Francisco Garzón Céspedes entrevista a *Renée Ferrer/Paraguay
Publicado en Sabersinfin.com: 27 de septiembre de 2014
–¿Cuál es su personal definición de la poesía como arte, como literatura? Si ha reflexionado respecto al escribir poesía para la niñez, ¿añadiría algo en específico a su respuesta, a su definición?
La poesía como arte integra ese gran universo de la estética utilizando el concepto instrumento. De todas las artes la poesía es la que se vuelca a meditar sobre los grandes temas de la condición humana, poetizando el universo, el mundo, la gente o el individuo, las diversas dimensiones de la realidad y de la imaginación, los sentimientos más puros y los más denigrantes, el horror o la plenitud, valiéndose de la palabra: el concepto. A partir del algo intangible como el verbo la poesía crea mundos posibles y recrea los ya existentes. Así como la pintura utiliza la línea y el color, la poesía se basa en el verbo y en los silencios.
La poseía como literatura es el manejo estético de la palabra, se sustente ella en la métrica tradicional o en el verso libre, en la metáfora y los diferentes recursos poéticos o en el lenguaje directo y coloquial; la poesía canta siempre a partir de una emoción que oficia como detonante de la expresión poética. La poesía es el lenguaje de la exaltación del amor y del deseo, de la vida y sus senderos, de la soledad y de la muerte; es la denuncia ante el horror y la injusticia; es el rescate del instante fugitivo para salvarlo del olvido, dándole una existencia perdurable.
Cuando escribo para la niñez tengo en cuenta el tratamiento especial del lenguaje y la temática apropiada para un lector de delicada sensibilidad y gran poder de observación. Me alejo del concepto de poesía infantil como un subgénero de la poesía, de la utilización del diminutivo, a no ser que trasmita una pizca de ternura, y ciertamente les presento a los niños un desafío lexicográfico, además de imaginativo. Cuantos más vocablos manejen, más amplio será su mundo. Cuantos más conceptos asimilen más profunda será su comprensión. El gran desafío para el poeta que escribe para la infancia es encontrar ese punto medio entre lo que es adecuado para la mente y la sensibilidad de un niño y el esfuerzo que el texto le demanda.
–¿Por qué escribe poesía?
No podría pensarme sin la poesía. Fue el primer género al cual ingresé, ya de niña, sin una determinación previa de llegar a ser poeta. Era algo natural en mí. Mi mente se concentraba en las palabras a partir de mis sentimientos, de mi visión de la realidad, mi crítica del mundo. Es el género con el cual me siento más identificada. Me fascina la poesía como una operación matemática, como una obra de Bach tan minuciosamente perfecta, como una recreación de todo a partir de la palabra, como el ejercicio intelectual de desentrañar el sentido de las metáforas. Los poemas son como edificios de palabras, con cimientos, espacios, paredes que limitan, ventanas que liberan, aire, luz, silencios, proporciones, donde cada palabra es irremplazable y cumple una función con respecto al tema y a la concepción del poeta sobre ese hecho determinado, esa felicidad o esa barbarie, ese momento fugaz, ese demorarse en el deseo, y así se podrían ir citando hasta el infinito las múltiples facetas que tiene la realidad o el inconsciente, la vigilia o el territorio de los sueños, el binomio de Eros y Tánatos que enmarcan vida y muerte, el misticismo y la plenitud frente a la divinidad.
–¿Cuándo escuchó un poema por primera vez? ¿O cuál es el primer poema que recuerda haber escuchado? ¿Dónde? ¿Se lo dijeron en voz alta o se lo leyeron? ¿Quién? ¿Tuvo una relevancia especial para usted? ¿En su infancia le decían diferentes formas de la poesía? ¿Cuáles?
De yo chica, tal vez de tres años, recuerdo las canciones infantiles que me cantaba mi madre, tales como "Por un blanco caminito de las nubes / ya vendrán los Reyes Magos hasta aquí.." o los villancicos de Navidad, como "Noche de paz, noche de amor....". Recuerdo un poemita que nos decían en la escuela pública República del Perú y en otras también. "En el cielo las estrellas/ en el campo el Amambay / y en el medio de mi pecho / mi querido Paraguay". En la escuela primaria leíamos poemas en los libros de Concepción Leyes de Chaves, pero no recuerdo puntualmente ninguno. Lo que realmente recuerdo de la infancia es la lectura de los cuentos de los Hermanos Grimm, Charles Perrault, y Hans Cristian Andersen.
Las canciones infantiles las escuchaba cuando mi madre me hamacaba en el sillón para dormir, o cuando nos cantaba a los hermanos juntos. Los villancicos en las nochebuenas de mi infancia. Las rondas infantiles en la escuela primaria. Generalmente cantaba mi madre, o leía la maestra. Cuando mayorcita los poemas los leía yo misma en los libros de lectura de la escuela.
El contacto de la música a través de mi madre fue muy importante en mi vida y en mi creación literaria. Ella era uruguaya y solía recitar poemas gauchescos de un poeta cuyo seudónimo era El Viejo Pancho. "Clavel del aire que alegras / el mojinete del rancho / ... / qué diréis cuando una noche no me sintáis carraspeando / ... También le gustaba escuchar música clásica, la que me gustó desde chica. Tengo un poema “Nocturnos”, estructurado sobre la música de Federico Chopin y Enrique Granados que seguramente tienen algo que ver con esa influencia. Lo mismo mi admiración por la música de Juan Sebastián Bach, "su genio matemático de estructura sonora" me ha dejado huella.
En la infancia la poesía me llevó principalmente a través de las nanas y rondas infantiles. Más tarde a través de la lectura en la escuela.
Los primeros poemas de mi adolescencia fueron las rimas de Gustavo Adolfo Becquer y los poemas de Amado Nervo. Alfonsina Storni, Delmira Agustini, Juana de Ibarburu, Gabriela Mistral, Pablo Neruda. También Rubén Darío y posteriormente la generación del 27.
Más tarde mi madre se acordó una tarde de un poema que había aprendido de jovencita. Lo recordó completo en un momento dado y lo recitaba has- 12 ta poco antes de morir "Tenía tantas cosas que decirte / tenía tantas palabras buenas que contarte al oído / pero nada te he dicho de tanta fantasía y tanto amor / y ahora es tarde y ya te has ido / ...
–¿Cuál es el poema cuya lectura más le ha impresionado? ¿Por qué? ¿Cuándo leyó poesía por primera vez y que recuerda al respecto?
De esos primeros poemas leídos en la escuela recuerdo alguno sobre la madre, el árbol, la patria, pero no retuve los versos ni los autores, pero si la impresión de haberlos leído y la lástima de no recordarlos ahora. De adolescente me hubo de impresionar inmensamente el poema "Sí" de Rudyard Kipling, que considero y acepto como un credo personal, una manera de verme en el mundo y mi existencia y un modo de valorar a los demás, según estos parámetros.
Sé que hay dos traducciones o tal vez más, pero la que yo conocí fue la mejor que termina: "Si triunfos o desaires no menguan tus ardores / y por igual los tratas como dos impostores / lo que existe en el mundo en tus manos tendrás / y además, hijo mío, un hombre tú serás".
Creo que de este primer contacto con la poesía, me ha quedado el gusto por la poesía conceptual, la humildad ante los triunfos y la calma frente al fracaso, la constancia de perseguir un ideal independientemente de los resultados que se puedan obtener a nivel de éxito o fama. De este poema parte mi decisión de creer en mí, no como algo sobrevalorado, sino como una persona que enfrenta los embates de la vida como se enfrentan las tormentas previas a la salida del sol, a la calma, y a la serenidad que definitivamente nos embarga luego de una gran desilusión.
Independientemente de este poema que fue mi norte y mi imperativo categórico, he leído mucho las rimas de Gustavo Adolfo Becquer, las que han impregnado mi poesía de musicalidad, una requisito para mí indispensable en poesía, sea esta escrita a la manera tradicional o en verso libre, incluso utilizando la escritura automática, o los poemas muy breves. Otra poesía que me influyó bastante es la de Miguel Hernández, sobre todo un poema que no recuerdo como se llama, que en uno de sus versos dice: "perro sembrado de jazmín calzable". Este fue mi primer contacto consciente con la metáfora y la raíz de mi utilización permanente en mi poesía. Pude ver al perro acostado al lado de un pie blanco como el jazmín, calzado y apoyado sobre el cuerpo del animal, e imaginar a la mujer poseedora de ese pie níveo en actitud meditativa en compañía de su perro, tal vez a la tarde, tal vez pensando en el amado, presente en la vida como una estampa que el poema ha salvado del olvido.
–¿Cuál es la representación en específico escénica de un poema, de una obra originalmente poética, una no teatral, que más le ha fascinado?
¿Por qué? ¿Y/o cuál la obra de teatro poético que más le ha fascinado?
Hace años estuve en el Festival de Poesía de Medellín. En aquella ocasión, antes de llegar a la ciudad cuna del Festival, participé de una lectura escénica de poesía en el Teatro Colón de Bogotá, conjuntamente con Antonio Colinas y otros dos poemas. Recuerdo que la escenografía, el decorado, la puesta en escena, que finalmente la hicimos nosotros mismos y nuestras voces, fue una experiencia muy intensa de dar y vivir la poesía.
Otra ocasión en que experimenté la poesía escenificada fue en la Sala Moliere de la Alianza Francesa de Asunción, en la que ofrecí un recital denominado "Antología a Viva Voz". Un círculo de rosas rojas, un atril fuera de él y un micrófono era toda la escenografía ideada personalmente. En el medio de ese círculo de flores me paré vestida de negro, con un chal “bordeau” al cuello, y empecé a decir los poemas seleccionados de memoria. El último poema fue "Fecundación", parte del "Tríptico del amor" que integra el libro Nocturnos, cuyos poemas siguen la estructura de los “Nocturnos” de Federico Chopin, en este caso el Nocturno No.2.
Los Nocturnos de Chopin generalmente están divididos en tres secciones, en una estructura A B A, el poema está ideado de acuerdo a esa disposición, siendo la primera y la tercera partes (A) iguales, y la segunda (B) diferente, tal cual la música. Con ese poema finalicé el recital. La música comenzó y en el momento indicado sumé mi voz, respetando las frases musicales y los silencios, de tal manera que música y poesía fueran juntas. El libro Nocturnos fue un experimento: lograr la simbiosis de música y poesía sin que ninguna de las dos prevalezca sobre la otra. Difícil, porque a la libertad de la música se le agrega el concepto, la palabra que sigue la cadencia y las pausas de esa música.
El día de la presentación de libro Nocturnos, la pianista Marta Geymar y yo ofrecimos un recital, ella al piano, yo parada a su lado. También en este caso se puede decir que la poesía llegó a público en un lenguaje escénico de integración de las artes que combinaba música, palabra, presencia de actores y escenografía. Si bien grabamos uno de esos recitales, todavía tengo la esperanza de grabar el libro completo en un estudio de gran calidad. Sueños que se deben soñar con fuerza para que se hagan realidad, como dijo alguien.
Creo que la poesía debería volver a la oralidad y/o a la expresión en voz alta expresiva para lograr una mayor comunicación con el público, pues esa interacción entre el poeta y el espectador ayuda enormemente a la compenetración de ambos y al disfrute del arte poético.
–Si tuviera que indicar siete puntos indispensables a los que debe responder como arte literario un poema o un libro de poemas, ¿cuáles señalaría?
Según mi criterio, para que un poema sea considerado arte literario debe cumplir ciertas exigencias: 1. La intención estética aunque los temas elegidos no sean precisamente bellos. Naturalmente hay temas fronterizos con la hermosura y otros terriblemente fuertes, pero no por eso impedidos de trasmitirse con un lenguaje estético. La dictadura es horrible, sin embargo, se puede decir:
"¡Oh, treintenaria noche, / no acabas de amanecer! / El duelo de tus estrellas / imparte aún / su maldición postrera! .../ ¡Todo es opaco en los trascuartos del inventario / dolo, / herida, / cicatriz /, recuerdo!". 2. La música interior, lograda mediante la acentuación y la métrica, aunque el poema esté escrito en verso libre. Naturalmente los endecasílabos tienen música, pero también hay que buscarla en algo más libre como "Toma una escoba / y entra en mi corazón. / Barre cumplidamente sus paredes, / no importa si sus briznas se trancan en mi piel. / Insiste. / Baldea hasta el último vestigio de ternura / y déjalo aséptico / para el olvido." 3. Un final contundente que cierre el poema y remate la idea desarrollada en el texto poético, es un buen final. En el poema "Llamada", dedicado a Rubén Bareiro Saguier, gran exiliado, "la tierra llora la voz de su palabra silenciada", pero termina con una rotunda exigencia: "Soy tu madre / y te quiero aquí, conmigo, / sin réplica / o demora, / porque sin ti soy una vida / atrozmente incompleta". 4. Un buen desarrollo de la idea que inspira el poema le da coherencia, aunque éste no sea precisamente lineal. 5. La utilización de la metáfora, aunque no todos los buenos poetas la utilizan, trasforma los versos en enigmas que agregan misterio, belleza y desafío a la inteligencia del receptor del poema. 6. Naturalmente es indispensable un excelente manejo del lenguaje, a no ser que el poeta intencionalmente quiera utilizar un idiolecto. 7. Todo poema creo que parte de una emoción, de una concepción personal del poeta sobre el mundo o un hecho histórico, sobre una circunstancia, sea feliz o trágica, sobre su propia vida o la de los demás, pero esa emoción debe serenarse antes de escribir el poema. Cuando llega el momento de la creación la inteligencia del poeta tiene que estar al servicio de sus sentimientos, ideas, denuncias o alabanzas, oraciones o maldiciones. El universo entero es poetizable. Cada poeta elige el tono de su voz, la crudeza o delicadeza de su expre-
sión, según lo crea conveniente, pero siempre debe primar la inteligencia y el cálculo para que ese edificio de palabras, esos mundos posibles o denunciables, no sean un mero torrente sin cauce.
–¿Cómo describiría los pasos más presentes en su proceso creador de un poema o de un libro de poemas? ¿Método de creación?
Tengo muy pocos poemas que han nacido de una inspiración instantánea y salido como si hubieran sido dictados. No es mi sistema realmente, aunque me ha pasado con "Plegaria de un niño" y con "Paso", un poema para la infancia escrito luego del nacimiento de mi segundo hijo y de un silencio poético de siete años. Por lo general tengo una gran impresión o una idea que da origen a un poema. Pero la mayoría de mis libros han sido escritos sobre un tema específico, y los poemas incluidos forman una constelación alrededor de este. Por ejemplo Hay surcos que no se llenaron es un poemario netamente de amor. Desde el cañadón de la memoria, se centra en la Guerra del Chaco y mi posición pacifista: "No importa que las guerras tengan nombre, / siempre serán un llanto y un silencio / ...". En Sobreviviente se poetiza sobre la catástrofe nuclear que acaba con la vida en la tierra, desde la óptica de un último sobreviviente que espera la muerte en posición fetal. Viaje a destiempo está escrito luego de la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner, por eso le llamé a "destiempo". Si bien mi novela Los nudos del silencio, apareció antes éste se publicó después. Las cruces del olvido, está escrito "En el nombre del Marzo paraguayo", una masacre de ocho estudiantes y obreros en la Plaza del Congreso, que le valió el juicio político y la destitución al presidente Raúl Cubas. Itinerario del deseo, es un poemario prioritariamente erótico, inspirado en el deseo. Campo y cielo, reúne poemas infantiles sobre la campiña paraguaya. Las moradas del universo, poemas sobre el universo, la pluralidad de mundos habitados, y las múltiples existencias por las que pasa el ser humano antes de llegar a la Luz, al encuentro con el absoluto, a la perfección moral e intelectual (me valió el Premio Nacional de Literatura 2011). Ignominia, mi último libro publicado se refiere al Holocausto. Fue escrito después de una visita a AuschwitzBirkenau y está dividido en dos partes: I. Tras las huellas del Holocausto, centrado en las circunstancias de las víctimas, los guetos, los viajes en tren, los campos, las cámaras de gas, los crematorios. Y la segunda parte: II Salmos, que reúne 19 salmos en los que se intenta un encuentro con Dios. Cuando estuve en Auschwitz, y vi las chimeneas me negué a aceptar que la vida de tan- 18 tos millones de personas, judíos, gitanos, homosexuales, testigos de Jehová, prisioneros políticos, y enemigos del nazismo tuvieran ese final: ser nada más que una humareda que se dispersa en el espacio. No. No lo acepto. A través de la poesía los he convertido en una peregrinación de almas que viajan hasta la Luz, hasta el encuentro con la divinidad y el reencuentro con los seres queridos. No acepto que una madre a la que le han arrebatado un hijo para matarlo en su presencia, no lo vuelva a encontrar más allá de la muerte.
Mi manera de concebir la poesía es más como un todo relacionado con una circunstancia, ya sea histórica o personal, que escribir poemas sueltos, aunque también tengo libros de este estilo.
En cuanto al libro Nocturnos el método de creación fue diferente. La idea surgió de pensar la posibilidad de escribir poesía a partir de la música, y no lo contrario, que es más común. Entonces me puse a escuchar la música de Federico Chopin, el poeta del piano, y seleccioné los Nocturnos y el Estudio No. 3, como adecuados.
Como no leo música, grafiqué los sonidos: los graves con trazos fuertes, los agudos con trazos más suaves, los pianísimos como espirales, los andantes como olas, los silencios con espacios, la estructura como ABA, o ABC. Los poemas son 13. Los primeros están agrupados en cuatro trípticos: “Tríptico del Amor”, “Tríptico de la Maternidad”, “Tríptico del Tiempo” y “Tríptico de los Enigmas”. El último poema se titula "La maja y el ruiseñor”, está inspirado en la obra de Enrique Granados "Quejas" o "La maja y el ruiseñor", y es una alegoría de la reconquista española y la finalización de la dominación árabe en España. Primero se queja la maja, España. Al final le contesta el árabe: "No temas / amada, / ya. / Paraíso de mis sueños. / Mi aleteo no volverá a desflorar tu corazón. / Me iré como el viento temeroso de la aurora, / como los jazmines después de florecer. / Antes de que cante la alondra / me habré ido. / Pero en ti cantará / hasta que muera el tiempo / la diadema de agua / que te ceñí en la
frente.
–En cuanto a su trabajo poético: ¿Privilegia la categoría dramática o la humorística? Y de los géneros o formas: ¿Cuál prefiere? En los dos casos: ¿Por qué? ¿Cree que su obra se enmarca en un estilo o en varios estilos determinados?
En mi trabajo poético privilegio la vena dramática, conceptual, filosófica y mística. De los géneros prefiero el poético que es lo inicialmente mío, pero ingresé en la cuentística y la novela en la década de los 80, al sentir que había situaciones que se prestaban más al lenguaje narrativo que al poético, a pesar de que mi prosa está mechada con ráfagas de poesía.
En cuanto a la forma. Escribí poesía con la métrica tradicional, sonetos alejandrinos, endecasílabos, sonetos a la manera de Shakespeare, tercetos, y poemas pareados, pero también incursioné en el verso libre, aunque acudiendo a la combinación de diferentes metros y palabras sueltas, versos muy cortos. Escribir poesía tradicional es una operación matemática, no sé quien lo dijo, y me encanta ese desafío. Pero el verso libre te da justamente más libertad de combinaciones en cuanto a las palabras, pues no demandan una forma fija, y puedes dejar hablara tu interior con más soltura.
–¿Cuál es, o sería, su postura frente a un director que planteara dirigir una de sus obras poéticas en el teatro o en el cine –caso de que esto procediera–, o incluirla de algún modo –uno de sus poemas, por ejemplo– en una representación escénica o en una película? ¿Espera que las características esenciales de su texto poético o textos, y sus intenciones más expresas, sean respetadas en su totalidad, o no le importaría que su obra poética elegida fuera fragmentada, y/o se le cambiara el género al ser dicha, y/o se tomara su poema o libro de poemas sólo como punto de partida y fuera reinventado?
Me gustaría que un director se interesara por una de mis obras poéticas para ser llevada al teatro o al cine, o incluyese alguno de mis poemas, pero también me gustaría que el texto fuera identificado como mío, y no sé si, en el caso de incluir solo un poema, esto pudiera dejarse bien establecido.
Si sucediera el caso de que un texto narrativo se lleve a escena o al cine me gustaría que se respeten en lo posible los diálogos, pero sé que el lenguaje literario es una cosa y el guión o la obra teatral es otra. Me ha pasado con mi obra teatral La colección de relojes que el director Arturo Fleitas propusiera desdoblar a la protagonista en ella y su alter ego, de otro modo a como yo hice en la obra para que la misma actriz se manifestara en la vida misma y monologara en su vida interior. Finalmente acepté la propuesta, porque fue realmente muy bien planteada y se respetaron los parlamentos. Recuerdo que Arturo me dijo "La obra es tuya, la puesta es mía". Todo depende de los resultados. En este caso la puesta fue muy buena.
No me gustaría que un libro mío se tomara como punto de partida para reinventarlo en forma escrita, y que a partir de una idea personal se lograra la re-escritura de otro texto. Incluso en las traducciones, prefiero la mayor fidelidad posible al texto original, aunque sé muy bien que las buenas traducciones no son literales. Pero cuando la poesía se pasa a un lenguaje teatral o cinematográfico naturalmente existen cambios necesarios que el poeta tiene que considerar.
–¿Qué clase de crítica desearía recibir respecto a su creación poética? ¿Considera que es la que usted en lo fundamental ejerce, en público o con usted a solas, y/o por escrito, al valorar la obra de otro? ¿Qué le gustaría expresar del público lector? ¿Qué le gustaría expresarle al público lector? ¿Y a los lectores de poesía, algo en especial?
Me gustaría recibir una crítica objetiva y sincera, ya sea positiva o negativa. La crítica siempre es bienvenida para repensar el texto y también para hacer una "crítica de esa crítica", pues no todas son buenas. Uno no debe dejar que las críticas alteren lo que considera que tiene una funcionalidad en el texto. Aunque hay que aprender a recibirlas, ya sea para no sobrevalorarse si son favorables, como para evitar sentirse un fracaso cuando son negativas. Pero es muy interesante que personas inteligentes le hagan ver al poeta las falencias que tiene y podrían corregirse. A solas soy bastante rigurosa. Trabajo siempre sobre la versión mejorada. Mis novelas llegan a tener ocho o nueve versiones, los poemas también.
En general al juzgar la obra de otro trato de destacar lo positivo y sugerir un cambio si considero que éste favorecerá al texto. Me gusta comunicarme con el público lector, y suelo tener contacto con lectores estudiantes de todas las edades, quienes muchas veces me presentan interpretaciones diferentes de mis textos, o preguntas o reacciones que me sorprenden.
A los lectores de poesía, que no se leen un libro de poemas de un tirón. Que se demoren en cada poema, que señalen lo más detectable, lo digno de recordar, que relean, y también lean en voz alta. Es allí cuando se nota con mayor fuerza la musicalidad del poema.
–Si tuviera que formular un reclamo para argumentar la necesidad de la poesía en la vida humana, de la literatura que asume la poesía como arte, ¿qué sería lo esencial que expresaría?
La poesía está en las cosas, me decía siempre el poeta Jacobo Rauskin. "En Coyoacán" "Por fin lo comprendí / así, / de pronto, / como revelación sin desvarío, / que la poesía está en las cosas. / No basta adjetivarla; hay que vivirla /... / Ya no voy a buscarla en las palabras. / Está aquí, / junto a mí. / Magia y urdimbre / de lugares / momentos / e implicancias varias". Yo digo que la poesía está en todo lo que existe y en todo lo imaginable; el caso es poder expresarlo en palabras, y, más difícil aún, en lenguaje poético. La poesía no puede confinarse a un texto simplemente. Tenemos que aprender a vivir poéticamente, para que la poesía nos ayude a actuar, a pensar, a gozar y a sentir que otros sufren o son felices tanto como otro ser humano. Un ser humano analfabeto puede ser un poeta en su manera de ser y ver la vida; en su forma de amar y de acercarse o alejarse de Dios, ser malvado, mediocre, sabio o santo. En el poema se fijan toda una serie de sentimientos que todos los seres humanos compartimos. Por eso pienso que aunque no nos demos cuenta, la poesía forma parte de la existencia.
Lo esencial, ¿para el poeta?, ¿para todos los seres humanos?, ¿para las niñas y niños, las mujeres, los hombres, los pobres, los ricos, los buenos, los no tanto? ¿Qué es lo esencial? Tal vez habría que escribir un tratado completo para definirlo. Pero lo esencial en un poema es la autenticidad del poeta cuando escribe.
Foto tomada de: Teatrodelaluna.org
*Ferrer Renée (Paraguay, 1944). Nació en Asunción. Es poeta, novelista, cuentista, dramaturga, escritora de literatura infantil. Doctora en Historia por la Universidad Nacional de Asunción. Fundadora de la Sociedad de Escritores del Paraguay, la Asociación de Literatura Infantojuvenil del Paraguay y Escritoras Paraguayas Asociadas.
© F. G. C. / Comunicación, Oralidad y Artes (COMOARTES)
Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE)
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Directora de Relaciones Internacionales: Mayda Bustamante Fontes Directora de Extensión Cultural: Concha de la Casa. Madrid / México D. F., 2014 / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.