¿DOCTORADO EN EDUCACIÓN PERMANENTE?[1]

 Por: Luis G. Benavides Ilizaliturri[2]

 

 

La raíz indoeuropea dek/dok tiene el significado de aceptar cuyo sentido causativo dok-eye significa ser capaz o hacer que algo se acepte.  De esta raíz proviene nuestra palabra “Doctor”, título que se asignó desde el latín medieval al médico (capaz de curar) y, por extensión, a quien se manifestaba como erudito (del latín ex - rudis), es decir a quien se le había quitado lo burdo, lo tosco, lo rudo.

 

 

Se llamó “doctor” al maestro, al que se suponía educado y por lo tanto capaz de hacer que otros recibieran alguna muestra de su “erudición”.

 

 

Etimológicamente, doctor es el participio pasivo del verbo latino docere, enseñar, instruir cuyo participio activo nos dio la palabra “docente” (quien enseña).   El ser un participio pasivo podría hacer pensar que la acción de la que participa está concluída: ya no tiene nada que recibir, nada que aceptar.   Si así fuera, la propuesta de un Doctorado en Educación Permanente que está por abrir el CIPAE, llevaría en sí contradictio in términis: “Si ya está educado, ¿cómo puede seguir educándose a lo largo de la vida?”

 

 

No es esta la acepción que CIPAE pretende con esta oferta educativa.  El doctorado se encamina a promover una experiencia educativa que impulse a los aspirantes a asumir plenamente las consecuencias de un proceso de aprendizaje permanente.

 

El sustrato central del doctorado es la generación de nuevos paradigmas capaces de crear acercamiento entre los diversos agentes educativos de una sociedad o grupo social, impulsando una visión crítica e innovadora sobre la propia realidad (el mismo, las personas con las que convive, el mundo en el que vive), de manera que los proyectos de investigación y desarrollo, más que de erudición, sean transformadores de visiones del mundo y del mundo mismo en que vivimos.

 

La intención concreta de CIPAE consiste en que los doctorantes y los egresados generen nuevos modelos educativos para una sociedad en permanente cambio y con nuevas necesidades educativas: una educación que sea capaz de orientar las políticas, las decisiones y las acciones del Estado para hacer realidad la garantía personal y social de la educación.

 


 

[1] Artículo publicado en el Boletín Electrónico CIPAE No. 2, agosto 2005.
[2] Luis G. Benavides Ilizaliturri es Doctor en múltiples y diversas disciplinas, políglota, amante de las matemáticas, es considerado uno de los mejores educadores de la actualidad en el mundo. Sabersinfin.com agradece al Dr. Luis G. Benavides Ilizaliturri la autorización para publicar el presente material.