
27 de febrero de 2016
-La Historia Jamás Contada-
Una noche del año 2005, un adolescente se comunicó al programa SIN CENSURA, que transmitía una conocida radiodifusora local, buscando orientación profesional en un conflicto de identidad por el que atravesaba, no recibiendo de su titular más que evasivas. Esto me motivo a escribir el siguiente análisis:
Apenas el lunes pasado, volví a escuchar la petición de auxilio de un adolescente varón de 17-18 años confundido por la experiencia subjetiva de su sexualidad, tanto en deseos y fantasías como ya en impresiones de sus experiencias reales con otro hombre, mayor que él, en las que había desempeñado el papel femenino, concretamente en el contacto bucogenital (fellatio): definitivamente había confirmado que su deseo no se orientaba hacia las mujeres, como suponía.
La confusión proviene precisamente del conflicto entre las expectativas sociales, aprendidas y las exigencias del propio yo: por una parte, todos vamos interiorizando imágenes de una convivencia cada vez más intensa con mujeres, que culmina con la intimidad sexual, que se da por inevitable en algún momento y, por lo mismo, no es motivo de mayor preocupación. Pero por la otra, comienzan a hacerse presentes imágenes cargadas de excitación de "estar con otro hombre", las que no se tarda en empezar a evocar deliberadamente por el placer que provocan.
Pero de la excitación y, frecuentemente, la satisfacción autoerótica con estás imágenes, se pasa a sentir la urgencia de tener este tipo de relaciones, de materializar lo que hasta entonces había sido una fantasía. A partir de aquí tiene lugar un desprendimiento del género aprendido, cuando el "complejo de la virilidad" que se había ido trabajosamente formando, comienza a sentirse ajeno, quedando al descubierto, en su lugar, la predisposición femenina ("the woman within").
Se inicia entonces el doloroso proceso de ELEGIR entre dos estilos de vida: uno convencional (straightforward) y otro todavía por construir y del que hasta la fecha ni siquiera se han establecido sus elementos constitutivos, haciendo imposible cualquier orientación oportuna en este sentido, a pesar de 25 años o más de sexología "liberal".
En esta situación y ante la indefinición de objetivos, se intenta ocasionalmente ponerse al día en cuanto a logros (hetero) sexuales, sin lograr engancharse en este estilo de vida, sintiendolo siempre más como una carga que como un placer, con un alto nivel de stress e incluso angustia ante un contacto heterosexual inminente.
Y así se va derivando hacia un estilo de vida en que, si bien ya se incluyen las relaciones sexuales (ocasionales) con otro(s) hombre(s), no se ha abandonado aún la ideología heterosexual. Con los inevitables conflictos entre ésta y la vida subjetiva REAL del individuo.
Imagen: cinegayonline.org
Fernando Acosta Reyes (@ferstarey - es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño, SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.