26 de marzo de 2022

 

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“El noviazgo pandémico” fue una salida temporal de los adolescentes ante el estrés del confinamiento. Pero, lejos de ser una relación formal, para la gran mayoría, era solo una respuesta adaptativa para satisfacer sus necesidades emocionales y hasta sexuales. Sabiendo que, quizá, una vez levantadas las restricciones darían por terminada la relación.

Para entender el porqué de estas relaciones "salvavidas" en los adolescentes hay que remontarnos a dos de las necesidades básicas del ser humano: la necesidad de relacionarse y la de tener contacto físico. Ambas son indiscutibles y han sido bases importantes en la construcción de nuestra sociedad.

Ambas necesidades en el contexto que nos interesa abordar: adolescentes transitando por una epidemia mundial, fue lo que llevó a los individuos de entre 10 y 19 años a adoptar determinadas conductas.

Este periodo de la vida resulta desafiante tanto para el adolescente como para sus padres y maestros.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la adolescencia como la etapa que transcurre entre los 10 y 19 años. Normalmente la dividen en dos fases; adolescencia temprana de 12 a 14 años y adolescencia tardía de 15 a 19 años. En cada una de estas etapas se presentan cambios fisiológicos (estimulación y funcionamiento de los órganos por hormonas, femeninas y masculinas), estructurales (anatómicos), psicológicos (integración de la personalidad e identidad) y la adaptación a los cambios culturales y/o sociales. (Informe del gobierno de México: bit.ly/3iz3yrV)

Para el psicoanalista Sigmund Freud, la adolescencia es el final de la infancia y se inicia con el proceso de la maduración de los órganos sexuales. Por lo que el conflicto de un adolescente se centra en su sexualidad y conlleva la urgencia de separarse de los padres. Es una etapa de independencia en donde se asume la individualidad y la autonomía.

Encontrar una identidad propia, sentir que pertenece a un grupo social fuera del núcleo familiar, ejercer plenamente su libertad y explorar los deseos sexuales, son algunos de los intereses que se despiertan durante este periodo. Por esto es que los adolescentes han creado tan mala reputación, pero recordemos que todo adulto pasó alguna vez por esa transición.

La respuesta natural del individuo durante este periodo es la necesidad de salir con personas afines a sus intereses, visitar lugares que reafirmen su identidad, integrarse a grupos sociales y reunirse en determinadas sedes, practicar actividades deportivas o culturales que puedan alimentar sus ideologías y encontrar nuevas formas de expresión. Basta hacer énfasis en estas actitudes para imaginarnos lo que representó para un adolescente el confinamiento, el cual le exigió reducir todos estos deseos a un mundo digitalizado.

Por esto es que podemos decir que una pareja transitoria era solo una respuesta adaptativa ante la situación. Fue una forma de escapar de la cotidianidad en donde el individuo era vigilado las 24 horas del día, conviviendo con las personas de las que quería desvincularse y habitando el espacio del que quería alejarse.

En ambientes familiares funcionales, cuando los hijos adolescentes tuvieron la atención, respeto, educación y disciplina adecuados, se logró, no solo sobrevivir a dos años de encierro, sino que se creó una relación entre padres e hijos bastante llevadera y apta para las exigencias que surgieron en el momento. Mientras que en familias disfuncionales cuando no se logró la mutua comprensión y no se pudieron establecer las normas ni la disciplina necesaria, las relaciones intrafamiliares se vieron gravemente dañadas.

En ambos casos los adolescentes tuvieron que buscar espacios dentro del hogar en donde pudieran ausentarse o aislarse dentro del mismo encierro. Asimismo encontraron espacios cibernéticos dónde habitar a distancia. Cambiaron la salida al cine por Netflix party: una opción para disfrutar de una película en compañía de sus amigos o pareja, reemplazaron los antros por una sala de zoom, y se reunieron virtualmente para realizar actividades lúdicas a través de juegos en línea con sus dispositivos. De esta forma, si bien no podían compartir espacios físicos, al menos podían compartir tiempo con las personas de su interés.

Pero, volviendo al tema que nos interesa abordar, era de esperarse que el enamoramiento adolescente también se tuviera que adaptar a las circunstancias del momento. En esta búsqueda de identidad durante este periodo, el individuo busca la afinidad en su pareja, de tal forma que, a su lado pueda ver materializada o reafirmada su ideología e intereses. El adolescente traslada los sentimientos que antes tenía por los padres hacia la pareja, lo cual ya representa un riesgo pues de antemano estará esperando que el otro responda de determinada manera y pueda satisfacer sus necesidades emocionales con determinadas conductas. Agregando a esto las sensaciones físicas que son también una parte importante en este periodo, el individuo experimenta placer y excitación ante los estímulos de la pareja. De modo que se vuelven cómplices en esta búsqueda por satisfacer necesidades personales.

Cuando este proceso solo pudo darse a distancia, la respuesta de los adolescentes fue sorprendente. Al haber de por medio algunos kilómetros entre uno y otro, cuando no podían más que compartir espacios virtuales y no existía contacto físico, se adentraban en una relación que provocaba sensaciones reales pero tenía una connotación ficticia.

Hay que enfatizar que el enamoramiento llega con determinadas condiciones, por ejemplo, una chica que practica el voleibol y se enamora de un chico que juega futbol, se encuentran después del entrenamiento, desayunan juntos, cada uno se va a sus clases y luego se llaman en la noche para verse al día siguiente por la mañana. Tienen claras las circunstancias, actividades, tiempos y preferencias de cada uno. La relación es producto de las circunstancias. Si el chico anuncia a la novia que debe cambiarse de casa y que no podrá entrenar en el mismo complejo deportivo, esto traerá un cambio en la dinámica, incluso tendrán que hacer un gran esfuerzo para adaptarse a las nuevas condiciones con el riesgo de no ser capaces de conciliar y terminar por romper la relación.

Entonces, una relación que se dio bajo las circunstancias pandémicas, en donde no tienen que organizar tiempos de manera exigente porque de todas formas no van a reunirse más que en su propia habitación, cuando una muestra de afecto no va a ir más allá de una llamada o mensaje en el celular, y que el contacto más cercano que pueden tener es fotografías o video llamadas para satisfacer necesidades emocionales y el deseo sexual, evidentemente, esta relación, se vería amenazada ante un cambio en el entorno social.

Las relaciones que se construyeron bajo estas condiciones, una vez levantado el confinamiento, cuando tuvieron que verse y adaptar sus tiempos reales, con actividades fuera del hogar, no pareció tener futuro alguno. Inclusive algunos que lograron establecer un fuerte vínculo afectivo con su pareja pandémica, fracasaron al intentar establecer una relación física. En algunas entrevistas realizadas a adolescentes, algunos dijeron que incluso no habían sentido atracción cuando vieron de frente a quien fue su enamorado a distancia.

En síntesis, a mi parecer, en la mayoría de casos de "noviazgo pandémico" no transitaron por la transpandemia.

Es por esto que el término “novio pandémico” entre adolescentes, representa solo un pasatiempo, una distracción temporal que sirvió en su momento para reducir el estrés por confinamiento.

Con una actitud muy positiva, esto podría ser una buena noticia, quizá nos deja la certeza de que hay necesidades humanas que no pueden satisfacerse con los medios digitales. El contacto físico, un beso, un abrazo, una caricia, tan urgentes para el ser humano, a cualquier edad, seguirá buscándose en el mundo real, y especialmente en la etapa adolescente, cuando quieren experimentar, relacionarse, conocer y sentir...

La transición pandémica pudo haber advertido de lo insatisfactoria que resulta una relación distanciada, sin contacto, sin planes en común ni actividades en espacios públicos y probablemente pueda ayudarnos a evitar perder las relaciones reales.

Referencias:
“Intimidad y relaciones de pareja durante la pandemia de la Covid-19 en Guadalajara”
Rescatable en: http://www.espiral.cucsh.udg.mx/index.php/EEES/article/view/7206/6347
“¿Qué es la adolescencia”, secretaría de salud. https://www.gob.mx/salud/articulos/que-es-la-adolescencia
Bibliografía:
“Freud (guía para adolescentes)”. Ruth Berry, Lóguez Ediciones.

 

Salvador Calva Morales es rector del Sistema Universidad Mesoamericana.