
24 de marzo de 2022
El poco interés por la lectura en Colombia, que se refleja en cifras como las de la Cámara Colombiana del Libro, según las cuales en promedio un colombiano lee 2,7 libros al año, vuelve urgente la necesidad de incentivar este hábito en los niños.
En este escenario, un equipo de fonoaudiología del Centro de la Comunicación Humana (CCH) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) creó el “Taller de alfabetismo emergente”, con el fin de apoyar a los niños entre 4 y 6 años, y a sus familias, en el aprendizaje de la lectura y la escritura.
El equipo de expertas es liderado por la profesora María Fernanda Lara y las fonoaudiólogas Hazel Cure, Diana Milena Ramírez y Costanza Beltrán, de la Facultad de Medicina.
“La lectura y la escritura son procesos complejos que requieren una instrucción explícita y tienen prerrequisitos cognitivos, como el lenguaje, la memoria y el conocimiento del mundo”, señala la fonoaudióloga y psicóloga Judy Costanza Beltrán Rojas, candidata a Doctora en Neuropsicología de la UNAL Sede Bogotá.
“El alfabetismo emergente hace referencia a la implementación de diversas prácticas que promueven el aprendizaje inicial de la lectura y la escritura, con el fin de fomentar en los niños la formación como buenos lectores y escritores”, precisa la fonoaudióloga Cure.
“Este programa ayuda a prevenir dificultades relacionadas con la lectoescritura, como el reconocimiento y la decodificación de palabras (transformación de lo impreso en palabras) y comprensión auditiva (adjudicarle un sentido a lo que se escucha), que se puedan presentar en el desarrollo y aprendizaje del lenguaje escrito, puesto que la lectura y la escritura son los medios principales para acceder al conocimiento”, afirma la fonoaudióloga Beltrán.
Cinco versiones del curso
Hasta la fecha, 70 niños han pasado por este programa de formación, que ya cuenta con 5 versiones. El curso consta de tres niveles –inicial, medio y avanzado– con una duración de 8 sesiones de una hora cada sábado en modalidad virtual sincrónica.
“Un alto porcentaje de estos menores no presentaba necesariamente un desorden, sino que deseaban mejorar el rendimiento y hacer más agradable el proceso de aprendizaje”, menciona la fonoaudióloga.
Alrededor del 50 % de los asistentes han tomado el curso desde poblaciones apartadas de Bogotá, en municipios de Cundinamarca y Boyacá, dado que la metodología virtual lo permite.
“Llegar a regiones apartadas y favorecer en los niños el acceso a prácticas de promoción de la lectoescritura forma parte de la responsabilidad social del CCH”, afirma la experta.
Metodología lúdica
En el programa se emplean recursos tecnológicos interactivos y materiales concretos, de manera que las sesiones se desarrollen en forma lúdica manteniendo el interés de los niños.
“Además, las sesiones se realizan en compañía de un acudiente que participa de manera activa para que los aprendizajes puedan ser transferidos a otros contextos”, resalta la fonoaudióloga Cure.
“Durante una clase de nivel básico se realizan actividades de conciencia fonológica silábica y aumento de vocabulario para fomentar estas habilidades como prerrequisitos de la lectoescritura”, resalta la fonoaudióloga Beltrán.
En la clase de nivel medio se enfatiza en las competencias narrativas y comprensivas para ir acercando cada vez más a los niños a la lectura, y en la de nivel avanzado el énfasis está en la lectura de palabras monosílabas y bisílabas, y en el fortalecimiento de la fluidez lectora.
Paola Beltrán, ingeniera forestal y madre de una de las niñas participantes en el taller, manifiesta que “las herramientas de este taller me han ayudado a orientar a mi hija en el proceso de la lectoescritura, además la modalidad virtual permitió que lo tomara desde Gachalá (Cundinamarca)”.
La profesional Beltrán menciona que “el programa promueve prácticas de lectura de textos compartida, desarrollo de la comprensión y narración, aprendizaje de nuevo vocabulario, conciencia fonológica, principio alfabético y velocidad de denominación; esta última contribuye a la fluidez y comprensión lectora”.
Obstáculos y soluciones
La virtualidad y la sobreexposición a elementos tecnológicos y multimedia han evidenciado dificultades en la adquisición de la lectoescritura. Igualmente, esta habilidad se basa en el lenguaje oral, lo que la hace dependiente del desarrollo lingüístico.
La fonoaudióloga Beltrán señala que “para desarrollar las habilidades de lectoescritura se recomiendan prácticas de alfabetismo emergente como: lectura compartida, aumento de vocabulario, conciencia fonológica, relación con el ambiente impreso, trabajo en grupos pequeños”.
“Además, como la lectura se aprende por imitación, si queremos que los niños sean buenos lectores, lo ideal es que el hábito se instaure en el hogar. Y en la escuela, que mantiene vivo el recuerdo de la profesora de primero de primaria, que con paciencia y constancia nos introdujo en el mar de las letras para descubrir en los libros el universo del conocimiento” detalla.
