19 de enero de 2020

 

Uno de los grandes logros de la actual administración federal ha sido la negociación del TMEC, sobre todo por el reto que implicaba consensuar un tratado comercial, el más importante del mundo, que es el de la región de Norteamérica y no sólo eso, sino también lidiar con un presidente tan proteccionista como lo es Donald Trump.

La negociación comenzó incluso desde la presidencia de Peña Nieto, el exsecretario de Economía Ildelfonso Guajardo, sentó las bases de la negociación. Se llegó a pensar que sería el propio expresidente Peña quien firmaría el tratado; sin embargo, los tiempos no le dieron para alcanzar ese logro.

La negociación la continuó el subsecretario Jesús Seade, quien respaldado por el canciller Marcelo Ebrard y la secretaria de economía Graciela Márquez, tuvo la habilidad para llevar a término el tratado entre los tres países.

Uno de los temas más polémicos fue el de la industria automotriz, sobre todo por el salario que percibe la mano de obra mexicana, ya que al ser más barata que en Estados Unidos y Canadá las empresas prefieren establecerse en territorio mexicano para ahorrar e incrementar sus utilidades por este tipo de ventaja. Sin embargo, para este tratado se requiere que la mano de obra sea mejor pagada para que los obreros de nuestros países vecinos se encuentren en las mismas condiciones laborales. Lo que sin duda como clase trabajadora vemos con buenos ojos.

En el periodo de la negociación el presidente Trump amenazó con imponer aranceles al acero y al aluminio, algo que atentaba contra el TLCAN vigente lo que sin duda puso en riesgo la firma del TMEC; sin embargo, también reculó sobre su propuesta y sólo se aplicó a China.

Poco antes del protocolo de firma entre los negociadores del TMEC, los demócratas estadounidenses solicitaban que se conformara un comité supervisor para vigilar que en los países firmantes se estuvieran cumpliendo los acuerdos, lo que el Senado y la clase política mexicana vieron como un atentado a nuestra soberanía. Se logró que se modificara esa clausula.

La semana pasada el senado de los Estados Unidos ratificó el TMEC, con 89 votos a favor y sólo 10 en contra, lo que quiere decir, que ambos partidos avalan el tratado comercial. Es un tema que ambos partidos acuerdan que es de suma importancia sobre todo en un año, donde se encuentra el presidente Trump en medio de un juicio político, anteponen los beneficios comerciales sobre los intereses partidistas.

Ahora sólo toca esperar la ratificación por parte de Canadá que, por lo visto, no implicará mayor problema.

Confiamos que la negociación establezca nuevos paradigmas comerciales entre los tres países, que genere desarrollo y crecimiento económico, lo que se vea reflejado en la calidad de vida de las y los trabajadores mexicanos en cualquier sector de la economía.

 

René Sánchez Juárez (@rene_froc) es politólogo,sindicalista y catedrático de la BUAP.