LA EDUCACIÓN EN MÉXICO: ¿UN FACTOR DE DESIGUALDAD?
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1.3 Implicaciones de la defensa de la igualdad y la lucha contra la desigualdad en educación

 

De la educación se espera que potencie la igualdad entre los individuos y el bienestar para las sociedades que la procuran [8]. Lo primero pretende alcanzarlo la educación mediante un ofrecimiento parejo de oportunidades educativas básicas. Éstas proveerán a los individuos de las habilidades y conocimientos fundamentales o suficientes que les permitirán acceder al saber humano en su conjunto, según los intereses y necesidades de cada uno, contribuyendo así a atraerles los beneficios que esto pudiera comportar. La garantía (constitucional) del acceso igualitario a la educación, al menos en sus niveles básicos y obligatorios, también permitiría a los individuos integrarse posteriormente a la educación técnica o superior para así, a través de la misma, lograr movilidad social.

     La educación, vista como una condición de mejoramiento de calidad de vida de los individuos y de la sociedad en su conjunto, así como su fuente de bienestar, significa para los individuos que pueden acceder a través de ella a la posibilidad de vivir una vida mejor, contribuyendo al mismo tiempo al progreso y mejora de la vida de la comunidad. Esta ha sido la perspectiva oficial de la educación, y por ello las políticas educativas, en sus planes de desarrollo nacionales, han defendido y promovido la igualdad educativa.

     Propiciar condiciones desiguales en el ámbito educativo equivaldría, por el contrario, a favorecer las condiciones que mantienen la desigualdad social y económica, factor que contribuye, como ningún otro, a mantener un estado (y  <<Estado>>) de injusticia social.

     Además, si tomamos en cuenta que la región de América Latina y el Caribe, contexto geográfico-cultural más afín y cercano a nuestro país (más cercano y afín que aquel contexto de países ricos, industrializados y superdesarrollados del Norte, con los que, a pesar de nuestra realidad, se intenta emparentar a México), es la región más desigual e inequitativa del planeta, entonces el promover y defender la igualdad (y combatir la desigualdad) en términos educativos, no es sólo una oportunidad de bienestar y desarrollo para México, sino para Latinoamérica en su conjunto [9]. Y no hacerlo, representaría para nosotros –para México y para Latinoamérica- el peligro de seguir siendo una región política y económicamente dependiente de las potencias del norte y de los emporios financieros y comerciales transnacionales.

Dentro de este panorama, ¿cómo ha enfrentado México la desigualdad en sus políticas educativas?

2. La realidad educativa

 

2.1 La educación y la igualdad- desigualdad en las políticas educativas en México

 

El artículo 3° de nuestra constitución asienta que todo individuo mexicano tiene derecho a recibir educación. En su inciso A), este artículo señala además que la educación será democrática, lo que significa que promoverá “un sistema de vida sustentado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”. A fin de contribuir a la convivencia humana, en el inciso C) del artículo 3° señala que la educación que imparta el Estado ha de robustecer en el individuo el interés de preservar, entro otros valores, la igualdad entre todos los hombres, evitando justificar o implantar privilegios de cualquier índole. Para cumplir con estos objetivos educativos, el Estado se arroga el derecho de determinar los planes y programas de estudio de la educación básica (preescolar, primaria y secundaria).

     La importancia que tiene la educación en el mejoramiento de las condiciones de vida del país y sus habitantes comporta la necesidad de reconocerla como un , al menos en sus niveles básicos. Esto quiere decir que debe ser proporcionada por el Estado, sobre todo en un país cuyo desarrollo económico está aún en proceso [10]. Por ello la política educativa ha sido parte de la política social (pública) de los gobiernos.

     Reconociendo la necesidad de hacer de la educación un bien publico, desde 1921, con la creación de la SEP, las políticas educativas mexicanas referentes a la educación básica han sido organizadas e instrumentadas desde y por el Estado [11]. En todas ellas, la preocupación por generar igualdad desde la escuela, y combatir así la desigualdad persistente en el país, ha sido uno de sus principales objetivos. Esta preocupación se ha traducido, entre otros, en términos de cobertura. Así, desde los primero años de la postrevolución hasta la década de los años ‘80’s, uno de los objetivos considerados inaplazables por sistema educativo mexicano fue llevar educación a todos, es decir, ampliar la cobertura educativa a todas las regiones del país para que a nadie se le negara o le fuera imposible el acceso a la escuela [12]. Con ello, plausiblemente, todos tendrían acceso igualitario a una de las instancias (la escuela) que procura la justicia social, entre cuyos objetivos está combatir la desigualdad.

     Con el mismo tenor a favor de la igualdad, el Programa Nacional de Educación 2001-2006, elaborado por el primer gobierno no priísta en nuestro país, lleva incluso un subtítulo que nos sugiere la importancia de la igualdad en educación: “Por una educación de buena calidad para todos”. El punto dos de la primera parte del Programa, incluye apartados especiales relativos la equidad de la educación, donde equidad se entiende más o menos en términos de igualdad [13].

 

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