22 de enero 2016

-La Historia Jamás Contada-

Charles Hoy Fort fue un pintoresco personaje neoyorkino que dejó una huella indeleble entre los amantes de lo extraño, al devolver éste al terreno de lo cognoscible, del que había sido expulsado por el racionalismo mecánico que dominó el pensamiento ilustrado del siglo XIX, cuyos más acabados exponentes serían los legendarios detectives creados por el norteamericano Edgar Allan Poe y el inglés Arthur Conan Doyle, a quienes bastaba aplicar la “razón” para que cualquier indicio de su presencia se esfumara “como por arte de… pluma”, pues las cosas no suelen ser tan simples en la terca realidad.

Una vez exorcizado el demonio de lo extraño, todo volvía a la “normalidad” y cualquier caso podía explicarse recurriendo a unas cuantas cosas conocidas, medidas y clasificadas por la ciencia positiva, el supremo fetiche de la época, pues no quedando ya nada por descubrir, sólo era cuestión de aplicar lo conocido.

Pero resulta que este Fort se dedicó a extraer de las fuentes más “correctas” –straightforward- posibles, como periódicos respetables y muchas publicaciones científicas, toda suerte de notas extrañas, que difícilmente podían explicarse con el conocimiento de entonces… o de ahora, para plantárselas justo en la cara a una autosuficiente y –diría yo- un poco soberbia comunidad académica, no dejando a ésta otro recurso que filtrar con mucho más cuidado los datos que introducía a sus ficheros y eventualmente aparecerían en sus comunicaciones, no fuera que este molesto individuo localizara más perlas y le armara otro collar. (Anteriormente no se ejercía censura previa sobre este tipo de información, pues todo científico que se respetara lo hacía por sí mismo, a fin de “no caer en el error”, corporativamente hablando.)

Así que la investigación forteana comienza propiamente donde la oficial se detiene o desvía, pues parte de la sospecha –recurrentemente confirmada- de que el propósito de ésta es cubrir –con palabrería, falsas evidencias y similares- más que mostrar lo que definitivamente no encaja en la imagen aceptada del Universo, la naturaleza, la sociedad, etc. (Pero no sólo ocurre con la oficial, sino también mucha de la “herética”: recuerdo de mi infancia lo decepcionante que resultaba el programa UN MUNDO NOS VIGILA, que pasa por ser el primero en  la televisión que abordó abiertamente esta temática.)

La actitud y metodología de Charles Fort pronto hicieron escuela alrededor del Mundo, con varias generaciones de investigadores forteanos que han aportado algunos de los análisis más lúcidos y sobrecogedores sobre este aspecto extraño –weird- de nuestro planeta, que con todo y ser cotidiano, la mayoría ni siquiera se percata por seguir atenida a la versión oficial gubernamental o mediática.

Pero más allá de rastrear fenómenos, objetos y criaturas misteriosas, cabe preguntarse qué haría una cantidad suficiente de este tipo de investigadores de abocarse a resolver tantos “misterios” más cercanos, de naturaleza humana, que los encargados oficiales han dejado perderse en el limbo de la incertidumbre...

Imagen: idegenzona.blog.hu

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey - es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño, SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.