19 de enero de 2015
Sólo el egoísmo tiene patria. ¡La fraternidad no la tiene!
Alphonse De Lamartine
Liberté, égalité, fraternité (Libertad, igualdad, fraternidad), esta divisa encabezó la revolución francesa en 1789 pero no llegó a adquirir carácter oficial por ser uno de entre muchos otros lemas utilizado por los revolucionarios. La historia nos dice que debido al estado de guerra en la que se encontraba de forma permanente Francia, se solía emplear la fórmula ¡Liberté, égalité, fraternité, ou la mort! (¡Libertad, igualdad, fraternidad o la muerte!), expresión que también fue abandonada por evocar reminiscencias de terror.
Fue en el siglo XIX, que esas tres palabras se convirtieron en el grito de liberales y republicanos a favor de la democracia y del derrocamiento de gobiernos opresores. Los revolucionarios de la insurrección francesa de 1830 retomaron el lema Liberté, égalité, fraternité, sin que la Monarquía de Julio lo adoptara. La divisa fue establecida por primera vez como lema oficial del Estado en 1848. Se prohibió durante el Segundo Imperio, pero en la Tercera República francesa se adopta como lema oficial del país en 1880.
Cada una de esta palabras, con el significado de: a) Libertad: Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos; b) Igualdad: Conformidad de algo con otra cosa en naturaleza, forma, calidad o cantidad y c) Fraternidad: Amor entre hermanos o entre quienes se tratan como tales; se imprimió en el espíritu de los franceses.
La Revolución Francesa significó el triunfo de un pueblo pobre, oprimido y cansado de las injusticias, sobre los privilegios de la nobleza y del estado absolutista, recordemos que “los campesinos, saturados de injusticias y de hambre, se dirigen violentamente a la Bastilla, símbolo del régimen absolutista, donde funcionaba como cárcel de los opositores al sistema de gobierno, y la toman por la fuerza. Esta demostración atemorizó a los partidarios del antiguo sistema, y sirvió para inclinar la balanza en favor de los revolucionarios, desplazando así del poder a los nobles y partidarios del absolutismo”.
Los diputados, decidieron eliminar los privilegios de la nobleza, obligándoles a pagar impuestos. Pocos días después la asamblea dicta la “Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano”, esta proclama se transformó en la síntesis de las ideas revolucionarias, basadas en tres banderas: libertad, igualdad y fraternidad.
Lo ocurrido en los últimos días en París, nos hace reflexionar profundamente: el atentado terrorista en contra del semanario francés Charlie Hebdo, en donde dos hombres entraron armados a las oficinas de dicho semanario causando la muerte de doce personas, mientras que otras once resultaron heridas. Paralelamente, otro individuo que había atentado en Montrouge, matando a un policía, llevó a cabo una toma de rehenes en una tienda judía cerca de Porte de Vincennes. Horas después, y de forma casi simultánea, las fuerzas del orden intervinieron en ambos escenarios. Todos los sospechosos fueron abatidos y cuatro rehenes fallecieron, todos judíos.
Así mismo, es inconcebible el ataque a tres mezquitas: sin víctimas y el ataque a un diario alemán, también sin víctimas. Todos estos incidentes constituyen el mayor acto de terrorismo en Francia desde el 18 de junio de 1961, cuando 28 personas murieron en un atentado a un tren realizado por la Organización del Ejército Secreto durante la guerra de Argelia.
El pueblo francés como reacción a los recientes atentados, se manifestó públicamente saliendo a la calle, de tal forma que más de 3.7 millones de personas participaron en las marchas del domingo 11 de enero en Francia, en ellas se rindió homenaje a las víctimas de los ataques ocurridos en los últimos días. Un portavoz dijo que “entre 1.2 y 1.6 millones de personas marcharon en París, y que unas 2.5 millones se manifestaron en otras ciudades francesas”.
Lo ocurrido en Francia, cuna de los principios de libertad, igualdad y fraternidad, que hoy se recogen como derechos garantizados por la gran mayoría de constituciones en el mundo, es realmente preocupante ya que ninguna diferencia de ideas justifica cualquier atentado y menos actos como los que hemos visto en los últimos días y que seguramente se podrían replicar en otras partes del orbe, o no lo cree así amable lector.
Jorge Rodríguez y Morgado (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es catedrático universitario, conduce:ConoSERbien en Sabersinfin.com