
BOGOTÁ D. C., 01 de septiembre de 2020 — Agencia de Noticias UN-
El 60 % de las personas entre 60 y 66 años –edad en la que aún están activas laboralmente– experimentan la aparición de dificultades auditivas que pueden implicar problemas de comunicación entre las familias.
Según la profesora Gloria Tobar Mondragón, fonoaudióloga y especialista en Audiología, la pirámide de edad se está invirtiendo, pues cada vez hay menos nacimientos y más avances en la medicina, que hacen que las personas sean más longevas.
“A medida que la pérdida de audición aumenta, los adultos mayores empiezan a tener dificultades de comunicación, por lo que sus familiares, al notarlo, les deben hacer caer en la cuenta de su limitación”.
Así lo expuso la especialista en la charla “Pérdida auditiva en el adulto mayor”, del programa #SaludUNALContigo de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).
La prevención de la presbiacusia se debe dirigir a los factores de riesgo, por lo que a nivel farmacológico es responsabilidad del médico o especialista, ya que las lesiones son irreversibles.
Otra opción es el tratamiento con audífonos, que aunque mejoran la calidad de vida de los usuarios, se deben apoyar con rehabilitación. La doctora Tobar señala al respecto que “muchas veces el tratamiento para estas personas llega hasta la adaptación de los audífonos y no se hace una terapia de estimulación para tratar de rehabilitar las funciones perdidas”.
Cifras del Ministerio de Salud y Protección Social muestran que el 11 % de la población colombiana (5.950.956 habitantes) tiene más de 59 años, 55 % mujeres y 45 % los hombres; así mismo que ellas tienen una esperanza de vida de 79 años y ellos de 73, por lo que el número de personas mayores va en aumento.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que la pérdida auditiva es la discapacidad sensorial de mayor prevalencia en el mundo, pues al menos una tercera parte de la población mayor de 60 años la sufre.
Consecuencias de la pérdida auditiva
Cuando se tiene pérdida auditiva se da un daño en el oído interno, en la zona sensorial o neural. Esta pérdida es progresiva y bilateral, es decir que afecta ambos oídos. Generalmente es simétrica y está relacionada directamente con los cambios fisiológicos producidos por la edad, e inicia en las frecuencias agudas.
Pese a ser una enfermedad ligada al deterioro natural del sistema auditivo, la presbiacusia está influenciada por la genética y por factores ambientales y de riesgo como exposición al ruido, hábitos de vida poco saludables, sedentarismo y ototoxicidad. Con el paso del tiempo estos generan pérdida auditiva que se agrava por la edad, ya que generalmente estas personas no asisten a controles médicos y tardan mucho en consultar un especialista.
Según la doctora Tobar, como el principal síntoma es la pérdida auditiva, el paciente manifiesta que en ocasiones que sí oye, pero no entiende; pide que le repitan, que le hablen de frente o más despacio, lo que conlleva problemas en la comunicación con la familia, a sentirse deprimido y a optar por el aislamiento.
Con la edad, en el oído externo, el pabellón auditivo va creciendo, especialmente en los hombres. El lóbulo aumenta de tamaño, comienzan a salir vellos por fuera y por dentro, aumenta la secreción de cerumen, y la piel de la zona se vuelve más seca y áspera.
En el oído medio se producen cambios en la membrana timpánica. Se pueden presentar depósitos de calcio, causando que no vibre bien y atrofiando el músculo y los ligamentos, entre otros.
En el oído interno se evidencian esos cambios con mayor severidad, pues se tiene pérdida tanto de células ciliadas como de sensibilidad de membranas, además de alteraciones en la estría vascular.
