
23 de abril de 2022
Compartiendo tu opinión
El movimiento implica un cuerpo que es movido y una fuerza que lo impulsa contra una resistencia. Nikola Tesla
Una autopista es una carretera que agiliza la circulación vehicular. No es cualquier camino, debe reunir ciertas cualidades, tiene más de un carril con calzadas separadas.
Desmenuzando el vocablo autopista vemos que se trata de una palabra yuxtapuesta: “auto” y “pista”, es decir, camino de automóviles.
Sin embargo, y para efectos reflexivos, juguemos con otra posibilidad: auto/pista (yo/vida, camino iniciático) como camino propio… íntimo.
Pensemos, somos compañeros de viaje. Del gran viaje que es la existencia misma. Nuestro nuestros cuerpos y pensamientos, lo denso, son el vehículo y nuestras convicciones el mejor combustible. En la vida, vamos construyendo caminos para arribar a donde nos hemos propuesto. La transpandemia es una pequeña desviación que nos dotará de grandes experiencias.
Para mucha gente viajar es un placer inigualable. Ya sea para conquistar lugares desconocidos, por un viaje de negocios o para descansar algunos días. Para otros tantos, viajar es un martirio, pero tienen que hacerlo, a mayor o menor distancia.
Viajar es una respuesta a nuestra necesidad de movimiento.
Desde el principio de la historia, el hombre tuvo el ímpetu de moverse. Se movía de un territorio a otro en busca de comida, de refugio, de respuestas y de otras señales de vida. Y aun cuando la cultura sedentaria parecía haberse establecido, las conquistas, las cruzadas, los animales de transporte y los barcos, dan testimonio de esta inquietud tan característica de los seres humanos.
Cuando decimos viaje, nos vienen a la mente largos tramos a recorrer en autobús o en avión. Pero no solo los viajes largos son dignos de reconocer. Cada día emprendemos viajes cortos que forman parte esencial en nuestro andar. Sin dejar de mencionar los viajes por las páginas de un libro al encuentro del conocimiento y por supuesto, el viaje de viajes: al interior de nuestro Ser.
Y aunque los motivos pueden parecer distintos en cada caso, en realidad todos comparten un propósito en común: La auto realización, porque, ¿no acaso la vida misma es un viaje?
La evolución de las autopistas y los medios de transporte, es resultado de la urgencia por trasladarse, sumada al sentido de innovación de la humanidad; desde la invención de la rueda hasta el uso de cohetes espaciales, cada era con sus propias herramientas y posibilidades se las ingenió para mantenerse en movimiento.
Nuestra era cuenta con modernas autopistas, y no solo en el sentido literal, el camino hacia el saber tiene construidos puentes y carriles que acortan el tiempo para llegar a él. Lo mismo cuando se trata de asistir a un encuentro amoroso, se puede llegar de diversas formas y en poco tiempo.
Podemos ir y venir por donde queramos. Se puede conducir derecho o desviarse para explorar una ciudad desconocida. Se puede acelerar el paso o volver un poco atrás para regresar al sitio que nos vio nacer. Podemos esperar a unos, rebasar a otros, detenernos a descansar o tomarnos un tiempo para conseguir herramientas que requerimos en el viaje.
Hay ocasiones en las que una autopista está cerrada, entonces hay que regresar un poco y tomar otro camino.
Los obstáculos que puedes encontrar son de todo tipo, algunos requieren ser rodeados, otros son fáciles de quitar del camino, y cuando las dificultades nos sobrepasan, a veces es mejor darte la vuelta y tomar otra salida.
En el camino de la generosidad, por ejemplo, en algún kilómetro de esa carretera, te encuentras la envidia, la avaricia y el recelo, siendo éstos, obstáculos de gran tamaño que es necesario librar para llegar al destino. Algunos desisten al encontrarlos, otros se estrellan con ellos, pero sé de muchos que los han librado dejándolos muy atrás.
Hoy, la transpandemia está bloqueando el paso de muchos caminos, es un obstáculo grande que apareció de manera repentina y nos ha hecho meter el freno hasta el fondo para no chocar con ella. Apenas nos estamos recuperando del susto, estamos analizando por donde librar el camino.
Quizás sea tan grande que está obstruyendo toda salida, pero si tenemos los materiales adecuados y el combustible suficiente, podemos construir una autopista por encima de las dificultades que hoy se nos presentan.
No podemos darnos por vencidos, tenemos algo que nos caracteriza, la necesidad de movernos, tenemos que ir hacia dentro de nosotros y hallar respuestas. Quizás tengamos que ir hacia otros lados para conseguir las herramientas faltantes y luego volver al punto donde nos quedamos, para empezar a construir alternativas.
Pero sé que vamos a movernos. Haremos una ampliación de la autopista que podrá servir para otros conductores que también quieren seguir adelante.
Estoy convencido de que en la vida emprendemos miles de viajes, ya sean planeados o fortuitos, largos o cortos, externos o internos; pero son éstos desplazamiento los que juntos conformarán el gran viaje: nuestro paso por la tierra.
Hay que cuidar el vehículo que es nuestro propio cuerpo –o mejor dicho, “cuerpos”, aunque eso será motivo de otros artículos y quizá de otro libro– y nuestros pensamientos, darles mantenimiento. Tenerlos activos y darles espacio para descansar también; pues sin él y ellos no tenemos cómo desplazarnos.
Hay que cargar combustible, siempre que podamos, llenarnos de entusiasmo y tener firmes convicciones de hacia dónde vamos. Y si tenemos en abundancia, podemos compartir con otros a quienes les falta.
Nos apropiamos de una misión de vida, ¡rompamos con el fatídico destino! Pero hay tantas paradas que nos pidieron hacer. Hay que dotarse de saber, hay que amar y compartir el viaje con otros conductores.
Nos pidieron disfrutar el camino, nos sugirieron conocer algunos sitios maravillosos de la Tierra. No hay prisa de llegar, no se trata de ser los primeros, se trata de llegar cargados de aquello que sí nos permitirán llevarnos al final del viaje: alegrías, experiencias, buenos momentos, saber…
Lo único que no podemos hacer es cargar a nuestro compañero de viaje, pero sí podemos recorrer autopistas trazadas por nuestros antecesores y dejar un camino hecho para nuestros sucesores. La transpandemia es un terreno que no se había pisado, nos toca construir las autopistas para librar este obstáculo y estoy seguro de que vamos a lograrlo.


Salvador Calva Morales es rector del Sistema Universidad Mesoamericana.