?
Creo que para llegar a recuperar ese entusiasmo primero hay que elegir el camino que nos llevará a cumplir nuestros sueños. La pasión también es un componente que nos mueve y nos dota de batería.
Cuando llegó la pandemia y el confinamiento, la mayoría de las personas modificaron sus horarios, sus intereses y su disciplina. Hoy, en la transpandemia, nos ha costado mucho trabajo que los estudiantes se levanten con esa chispa de energía y el apetito de conocimiento.
Sin el entusiasmo difícilmente van a alcanzar sus metas en el tiempo deseado, y aún peor, si no identifican cuáles son sus sueños y qué objetivos quieren alcanzar, pasarán un largo periodo de vida buscando alcanzar una meta que al final, no les dará la satisfacción que esperaban.
En este artículo, quiero compartirles uno de mis más grandes sueños. Algunos se reirán de mí, otros se emocionarán conmigo. Pero esto es algo que me levanta cada día lleno de entusiasmo. Les compartiré una parte de mi Ser, un deseo íntimo.
He diseñado en mi cabeza, muchas veces, una gran biblioteca en una casona vieja del centro de Puebla. Con una fachada alusiva a la lectura, que invite al camino del Saber, y dentro, las paredes con pinturas reflejando la sensibilidad de la poesía, el valor de la educación o la belleza del cuerpo humano.
Con cientos y cientos de libros, pasillos repletos de títulos bien organizados, un espacio cómodo y apacible para sentarse a leer. Tengo en mi mente cada detalle, cada rincón…
Uno puede irse muy lejos soñando despierto, y se corre el riesgo de perder el piso o salir de la realidad, pero, en mi opinión, es mejor llenar la cabeza de sueños que tener el corazón vacío.
Ahora sé que esta práctica que para mí es tan orgánica, esto de fantasear con todo lo que quisiera lograr, me ha mantenido a pie del cañón, ¡poniéndole el pecho a lo que venga! El cerebro y el corazón se alimentan de ello. No me sorprende encontrarme con que los estudios demuestran que el entusiasmo y las metas establecidas reducen el riesgo de presentar afecciones en la salud.
“…el nuevo análisis de Monte Sinaí ha encontrado que una alta motivación se asocia con una reducción del 23 por ciento de la mortalidad por todas las causas y un 19 por ciento menos de riesgo de ataque al corazón, accidente cerebrovascular, la necesidad de cirugía de bypass de la arteria coronaria o la colocación de stent cardíaco”. Quijada Pilar. Cosas del Cerebro. 2015. (https://bit.ly/3vm6m2A)
Algunas sustancias químicas como la dopamina, están íntimamente relacionadas con la motivación, la determinación y el entusiasmo. Y si hablamos de todo lo que ocurre en el cerebro cuando recibimos una recompensa, es decir, cuando alcanzamos nuestro objetivo y tenemos aquello por lo que habíamos luchado; es felicidad pura.
Ahora que te he compartido parte de mi intimidad, quiero invitarte a soñar, a encontrar eso que te hará levantarte antes de que suene el despertador porque estás ansioso por alcanzar tus metas.
Cuando te mueve una fuerte motivación interna, todo cambia de color. Si la transpandemia te es sombría, prueba la luz del entusiasmo. Pregúntate qué deseas, real y profundamente. Responde para ti mismo: ¿qué necesitas para levantarte con ánimo y energía cada mañana? porque ahí está tu felicidad, y seguramente, también tu sentido de vida.
Referencias:
Quijada Pilar. Tener una meta en la vida protege el cerebro y el corazón. ABCblogs. 2015 https://abcblogs.abc.es/cosas-cerebro/otros-temas/tener-una-meta-en-la-vida-protege-el-cerebro-y-el-corazon.html
Bibliografía:
Dopamina: la hormona de las metas y el sueño. Universia. 2013 https://www.universia.net/es/actualidad/orientacion-academica/dopamina-hormona-metas-sueno-1052518.html
María Luisa. Neurobiología de la motivación. Aquavitacoaching. 2017 https://aquavitacoaching.com/neurobiologia-la-motivacion/
Freire Heike. El entusiasmo es el mejor abono para nuestro cerebro. Entrevista a Andre Stern. Cuerpo Mente. 2019 https://www.cuerpomente.com/entrevistas/andre-stern_1694


Salvador Calva Morales es rector del Sistema Universidad Mesoamericana.