21 de junio de 2020

 

Sabersinfin


“En tiempos de crisis el activismo cultural independiente se potencia”.
Abel Pérez Rojas

En todo el mundo el activismo cultural independiente se ha desbordado pese al Covid-19, resistiendo a la adversidad y trazando rutas alternativas que implicarán nuevos horizontes frente al colapso del actual sistema sociopolítico y económico mundial.

En tiempos de crisis el activismo cultural suele potenciarse, ahora, frente a las medidas adoptadas para contener los efectos del Covid-19, no ha sido la excepción.

Repuestos de las primeras horas de estupor por el confinamiento, miles de creativos se volcaron a las redes sociales para compartir frases, memes, pensamientos y todo tipo de materiales -entre ellos su obra-, que sirvieran para avivar el ánimo, la esperanza y el pensamiento crítico frente a la incertidumbre de las mayorías, que incrédula veía como el confinamiento significaría el resquebrajamiento de las economías y una prueba para la salud mental individual y colectiva.

Usando las plataformas digitales se organizaron exposiciones individuales, se realizaron festivales poéticos, se distribuyeron ligas para recorrer sitios culturales en video y realidad 3D, así como acervos de bibliotecas con descargas gratuitas y consultas en línea.

Los activistas culturales hicieron honor a una de las definiciones que por activismo comprende el diccionario de la Real Academia Española: “Tendencia a comportarse de un modo extremadamente dinámico”.

Visto a la distancia y de forma sistémica, cada promotor y agente cultural se asumió como nodo de una red internacional cuyo objeto fue divulgar y crear contenidos que mantuvieran vivos los lazos como grupo.

Visibilizar esa red internacional cuyo corazón es la cultura fue una forma de contribuir con los demás, y también como una vía de resistencia individual, pues el sector cultural independiente ha sido uno de los más golpeados por los efectos y secuelas del Covid-19.

Sin prestaciones laborales y con el mercado cultural paralizado, los artistas independientes entendieron que tenían que apostarle a la resistencia propia y familiar, así como a la solidaridad comunitaria para transitar estos días aciagos.

En contraste, desde la comodidad que da un empleo seguro y las prestaciones adyacentes, el aparato burocrático cultural se refugió en el “¡Quédate en casa!”, sólo semanas después, tal vez viendo el tsunami de iniciativas independientes, empezaron a difundir y organizar algunas actividades para dar cabida al talento de su entorno.

Creativos, promotores culturales, artistas y proyectos independientes continúan en la resistencia, pese a saber que la “nueva normalidad” es una forma eufemística para decir que el Covid-19 llegó para quedarse por un buen tiempo y que la misma resistencia tendrá que acentuarse para tener cabida dentro de dicha “normalidad”.

El activismo cultural independiente exhibió, tal vez ahora más que antes, la inmovilidad y lentitud de los organismos públicos y de los burócratas del sector cultural.

Los lazos tejidos por los gestores culturales independientes que sobrevivan a la crisis del Covid-19 serán más fuertes y pasarán la prueba de futuras vicisitudes.

Quienes somos parte de proyectos culturales independientes o somos artistas que no viven del presupuesto, sabemos que, ahora más que nunca, nuestro actuar en sí, debe evidenciar los lazos que desde las esferas del poder nos someten, esclavizan y nos han atrapado en la situación que nos encontramos.

Vale la pena darse cuenta. Vale la pena intentarlo.

 

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com