10 de octubre de 2014
- La Historia Jamás Contada -
Cuando hace ocho años mi amigo Abel Pérez Rojas me invitó a la presentación de su página de Internet, me pareció en ese momento un proyecto oportuno en un medio…, mejor dicho, DOS, cada vez más alejados de la Academia como tal: esta Ciudad, que aún con sus Mil y Una Universidades, no se distingue –su población- por el amor al conocimiento en general y la Cultura en particular y también la Red misma, no por lo que ofrece, universalmente variado, sino porque lo más consultado en este rubro es lo estrictamente necesario para cumplir con las tareas escolares e inmediatamente desecharlo.
Siete años después, cuando volvimos a encontrarnos, me dio la sorpresa de que su página se había transformado en Radio –también por Internet-, que me pareció genial, pues es lo que soñamos todos los que de alguna manera nos dirigimos a un público: docentes, conferencistas, artistas, promotores culturales, periodistas y hasta políticos –aunque por otras razones-. Y es que las emisoras convencionales, incluyendo las institucionales, como las gubernamentales y universitarias, son excesivamente cerradas y estrechas de criterio, siempre oscilando entre su necesidad cuantitativa de audiencia y las exigencias –o caprichos- de sus patrocinadores o directivos, que los lleva a descontinuar un programa exitoso si les parece “políticamente incorrecto”.Así sucedió con el programa en que nos conocimos Abel y yo hace más de diez años. Uno que había durado ya doce, pero en cuanto empezamos a diversificar su temática con cosas “atrevidas” como política, erotismo, religión y lo extraño –los cuatro temas (dis)favoritos de la censura- y asumimos una actitud más crítica, la red informal de poder en la estación “convenció” a la Presidenta del Consejo de echarnos. ¡Allá ellos y su provincianismo!
Ya en Sabersinfin en diciembre pasado, Abel me mostró su portada. Me llamó la atención la variedad de tópicos, que indicaba, más que un responsable de programación, todo un equipo de radioastas activos en su campo, garantizando una buena calidad en sus contenidos. En cuanto a éstos, los primeros en que me fijé fueron los “prohibidos” de sexualidad y terror; luego los correspondientes a mis preferencias profesionales o académicas, como música y psicología y finalmente otros que me dejaron intrigado, por no saber a qué se referían.
En cuanto me integré como comentarista asociado, me sentí en mi elemento, sobre todo por lo anticonvencional de los temas. Y cuando Abel me propuso escribir… Bueno, esto me ha venido gustando cada vez más, pero no tenía donde publicar. Ahora lo hago dos veces por semana y sin ningún tipo de filtro o selección previa de tema o enfoque, incluso muy crítico, que es parte de mi estilo.
Por esto pienso que Sabersinfin, en su evolución, ha venido definiéndose como un sitio DIVERSO, en el doble sentido de diferente, atípico y también por estar constituido de una diversidad de performers con su muy particular punto de vista y forma de expresarlo, una especie de Academia abierta que buena falta hace en un medio donde los temas que realmente importan a la gente, suelen NO incluirse por sistema en las Instituciones educativas formales.
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