LA VIOLENCIA: UN ANTI-VALOR EN LA EDUCACIÓN
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La entrada a la adolescencia implica cambios en los roles del niño, los más obvios son los físicos, lo que desencadena una confusión en la percepción de sí mismo, un desequilibrio en la percepción de los otros y recíprocamente un cambio en la manera que es percibido, ahora, por los demás. 

Como parte del desarrollo social, el maestro debe guiar a los adolescentes para que aprendan a canalizar su conducta agresiva en formas socialmente aceptadas, guiándolos hacia la construcción de conductas proactivas y asertivas que le permitan convertirse en un ser social y sociable. 

Lawrence Kohlberg [18] consideró que se debe enfatizar, no sólo en la restricción de impulsos y la aceptación de convencionalismos sociales, sino la visión racional de la autoridad y la ética social que incluye la responsabilidad y consideración hacia los demás. 

John Dewey consideró la escuela como un ambiente social de gran influencia,  pues veía al aprendizaje del grupo escolar “[…] como un taller natural con gran potencial para el desarrollo de actitudes democráticas y de responsabilidad social.” [19] 

La familia tiene como función integrar al niño al clan familiar y es la encargada de moldear las conductas afectivas y disciplinarias de los hijos, así, puede facilitar o entorpecer su proceso de maduración. 

Si bien, no es función del docente resolver los problemas familiares de sus estudiantes, sí en cambio debe conocer algunas de las causas de conflicto en el hogar, con el objeto de neutralizar algunos de los efectos que tales problemas podrían generar en el salón de clases. 

Los padres actúan como modelos y sus conductas se ven reflejadas en sus descendientes, impactando fuertemente en el aprendizaje. Las fallas en la comunicación entre padres e hijos, pueden presentarse de manera semejante en el salón de clases, como podría ser el hecho de subestimar las ideas de los jóvenes. Paralelamente, en la relación maestro-alumno, el profesor puede subestimar la participación de un alumno, negándole la oportunidad de expresarse, tal como sucede en la situación B [20]. 

 

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