
18 de enero de 2017
La Gratitud es considerada un arte que te abre las puertas de la opulencia divina, sin embargo, tenemos la errónea creencia que sólo se agradece lo bueno, lo positivo, lo que nos gusta, pero pocas veces nos detenemos a dar gracias por aquello que en la apariencia no es tan edificante o agradable, y, es que parecería de locos dar gracias por un accidente, un robo, una pérdida, el abandono, el despido de un trabajo, o una enfermedad, por ejemplo.
Desde la comprensión metafísica todas estas situaciones no son más que apariencias contrarias a la luz y la verdad, que se manifiestan en nuestras vidas porque nosotros consciente o inconscientemente las invitamos a entrar, al asociarnos con causas mentales y emocionales negativas, nos convertimos en un imán que atrae estas condiciones imperfectas, por lo tanto también hay que darles las gracias cuando llegan a nuestra vida, pero no por los aspectos negativos que puedan representar, sino por el bien oculto que ellas encierran, por la enseñanza que están trayendo a tu vida y que contribuye a tu despertar en la luz.
Ya que estas condiciones te están revelando lo que tienes que trabajar en ti, la cualidad divina que tiene una aparente ausencia en tu Cuerpo Causal.
<<Bendigo el bien en esta situación lo declaro y pido verlo>>
Hace que todo en automático se transforme, aquello que parecía sufrimiento se convierte en un gran aprendizaje, la enfermedad se convierte en salud, la carencia en opulencia, en pocas palabras, la oscuridad se convierte en luz.
Agradecer el aprendizaje que trajeron a tu vida las experiencias que has calificado como dolorosas, te lleva al camino de la sabiduría y desarrolla en ti el arte de la resiliencia.
Agradecer al que te daño porque fue un instrumento para pagar algo que tenías pendiente, y, que por fin quedó saldado, no solo para esta, sino para las siguientes encarnaciones.
Agradecer a la Divinidad por los padres físicos que te permitió escoger porque ellos cumplen el propósito correcto en tu plan de vida, comprendiendo que hicieron lo mejor que pudieron con lo que tenían, y, ofreciéndoles tu perdón amoroso e incondicional.
Agradecer a la Divinidad por los hijos que te concedió porque ellos reflejan lo que debes trabajar en ti, son como tanto se ha dicho el espejo que muestra las cualidades divinas carentes en ti, y son ellos la mejor oportunidad que la Divinidad te ofrece para modificarte.
Agradecer, es entonces otra forma no sólo de Perdón, sino también de liberación y de Sabiduría.
Agradece aún en los momento más oscuros, porque es la Gratitud, la lámpara que te mostrará el camino.
Es, sin duda, la Gratitud una de las más altas frecuencias vibratorias en el Universo.
Te invitamos a leer el maravilloso libro <<Piensa lo bueno y se te dará>> de nuestra amada Conny Méndez.
Imagen: eldespertardelcorazon.wordpress.com
Yamel Huerta.
